martes, 21 de junio de 2016

Estación Rimbaud (Poema)


                                                                                                              A Alain Borer


I

EL CUADRO de Henry Fantin-Latour
en el que aparece uno de los retratos de Rimbaud
fue donado por el matrimonio Blémont
al Musée d´Orsay de Paris un día de 1911

un siglo después aquella mesa de artistas regada por la absenta
aparece frente a los turistas como una invitación a la memoria
de un tiempo en el que la belleza todavía era el templo absoluto

ninguno de ellos imaginó jamás que la ingeniería de píxeles
sería capaz de reproducir al infinito cada sombrajo del cuadro

en la tienda del museo pueden comprarse postales a todo color
con la misma escena de Rimbaud (cabeza sobre el brazo 
                                                                                               izquierdo)

en posición distendida y soberana
alejada del centro de la conversación

(casi ausente en su cavilación de enfant terrible)

a su vez los demás contertulios fingen una pose
tanto más irreal como la que eternizó el artista parisino

la fuerza evocativa del cuadro no es fácil de olvidar
horas después de la visita anual de millones de visitantes
ávidos por transitar durante horas este silencio:
la fuente inmortal del arte que inflige una vida paralela al cuadro

y así ocurre que podemos ver al propio Arthur Rimbaud
instantes después levantándose de la mesa
soltando algún desvarío inquieto ante la caída funesta
y repentina de aquella tarde que tocaba a su fin

entre las vaharadas de humo se extravió su silueta
abandonaba el cuadro para salir en solitario
a las calles de Paris otra mañana efímera de 1872

el mismo momento en el que su retrato (único e irrepetible)
pasaría a la historia de la pintura universal en el Musée d´Orsay

II

ES aquí mismo
l´instant successif
(milagroso y aurático)

en el que Rimbaud
-protagonista irrepetible
de una temporada en el infierno-

desaparecerá de la órbita del cuadro:

en el comienzo d´autres vies possibles
de otros estadios d'existences passagères

en un día cualquiera de su retrato póstumo
contemplado a plena conciencia en otra cité de la luz:

en la celebración suprema del verbo
un réquiem del blanco a Arthur Rimbaud


Samir Delgado (Medellín, Junio 2016)