miércoles, 15 de junio de 2016

La esencia revolucionaria del festival de poesía: paz, compromiso y solidaridad

El poeta sudafricano Zolani Mkiva en la clausura del XII Festival Internacional de Poesía de Medellín


Ensayo para el 26º Festival Internacional de Poesía de Medellín


Samir Delgado (Islas Canarias)
A Fernando Rendón

DESDE GRECIA la potencia de la poesía constituye un acervo universal de índole transformadora que traslada a la propia condición gramatical del pensamiento humano el componente esencial de todo lo imaginario, gravitatorio, inmaterial.

EN LA FONÉTICA esencial de toda verbalidad, la intercomunicación efectiva de la palabra, radica el concepto irradiante de solidaridad que desprende el acto poético por antonomasia desde tiempos inmemoriales. De ahí que la entelequia de lo bello que se ha mostrado como una constante cultural, necesaria en todas las civilizaciones, pueda ofrecer en el transcurso del nuevo milenio un referente sintomático sobre los percances estructurales del empobrecimiento de la experiencia subjetivada del mundo circundante y la disgregación identitaria del yo contemporáneo.

La POESÍA nunca estará en crisis. Muy lejos de las estadísticas de mercado y de los índices de lectura a la baja que pronostican un alejamiento del lector potencial sobre el panorama lírico de cualquier segmento lingüístico, puede tratarse la marginalidad y la minoría cultivadora de la práctica poética como un ejemplo paradigmático de la dimensión de resistencia civil y de mantenimiento de las esperanzas transformadoras sobre el mundo actual. Más aún cuando desafíos globales como el hipercondicionamiento de las tecnologías virtuales, las atrofias de sobrecomunicación publicitaria de masas y la pérdida de credibilidad de lo político institucional, acrecientan la necesidad de contrarrestar los influjos deshumanizadores del capital transnacional incivilizatorio a escalas mínimas de micropolítica en la esfera de la vida cotidiana.


EL FESTIVAL, reunión pública entre poetas del globo, mediante la celebración de lecturas compartidas con un público activo en la recepción fundamentalente dialógica de lo poético, conlleva en su desarrollo y a la larga, un proceso amplio de retroalimentaciones que aglutina los valores incalculables de la educación en valores estéticos, solidaridad de clase, éticas del respeto al otro y de fraternidad social en vivo. Es la poesía un renovador sentido de las trascendencias que llevado a la práctica desde los postulados de la conciencia crítica emancipatoria timonea los rumbos inéditos de la interculturalidad, hibridación y tropismos transfronterizos.

LA ESENCIA revolucionaria de los festivales internacionales de poesía queda a la vista en el decurso exponencial de las experiencias articulatorias de proyección intercontinental que, en nuestro vivenciado período de entresiglos, han brindado diferentes secuencias de intercambio, compenetración y sinergia organizativa entre diferentes proyectos poéticos de alcance internacional, asociaciones culturales, festivales independientes y la nómina interminable de autores y autoras de todos los continentes, que se han ido sumando a las convocatorias de la red a través del World Poetry Movement.

EN UN MAPA geopolítico internacional marcado por el drama de la guerra en Oriente Medio, la violencia estructural en numerosas sociedades civiles y el desmesurado impacto ecológico de un modelo de barbarie extensivo a todas las esferas de lo humano, que responde de forma intransigente y acelerada a los intereses del tardocapitalismo global, es precisamente la poesía, en sus diversas acepciones estilísticas y pluralidades de escritura, el espacio de confluencia auténtico en el que logra significarse la resistencia de la palabra frente al vacío del dolor individual y de la extenuación colectiva de la especie.

LA CONMEMORACIÓN de la figura de Arthur Rimbaud y los misterios eleusinos que ocuparán los ejes programáticos de la cita mundial con la poesía en la edición anual del Festival Internacional de Poesía de Medellín en Colombia, posibilita un magnífico escenario de interconexión literaria que favorece el alumbramiento de la toma de conciencia del valor de la ensoñación y del delirio creativo que supuso la existencia del enfant terrible en sus años más pródigos. Y precisamente, de uno de los versos suyos: “por encima de la acción, ese querido punto del mundo” puede transcribirse la necesidad radical del alimento de la videncia crítica en la cosmovisión poética de todo ser creativo, que en interacción permanente con el otro yo, congénere y coetáneo, que habita nuestro común estar-en-el-mundo evidenciado en el hecho poético consumado, sintoniza por medio de la lectura con la dimensión autoral de todo escribirse, siendo el festival por excelencia el meeting point comunal de lo poético universal.

Y FINALMENTE lo griego, colofón tardío en Medellín que reactiva, en estas horas bajas de un progreso herido de muerte por el dolor anónimo de las poblaciones refugiadas, la pobreza deshumanizadora a gran escala y la violencia del poder dominante en todos los órdenes de la vida, un reconocimiento real y notable a las raíces filosóficas helenas y la profundidad de los referentes utópicos que laten en la herencia de su tradición milenaria, de las mitologías preteridas y del puro pensar reconciliador con la naturaleza.

MEDELLÍN es y será capital mundial de la poesía: la esencia revolucionaria de un festival iluminador para la lírica y la esperanza de un mundo mejor. El espíritu de la poesía mundial que brindará una salutación-ahora y siempre- a todos los pueblos de la tierra con un profundo, bello y pacificador acento colombiano. 
 
Islas Canarias- Medellín, junio 2016