viernes, 20 de junio de 2014

Cuaderno del río Júcar (II) Sobre un cuadro de El Greco


El Greco (1614-2014)


EN esta ciudad también los ríos alcanzan las riberas de la totalidad, siguiendo a Claudio Magris por su civilización danubiana. Aquí mismo, el Júcar de mi cuaderno, en esencia, da sentido pleno a lo material.

LA gatita llora igual que un bebé cuando se pone a maullar bajo los pies. Se tumba de lado para ser acariciada en medio del pasillo. Ronronea infinita. Y cuando cierro la puerta del cuarto se me queja toda, acude en un plis plas presurosa a sus aposentos de la ventana.

CON el sol tibio del mediodia me crucé en la calle del casco histórico con el tren turístico. Era un revival de mis años infantiles. El espíritu de una era color amarillo chillón.

ME traje a casa junto a la talega del pan integral un cd de Nina Simone, desde entonces llevo noches indistintas en que la venero con devoción. También traje dos películas más que agotaron el escueto presupuesto del salario mensual veraniego: un film de Rossellini sobre Estronboli y la vida privada de Enrique VIII. Y un lujo añadido, el catálogo de pinturas de Gauguin.

VISITO cada noche al finalizar el laburo a los ángeles de agua que habitan en las dos fuentes del Parque central. Me refresco en la nocturnidad con el hilo fulgurante del buche del ganso provinciano. Una forma de arraigo desde los silencios marginales.

LOS CUCOS cantan a ciertas horas de la amanecida. Ellos no se dejan escuchar tan fácilmente como en las ceremonias puntuales de los relojes suizos. Lo tengo comprobado, ya escuché a dos bajo la duermevela de luz.

YA comienzo a sentir esta ciudad mía con la conciencia de fugacidad invertida: no por el viaje de llegada, sino por la futura inminencia de las partidas.

OMNIS enim color omnino mutatur in omnis /Cada color cambia del todo en otras cosas. Lucrecio

LA distancia entre los cuerpos como expresión sumaria de cada cultura. Así los británicos, los japoneses, evitando el roce a toda costa. Las puertas giratorias de los hoteles de mis islas garantizan un acceso individualizado a cada huésped.

LA gata establece una relación de sonidos para saber lo que hago. Ella que desconoce el concepto de horario. Igual que ve en la oscuridad por las características ópticas de su visión felina, también intuye las sombras que mis movimientos cotidianos proyectan en la casa. Una forma animal de hermenéutica.

LA maldición de las décimas sinfonías. Hay una suerte de tragedia que asola a los grandes maestros que acometen la décima sinfonía: Mahler, Beethoven, Schubert. Todos sucumbieron antes de acabar su décima.

UNA tarde de tormenta veraniega. Diecisiete horas de un lunes. Luz encendida del cuarto. Últimas páginas del libro de Pierre Michon sobre el poeta de Charleville, el chico de provincias que encumbró a la poesía en su sueño. Chispeo sobre los cristales. Relampaguea a lo lejos siempre, allí donde está el Paris de mis desvelos tardoadolescentes.

AGUA pura de manantial en botella de plástico azul. Las esencias básicas de Buenache de la Sierra.

NI un solo ciervo todavía en el cruce del tiempo. Bajan cada tarde a beber agua de río. Pronto llegará la berrea, el apareamiento salvaje que trajo a Bambi al mundo. Y el encañonamiento del cazador desde las sombras mortíferas de lo humano. A estas alturas, ¿quedarán Bambis en el reino Castilla?

DESTRIPÉ kilos de sardinas con mis propias manos. Sus corazones ocres pegajosos. Sus vientres cálidos coloreando el sumidero del mediodía. Como nunca antes devoré aquellas sardinas para darle un sentido moral a su martirio.

MEDIO pasaje a La Habana en la hucha. Que si, que no. También el ticket de bus para solo ida a Paris. Que si, que no. Un goce íntimo de libertad absoluta, el desafío a las ricas vetas de la predestinación. ¿Y si me quedo en Madrid?. Que si, que no. La vuelta a Canarias aparece como lo más improbable contra todo pronóstico. Que si, que no. Cualquiera que sea, será la más dulce de las conclusiones.

LLUEVE a cántaros. Frente a un capitel romano original. 1´20 euros la entrada para salvaguardarme de la lluvia en el museo de historia.

UNA trompeta simbólica en las ruinas del castillo. Atardecer inmaculado que reconcilia tantos tiempos perdidos. Los pasadizos de la ciudad a media luz, parainvernales, ofreciendo sus caldos nutricios para la ensoñación poética.

EXCURSIÓN. El silencio sepulcral del foro romano de Valeria.Búsqueda interior bajo la lluvia. Las divinidades del agua en el ninfeo campan a sus anchas.

PUEBLOS de Castilla. Baño ceremonial en el pantano de Contreras. Valverde del Júcar como reducto paisajístico de la memoria personal. Música árabe en la radio. Un pato muerto en la orilla. Sin truchas a la vista.

SALGO al atardecer con un apetito descomunal. A dentelladas prosigo en mi caminata. Y pienso ahora en aquellos perfumes que tanto faltan.

FINALES de agosto. La lluvia parece anticipar la llegada del otoño. Disfruto mucho de ls contrastes lumínicos en las tierras castellanas. Esta mañana había mucha gente en la calle comercial. La ciudad vuelve a su estado socionatural de ciudadanías.

A todo volumen y para mí solo el cd de Vinicio Capposela. ¿Y Atenas como destino?.

LA tradición no es historia, es la eternidad. Tremenda frase del director de una agrupación de música galega en la Plaza de la Merced.

HASTA en los gintonics hay una reliquia efímera. En su proceso de elaboración sucumben tres cubitos de hielo, el chorro puro de ginebra y el toque justo de tónica burbujeante.

FINAL del verano. En el sillón y al borde de la ventana. Afuera solamente pájaros.

LA obsesión creciente por un libro de Brusatin que trata sobre la historia de los colores. Su percepción teórica y las prácticas producidas en el ámbito artístico de cada época. ¿Acaso existen realmente los colores?.
TESIS. La conquista de las islas tuvo una oculta intención de apropiación de sus colores atlánticos ignotos.

LA tarea urgente del creador en las islas es la de afrontar el paisaje moral de su entorno absoluto devenido. Toda tentativa estética seria necesita un posicionamiento al respecto. Todo lo demás -profesor Sánchez Robaina- es pura cháchara.

UN órgano gótico renacentista en la Catedral. De pura casualidad me colé un domingo septembrino en el concierto inspirado en el siglo XV. Un milagro vivencial, hasta los ángeles se rallaron por la belleza acústica de los instrumentos antiguos. Mejor imposible para el recomienzo del viaje.

MI cerveza en compañía de Antonio Pérez en la taberna de siempre. Me habló de París, de su París. Del PC. Y hasta de De Vargas Llosa- mal por supuesto- y la admiración común por César Manrique. Inolvidable.

VER los momentos cruciales magnéticos de la singladura solar en la ciudad. Su esmalte universal en todas las cosas, mordidas por lo vivo.

UNA luz de buhardilla en los tejados septentrionales de la calle Alfonso VIII. Un solo instante de plenitud en los adentros vitales de la fachada medieval.

LA bruma sigilosa entre los almiares imaginarios deconstruidos de Castilla, a las seis y media de la morning conquense. Y la tristeza de los girasoles en su lejano mundo oleiforme. Un estado ruinoso panpolítico generalizado.

GUADALAJARA. Una ciudad avasallada por las sucursales bancarias, la avenida del ejército y el palacio del Infantado. La presencia trasnochada del Conde de Romanones y la Condesa de la Vega en sus jodidos bustos celestiales.

ME dice a la cara el señor jefe de sección cultural de la Junta de Castilla que la poesía aquí no entra.

EL vuelo taciturno de los cernícalos en la nocturnidad del Cerro del Socorro. Sus maniobras sorpresivas sobre la cabeza del cristo incólume. Ver la ciudad iluminada abajo como una ensoñación lejana. La boscosidad del camino inaccesible desde el coche. Un sensación de secretismo vacuo y dulce privilegio íntimo.

AMANECER en un centro comercial de Guadalajara a las nueve en punto con todas las tiendas cerradas. Fantasmagoria del futuro. Y acceder al toilette prácticamente de forma clandestina con el securita privado pisándote los talones. Ahí te quiero ver.

EN un banquito fuera de cobertura para cualquier gps. Justo en medio del parking de un hotel tryp y la N-320. El sinsentido de las estelas matinales en el cielo azul. La cochambre sucia de los terraplenes al borde de una feria. El runrun de los coches como única referencia auditiva. Los hierbajos de la nada bajo mis pies.
VEO a las chicas castellanas cruzar la acera con rumbo a una jornada laboral. El filtro del mercado que hace de la mujer optimizada estándar su mejor aval productivo. Las estadísticas oficiales nunca reflejan los sacrificios personales en el día a día de la conformación de las conciencias. El rodillo aplastante del capital que hace de esas chicas carne de cañón del sistema.

EN el semisotano del shopping center había una sala de gimnasio con tipos jóvenes haciendo músculo en las máquinas deportivas. No estaba lejos Saramago en su entrevisión de las ciudadelas del capitalismo.

UN órgano suena sobre la cantoría de la Catedral. Frente a mí el enrejado con pequeños arcángeles y seres mitológicos. A pesar del incómodo asiento de madera la sola presencia como oyente transporta a una situación límite, placentera, casi religiosa.

EL poeta no profesa más fe que la del lenguaje.

AL llegar a casa siempre tengo a la gatita en mis pies. Ella tan sola tras pasar larguísimas horas en completo silencio. Mis pies. Sus maullidos parecen que imploran atención. Es igual que tener un bebé en casa. Supongo que con el tiempo extrañaré sus ronroneos, arañazos, jugarretas y maullidos ultranocturnos.

ANOCHE volví a sentarme en las escalinatas de la Catedral. Había murciélagos a plena luz artificial. El gentío pasaba frente a una representación teatral con caballeros de época en un cómico duelo de mosqueteros y espadachines.

LA escritura según Claudio Magris vale para dale forma al vacío. Yo pienso en la seducción del fragmento instantáneo, las mínimas fulguraciones, el “frame of mind” óptico sensorial que también afronta las nadas de lo publicitario dictatorial.

EL espejo de los organistas. A la vista toda la sonoridad, sus volúmenes y cadencias. El movimiento de la cabeza de los organistas para un mismo compás. En el espejo se entrecruzan las miradas del ejecutante. Tal para cual.

LA mirada del títere. Su vitalidad fingida necesita del espectador que se hace testigo de la tramoya. Los ojos de la madera miniaturizados revelan la trascendencia de la corporalidad. Lo biopolítico de todo gesto.

TOLEDO 5 años después. Esta vez en auto por carreteras comarcales. Para ver un cuadro del Greco. Uno solo bastará.
Ya ando por la casa falsa del Greco. Dicen que llegó a Toledo Domenico Theotocipoli en 1577 para hacer el retablo mayor de Santo Domingo. Hay que ver el caballero de la mano en el pecho. Y el San Sebastián al que dediqué un poema. De momento decepción. Observo el San Bartolomé. ¿Quién carajo será el diablo Astaroth?


EL envenenamiento fallido de San Juan en el templo de Diana de Efeso. Curiosa imagen prototípica. Japoneses fotografiando a todos los santos y turistas españoles sacudiendo sus abanicos frente a los cuadros de El Greco. Él: precursor de los retratos civiles más allá de la corte madrileña.

ÓLEO sobre lienzo de la sorprendente Vista y Plano de Toledo hacia 1610 con el Alcázar de fondo. Hay un dios fluvial- El Tajo- y alegorías sobre el pasado romano. La aparición de la Virgen como referencia al obispo visigodo de Toledo. Años antes de la llegada de El Greco a Toledo, la corte se había trasladado a Madrid perdiéndose así la capitalidad del Reino. Tras su muerte se reavivó por medio de sus seguidores los motivos de santos siendo el más característico San Francisco. ¿Sabrá esto el Papa argento?

YA en la autovía de Castilla La Mancha para el camino de vuelta. La luz es la víctima de las permanencias necesarias.

UNA teoría propia sobre los colores del país castellano a base de ocres arcillosos, amarillo noble tostado y pasteles endorados. Negro solar abatiendo el otro lado de los guijarros de sus calles y las tejas de sus casas como lados distintos de una misma moneda temporal.

EN la cama abatido hasta el mediodía y buena parte de la sesión vespertina. Lunes de claroscuros con gestiones a la desesperada y ducha de agua fría, sandwich del supermarket y facebook anodino. Veo las próximas semanas en las hoces del río Júcar el comienzo de la trepidante orquestación de un funambulista.

LA gatita observa entre maullidos quejicosos desde el otro lado del cristal. ¿Qué espera, qué deseos la hacen mantenerse allí durante horas?.


TODOS somos romeos que caminos andamos. Gonzalo de Berceo.

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