lunes, 30 de diciembre de 2013

La lámpara encendida [Prosas intermedias en el tardocapitalismo]

 By Kenton Nelson
Soy todas esas cosas, aunque no lo quiera, en el fondo confuso de mi sensibilidad fatal
Fernando Pessoa

ENÉRGICOS giros, curvas y saltos para una estela de palabras que rompan la normalidad. Es peligroso. Voy mudando de piel igual que un reptil con una voluntad radical de cambio. Yo solo procuro un desmoronamiento del tiempo oficial y el repudio del calendario como guía cotidiana. Romper el reloj de la cocina, encender bombillas al mediodía del verano y escuchar el compás de mi corazón en un acto íntimo de conciencia vital. […]

LA LUZ de una vela: aliento entrecortado en el silencio nocturno. Así el comienzo de los primeros paseos íntimos. Un titubeo narrativo de ligeros trazos personales. Escribir es placentero: la gravitación fluida de la tinta negra sobre la hoja como una perseverancia del ser, la no extinción de la autonomía y el ahondamiento en la compleja realidad. La cuantificación de bienes en la vida me parece una divertida estupidez, un vómito mental que no lleva sino al absurdo. Estamos solos en el mundo. Todo es mar afuera.[…]

LA SOLEDAD es una conclusión real. Hay que lanzarse de cabeza sobre la corriente, con los ojos abiertos ante la calcinación permanente del tiempo. El pensamiento es una savia refrescante que nos redime de la inercia de ser máquinas vivientes. […]

LA VISTA ATRÁS sin juntar las manos para el rezo del padrenuestro, fuera de la órbita de la pantalla de televisión. Ahora la experiencia de intimidad reflejada en cada fecha de un diario es la alternativa. El escenario espacial no es un lugar de residencia. Ni la comunidad que habitamos. Solo el sentir subjetivo de la realidad dona una óptica sobre la dinámica del cambio. La ruptura de las cadenas es un orgasmo frenético del yo: una perversión que nos libera del hechizo electrodoméstico.[…]

UNA PUNTA DE LANZA en la maduración de estos papeles: la orientación de la voluntad sobre un tumulto de sentidos, hacer visible un eje de pretensión elemental. Localizar el margen para un endiosamiento de la escritura. Ser joven, rebelde e indocumentado. La lámpara encendida.[…]

EL memorándum de cada año es una espiral bordeada en negro: el garabato infantil en la hoja sucia de la libreta, la pintadera en piedra noble de los antepasados. Toda cronología es un fracaso si hacemos inventario para calculadoras. Estos apuntes, sus huellas, las cifras de cada recuadro subrayado son ecuaciones para la memoria con la dureza letal del vértigo de una vida.[…]

TODO comienzo es la curva de una tarde lluviosa, la ciudad padecía su ataque epiléptico de bombillos sobre la inmensidad del mar. Una escapada fugitiva ante la continuidad oxidante, en las maletas de una vida solo hay ilusión. Y amor, solo amor por compartir en los sueños que gravitan más allá del sumidero y la hecatombe de esta primera década del siglo. […]

OBSERVO indiferente las huellas de agua que el vaso deja grabadas sobre la mesa. Desde la solana los pájaros canturrean en su jaula. La conjunción automática de recuerdos a las seis de cada tarde taciturna aumenta la sensación de anquilosamiento. La pesadumbre es discontinua en su dosis mortífera. La vista recluida se diluye como los sedimentos acuosos. Llego in extremis a la conclusión de la necesidad de intimidad. Pero el horizonte es difuso, convencional, calculable. Cuando siento lenguas de llamaradas cabalgando en mi interior acudo al lavabo en auxilio. Mojo mi cara frente al espejo. Me humedezco como la tinta de estos diarios.[…]

ESCRIBIR es una vena aorta de la realidad. Resulta peligroso alejarse de su palpito vital. El repliege consciente, la inmersión generadora, el dispositivo relacional vuelcan una obtención de luz sobre el papel. Así en cada proceso de preparación discursiva hay un desafío a la esterilidad amenazante del vacío cotidiano.[…]

NADIE habla de otra cosa que de sí mismo. Sin embargo entre el remolino de rostros que contemplo a diario siento la incomunicación permeable, su extensible deficiencia, la frecuencia irresoluta de intercambios. Solamente en el hallazgo fortuito se produce el desahogo del yo, la concentración de frases que nos articulan en el pozo desequilibrante de lo real. […]

UNA COPA de anís como la fiel compañera en las tarde longevas de mayo. El reloj goteando la perdición de las horas con el mismo placer del alcohol. Pulverizamos así la inquietud: con lametazos de conciencia, propiciamos la templanza cavilante, el reinado promiscuo del aguante, la dulce reflexión entristecedora […]

LA MESA de mi habitación está cubierta por una envolvente capa de polvo. Sentado, intranquilo, trazo estas líneas tras un tiempo de forzada ausencia. Me hierve la sangre. A pesar de que busco el pulso adecuado para escribir, siento ráfagas de pensamientos convulsos que azotan la vista. La soledad me come por dentro. Aparecen múltiples imágenes fugaces que fluyen en cascada una vez mantengo mi lámpara encendida. Las impresiones febriles se apelotonan dolorosamente sobre la mesa, la falta de constancia bloquea el quehacer de mis papeles diarios en esta mesa rutilante donde conservo para mí solo una escultura de koré griega. […]

EL TIEMPO del calendario es una mordaza opresiva que hace de nuestras experiencias un caudal de palabras moribundas que yacen a la espera de avituallamiento de tinta. La memoria se ejercita con la pluma de cada día para no desfallecer en el foso profundo de la realidad. Necesito escribir para alcanzar un mínimo de fluidez en la conciencia, tanto los artículos periodísticos de crítica social, como la redacción de fragmentos literarios, requieren una armonización de tiempo en peso. Esto es un ultimátum.[…]

EN MARZO solo conmueven los días de descanso tras el empleo laboral. Parece que un vendaval me arrastra ciegamente hacia adelante, las horas muertas de trabajo me aíslan. Solamente los almuerzos en el parque cercano y las breves reflexiones de estos papeles a mediodía son lugares para la reconciliación. En casa se empañan las semanas de aclimatación a la isla. La felicidad de las familias parece en general un imposible en este sistema social competitivo, donde la incomunicación es inversamente proporcional a los acontecimientos. La quintaesencia del tardocapitalismo.[…]

LAS HORAS incontables frente al televisor son un ejemplo de la distorsión de la realidad cotidiana en un hogar. El on de la televisión uniformiza con la programación de imágenes nuestro entorno inmediato. Es alucinante la densidad de espacio que controla la mediatización. Así es normal que las relaciones sociales mínimas estén sobrecargadas de una tensión plus, yo siento muchas veces ese fenómeno corrosivo en mi vida, la permanencia de la basura publicitaria en nuestras cabezas, los restos espureos de canciones que tarareamos, la información troceada en dosis compactas de ideología.[…]

JUEVES a mediodía. Las barreras que imposibilitan la intimidad de la escritura son insoportables. Igual que la masturbación, el milagro siempre sucede únicamente a solas.[…]

LA LITERATURA es un apasionamiento personal. No quiero romper la convención de la vida familiar, sin embargo hay una lógica en el proceso de escritura que proyecta nuestros momentos más genuinos mediante los instantes reflexivos sobre el papel. Las situaciones límite sobrevienen cuando no encontramos una vía de escape para llegar a esa región de libertad expresiva que nos depara la escritura. Por medio de este tiempo dedicado a uno mismo compensamos el embrutecimiento social al que nos somete el mercado. Durante las horas de jornal no soy yo mismo, solamente nos está permitido el arte del flirteo.[…]

DIA DE DESCANSO. Tumbado en la cama escucho un compacto con sinfonías de Beethoven a un volumen considerable. Relaja ante el ambiente rutinario de casa. De lejos llega el eco de los vecinos y el vuelo esporádico de los aviones que cruzan el espacio aéreo de la ciudad. Esa otra realidad paralela. He podido dormir profundamente hasta bien avanzadas las agujas del reloj. El cansancio de cada mes asalariado va aumentando la constancia de la deficiencia vital, el obstruido fluir del tiempo que revierte en nuestro cuerpo una especie de sopor irritante, el embotamiento psíquico que anestesia el aislamiento. Un trabajador joven con un contrato precario está siempre sometido a una lógica corrosiva que le encadena, es muy difícil conservar una contención de energía para la creatividad. Las escasas oportunidades de liberación íntima merman las fuerzas con el paso del tiempo. Más aún cuando la actividad política y la agitación en las aulas nos desvelan a plena luz.[…]

NO ser una parte funcional de la maquinaria. Salirse del tráfago de la ciudad. La ruptura permanente de los hábitos urbanos llevaba por caminos frondosos que recorría inocente. En la huída, el caserío siempre coronado por un roque de piedra descomunal, allí está agrupado frente a un valle de vegetación milenaria: arboledas salvajes que componen un cuadro fabuloso junto al acantilado verdiazul donde se descubre un océano inmenso nunca antes visto. Allí es el sabotaje, la puerta trasera de la isla.[…]

EL VUELO estridente de un avión da náuseas. Ese sonido metálico, perturbador, que por minutos va comiéndose el ambiente de las azoteas. Cada vez que irrumpe en mi espacio cotidiano siento un flash back a mi pasado en la ciudad turística: el cemento caliente al borde de la piscina, los jardines privados de los hoteles y la propaganda de discotecas flotando desde una avioneta diaria. El desencantamiento que me produce el arrollador gemido de su motor es un símbolo para mí, su presencia atronadora genera un conflicto en mi estado íntimo. Al escribir esto observo la necesidad de profundizar sobre los efectos de la tecnología sin caer en las facilidades de una posición banal contra el progreso, me parece que es imprescindible un razonamiento crítico sobre la perversidad del uso intensivo y la distribución excesiva de las nuevas tecnologías en nuestra vida. En esta década del nuevo siglo, estoy convencido de que la sociedad de la información es una falacia gigantesca. Cualquier confianza en el porvenir del cibermundo como buena nueva de la ciencia es sospechosa y oculta el naufragio colectivo bajo el imperio de la vida virtual.[…]

EN EL DESAYUNO sentado en la silla de plástico de la cocina, mientras la leche se calienta en ese preámbulo del limbo matinal, mi madre confiesa su preocupación por mi flaqueza de fuerzas, que hacía tiempo que no andaba enérgico y animoso como antes. Y era cierto que estaba extremadamente triste. Me gustaba observar a solas desde las cortinas del salón el candor matutino y las gotas de lluvia que atraen el perfume de tierra mojada hasta el balcón. Mi problema era la necesidad de intimidad, pensé. Ya era una persona mayor de edad y dolía mantener ese equilibrio entre el ordinario ambiente familiar y la euforia esencial de un estado de conciencia emergente. Con razón Rimbaud se piró tan pronto y para siempre de Charleville. […]

EN LA PANADERÍA una infinidad de dulces, tartas, bizcochos y postres de todos los tamaños reluciendo a través de la cristalera. Un embriagador ambiente azucarado envolvía el local frecuentado por multitudes ávidas del pan de cada día. Mientras aguardaba mi turno un reflujo de imágenes perturbadoras me conmovía por dentro. Ajeno a la competición de turnos imaginaba el mordisqueo de los labios de aquella chica que despachaba el pan todos los mediodías con una sonrisa arrolladora. Ella me miraba con dulce complicidad, yo estaba fuera del orden de cola, y aunque estemos en guerra con escasez de alimentos, lo mío era pan de otras migas.[…]

A LAS CUATRO en punto de la tarde me sentaba en el escritorio con la enérgica decisión de escribir este diario kafkiano, aunque el encajonamiento de la espalda durante horas diera sus síntomas habituales de flaqueza. Ese dolor punzante que se intensifica con la oleada fugaz de palabras que van y vienen con sus vértigos fatales en el trapecio del papel.[…]

EL TIEMPO es una incógnita. Si ayer unas nubes feas cubrían la isla con un manto de ligera llovizna, hoy el cielo presenta una estampa despejada de soles amables. Yo estoy con angustia tambaleándome entre la cama y el escritorio, flaco de fuerzas y desmotivado frente a la imagen del espejo. Los momentos de melancolía se intercalan con los chispazos de crispación, me siento como ese moscardón alocado que se orienta extrañamente por los muebles de la habitación. Atrapado entre paredes donde la mirada busca un rayo de luz facsímil para la consolación más allá del grosor limítrofe de la nada.[…]

TUVE UN SUEÑO descorazonador donde sufría una herida de bala que me ardía bien adentro por un orificio del cuerpo. Estaba cerca un amigo que intentaba socorrerme, yo daba vueltas en la cama buscando el cojín que me aliviase la aguda picazón mental. Creo que esta pesadilla es producto de la falta de realización, una herida de muerte ficticia bajo las sábanas donde también ocultamos nuestros orgasmos, la armazón onírica de una vida juvenil que metaboliza sus sueños y carencias en lo oscuro total.[…]

ES MEDIANOCHE ahora. Por la ventana se cuelan ráfagas de aire fresco y húmedo. Ladridos de perros, bocinas de coches y un silencio pausado que administra su letanía. Al tomar el vaso de agua que me acompaña siempre en mis cavilaciones, me he dado cuenta de la flor marchita que conservo en el escritorio. No consigo descifrar el motivo inconsciente por el que traje este ramillete muerto. Sus hojas, podridas y acartonadas, yacen en el fondo de un cristal. Su cadavérica pose se asemeja a una identidad de lo frágil, la pesadumbre como visión del momento fugaz que escapa y transmuta la infancia de lo pasado. No se trata de la tristeza como final refrigerado con sus residuos mortíferos, sino la conciencia nublada de la riqueza de la vida contemplada a distancia. Esta flor marchita interacciona como símbolo de lo perdurable de cada instante cotidiano.[…]

EN EL CÉSPED de un parque urbano a las ocho de la mañana, apoyado a un tronco de palmera, esperando por los rayos de sol. Me había levantado temprano para ir a la oficina del paro, para afrontar la realidad: el típico guardia de seguridad, el número de turno, los ordenadores que gobiernan y el papel final con una fecha de renovación. Allí la gente siempre está triste. No son gente, sino números de espera. Por suerte, antes del trance insufrible como un parado más de la ciudad acompañé a mi hermana pequeña al instituto para su primer día de clase. Ella está en un período tan bello como problemático, sonreía por todo durante mi compañía, nunca jamás quisiera que ella pase por esto mismo al finalizar su etapa escolar, en una mañana del futuro bajo un sol que ni calienta los huesos.[…]

SOBREVUELO el escritorio desde hace días. Necesito tocar tierra en la adorada estación del verbo. Hace más de una semana de la última vez y la adversidad me gana siempre la partida. Para un joven escritor este pulso contra el tiempo es determinante. Hay una identidad que se va forjando entre los temblores minúsculos de cada folio. Así la escritura es una forma preliminar de terapia para el alejamiento forzado de la vida menos autentica a la que nos somete el sistema con su calendario de obstáculos.[…]

TRAS multitud de mañanas dedicadas a la agitación estudiantil y el debate en asambleas sobre la actualidad de la educación, he participado en una manifestación con pancartas y megáfonos. Al final de la travesía sudorosa y alegre con mis compañeros en una sentada general frente a la sede del poder, hice mía una imagen utópica donde la detención del tráfico por los estudiantes ofrecía una belleza incalculable. La realidad es transformable y de esta experiencia vital comprobada tantas veces durante años no me olvidaré jamás. […]

EXTRAVIÉ mi pluma. Hace más de un mes que se encuentra en paradero desconocido. Y lejos de cualquier fetichismo superficial, sé perfectamente que la consistencia de su grafía era la otra, distinta al molde de letras de la cartilla escolar, de los exámenes, de las comandas en la cafetería. Con ella el volumen de la gesticulación desintegraba los cauces circundantes, hacía maleable el entorno creativo. Solo estamos el diario y yo.[…]

UNA NOCHE más de agonía. Inquieto me asomo a la terraza a sabiendas de contemplar con apetencia de cavernícola una luna solemne. Adentro la misma saturación irreversible que almacena su hastío de salón doméstico. El camión de la basura ruge frente a los contenedores de la comunidad, el insomnio columpia la pérdida de gravidez. Hay una montaña a la vista totalmente inexplorada: mi escritorio personal.[…]

SÉ que la permanencia en un radio fijo de kilómetros cuadrados acaba siendo altamente corrosivo. La práctica urbana de instalación social abigarra el ímpetu vital bajo el soporte de movimientos continuos en circuito cerrado. Las arboledas en la cumbre conmueven la vista con su esfericidad verde, descontamina el hábito de la presión atmosférica con cemento. La naturaleza vista como salvoconducto liberador hacia un exterior que estimula la apetencia de lo salvaje y de lo desconocido. Dejarse embriagar por el monte es una forma de reciclaje biológico individual.[…]

TÍPICA tarde dominical de comercios cerrados. Impaciente ante la pila de libros en mi mesa invento una exploración de lo caótico porvenir mediante la intercalación de lecturas filosóficas y el garabateo de los folios reciclados como un plan de acción personal. El letargo de estas horas festivas asfixia el ánimo de escapatoria, la situación de fracaso adquiere la fisonomía de una nebulosa. El engranaje, la estructura, lo general dominante aproxima su confusión extrema. La invalidez del día, donde concluye, es en el cuerpo.[…]

LOS AGUJERITOS minúsculos de la persiana exclaman rayos de luz para una mañana más. Me había dormido en pantalón de chandal y calcetines puestos. Al abrir la puerta mi madre, desperté. Estuve hasta la madrugada merodeando por la ciudad, entumecido por su frío colonial. Ayer discutí con mi padre otra vez ante la mala economía familiar y la inutilidad de los estudios de filosofía. Solo quería dormir todavía y estampé la nariz contra la almohada. Los recovecos del silencio también orientan hacia una salida.[…]

EN VÍSPERAS del día del trabajador llevé conmigo un puñado de panfletos reivindicativos para que el ambiente de lucha social también llegue hasta el portalón de casa. Con cinta adhesiva pegué los reclamos contra la patronal sobre la verja despintada del edificio. Parece que allí reside la fantasmagoría, no existen biografías.[…]

LA PIEL seca y olor a saliva reconcentrada: la pereza acostumbra el cielo a estas sábanas malditas. Las agujas del reloj son dictatoriales. Otro abril se va como llegó. Hormigueo en las sienes. Segregación de la pesadumbre. Insignificancia del sueño. Las palabras claman por una identidad, dialéctica y comprometida, en este tiempo de juventud irreversible. Pessoa in memoriam. […]
Samir Delgado (2003/2013)

lunes, 23 de diciembre de 2013

Nativity Poem, De "Cuando Venecia y el mar" (Inédito)

Joseph Brodsky en Venecia
NATIVITY POEM/


Navidad sin nieve, sin bolas, sin árboles, junto al mar, oprimido por los mapas
J. BRODSKY
I

UNA luz empaña con placidez las cortinas.
Hasta el dormitorio nunca alcanza el mar.

Sin embargo el premio nobel ruso habla del agua.

Su visión navideña es húmeda y cristalina.
Cuenta el tiempo líquido de Venecia.

En la república de las góndolas
reina un torreón de cronómetro marino.

Es el mar quien anuncia la buena nueva

la cristiana celebración del nacimiento de dios

bajo el gran tiempo circular de las mareas.


II

COMO el eterno retorno griego
(salvando las distancias
con el imaginario mesiánico del poeta)

todos los enclaves marítimos del mundo
conviven en pura comunión con lo divino.

La epifanía llega con su oleaje cronometrado:
la contemplación diáfana del mediodía solar.

Las saetas de luz tiñen el tabernáculo
y la cal doméstica prende su magia
en el belén marinero del universo.

Sin embargo en el sueño del futuro
nada tendrán que envidiar
estos campos dorados de Castilla
a la Venecia más pintoresca.

También aquí el mar

será un cielo
benefactor de milagros.


Samir Delgado, De "Cuando Venecia y el mar" (Inédito, 2013)

lunes, 16 de diciembre de 2013

La casa en el mar. Ensayos ultraperiféricos (I)


David Hockney (1971). Portrait of an Artist

CASTILLO de San Cristóbal. Como la “tentativa de agotamiento de un lugar parisino” del autor galo Georges Perec, esta tarde escogida al azar es un campo de experimentación poética individual en torno a la avenida marítima insular. Durante unas horas de marisma contemplo a solas desde una ventana imaginaria el discurrir paisajístico extralimitado al horizonte. De espaldas a la ciudad atlántica, el poeta divisa en el pentagrama aéreo una línea perfecta por donde transitan los aviones.

FUERA DEL CALENDARIO, más allá del tiempo ordinario que da cuerda a la ciudad, los barcos mastodónticos que flotan en la penumbra oceánica conforman ellos mismos otra urbe náutica. Sin relación directa alguna entre sus tripulaciones, los marineros instituyen en cada una de sus tareas el único vestigio humano que mantiene una extraña panorámica sobre tierra firme. En los pabellones de cemento acristalado, los habitantes de la isla desconocen su propio cosmos diario. [Muerte del centinela]

EL LITORAL al desnudo es una caverna. Cuando sube la marea en su lenta fluidez líquida, las paredes adoquinadas del castillo adquieren un brillo histórico, resplandecen en su esencia fortificada. Y en la costa cada baldosa de líquenes hace una catarata salitrosa. Llueven. Minimalismo estético de la avenida marítima.

LA MÚSICA estruendosa de los callaos. Lo más cerca que alcanzamos a oir la sinfonía de las esferas. Su perfección aerodinámica demuestra la fuerza geomántica del mar. Este planeta debería llamarse agua.

UN BANQUITO tradicional, verde y pequeño, en una casa del barrio marinero. La instantánea reducida a su totalidad refleja el tiempo inmenso, incalculable, ilimitado que podríamos permanecer frente al mar. [Invitación a la mística]

LOS PASEANTES no parecen conmoverse por el mar. Siguen de una forma inconsciente su deriva, transitan sus estuarios, ajenos a la portentosidad del mundo submarino. Aún siendo de noche, el oleaje reclama el protagonismo. Sin embargo los deportistas prosiguen su carrera terrestre. En su propia pecera.

LOS COMENSALES del restaurante replican el mismo bullicio de cualquier otro lugar del mundo. En París, Roma o Nueva York. Es el idioma neutro de la civilización levistraussiana. Trastabillan con sus cubiertos, paladean al unísono la atmósfera gratificante de la velada. También los camareros deambulan con la misma inercia de una taberna madrileña. Dispensan a los visitantes sus viandas del día. Adentro el fogón de la cocina también es el mismo de la hoguera primitiva. Los alimentos son cocinados para la multitud. Hasta que caiga la noche con toda su fuerza, ocurrirá igual que en los hogares familiares. El mar brindará la cena a sus comensales.

EN EL PASEO marítimo está el pavimento iluminado. La realidad tiene una extensa superficie de hábitat social. Sin embargo hay subterfugios extraños, pasajeras dosis de penumbra, pliegues ocultos a la normalidad sistemática.
Del lado del mar no se precisa luz. Ella misma se abastece como un universo paralelo.

UNA MUJER de melena rubia taconea un extremo del paseo, bajo la farola parecía recién salida de un cuadro de Jack Vettriano.

Entre el mar y la casa /el espacio de cosas que no reconocemos”
(Andrés Sánchez Robayna, “Sobre una confidencia del mar griego)
HE respondido a varios transeúntes como si fuera un vecino más del lugar. A la pregunta sobre la cofradía de pescadores he indicado su ubicación con amabilidad. Yo que he transcurrido varias horas en completa soledad aquí. De repente he sido la referencia, el guía. Ahora que he retornado a casa, me pregunto si el castillo seguirá en su sitio, con el agua hasta los tobillos. Y los pescadores con sus cañas echadas al mar. ¿Habrán obtenido la recompensa a sus quimeras?.

RETORNO a la avenida marítima en pleno mediodía. Hay marea baja. Los barcos quedan al descubierto en su cansina presencia. Descoloridos por el sol. En la orilla he presenciado la carrera sonámbula de un burgado sobre las rocas. Con su baile de salón ha cubierto de baba la superficie rocosa. Un milagroso tránsito sobre el mediodía de invierno. De repente, en la inmensidad azulina he visto a una gaviota pescando con auténtico delirio, a gran velocidad y en picado entró en las frías aguas atlánticas.
Blanco Kamikaze.

BOCABAJO tumbado sobre la arena húmeda, apelmazada en el campo limítrofe del mediodía. Con el almuerzo, he visto las olas del revés, con vértigo perceptivo he contemplado el maremoto diurno. Antes de un sandwich, el columpio marino despierta el apetito carnívoro. La consumación del cuerpo sobre el mar.

UNA LUZ vertical ilumina las rocas más grandes de la playa. A pequeña escala parecen enormes picos ecuménicos en el sueño de los alpinistas. Para un minerólogo cada piedrecilla conserva valor en sí mismo. En un recuento visual descubro azules densos, zafiros y rojos bermellón, blancos lunares y grises topacio. A medida que el travelling amplia su panorámica terrestre, no deja de resultar apabullante la enorme riqueza pictórica. En este punto, conmociona amargamente el poder destructivo de las palas mecánicas que asentaron el litoral artificialmente. Los tetrápodos de la avenida marítima son excrementos civilizatorios.

HICE MÍO un pequeño cofre de piedras preciosas, como pétalos de mar verde caribe. Cada una vale por un mundo, igual que las monedas echadas al aire del tiempo. El habitante insular es un coleccionista del jardín marino. La cosecha de salitre sobrevive al incendio del invierno atlántico. [Padorno in memoriam]

TARDE dominical. Mar de cenizas. A velocidad de ochenta kilómetros por hora con dirección al sur de la isla. En el carril contrario hay un atasco de vehículos. En el horizonte irradia un violeta declinante. Desde una baranda del shopping center contemplo la mansedumbre oceánica. Cruza una gaviota el cénit. He pensado en el cuadro de David Kaspar Friedrich, la imposibilidad del vértigo ante el precipicio del atardecer marino en la isla.

NOCTURNO. El Castillo como un dispositivo memorístico que fundamenta el reconocimiento de pertenencia al lugar. ¿Cuánto tiempo necesita el habitante insular para identificarse en su espejo?.

EN LA IGLESIA de Santo Domingo de Guzmán hay un órgano histórico del siglo XVII. Su ejecución magistral en fechas navideñas supone un deleite para el público asistente. Nadie da la espalda al crucifijo central de la capilla mientras un joven orotavense, subido a la tarima del órgano, interpreta piezas de Bach. Como la música del órgano, el mar también proyecta su sonoridad, solamente hace falta quien escuche. Los callaos son teclas de un órgano oceánico que reproducen tonos celestes. En el futuro hasta la orilla también acudirán los comulgantes.

DESDE ESTA VENTANA el mar es de un azul mayúsculo. Con la vista privilegiada de la altura queda el paseo marítimo reducido al mínimo común denominador. Zona urbana adyacente al mar. Como una estampida náutica los barcos pierden toda la atracción, les resta protagonismo la distancia. La falta de costumbre del habitante insular sobre la escalada a puntos álgidos equivale a una carencia de perspectiva. En este lugar se vive a ras de suelo, no hay atalayas ciudadanas donde contemplar la isla. La preponderancia del eslogan inmobiliario sobre las vistas al mar es un asunto espúreo. En la cultura popular está la casa en el mar.

EL SER HUMANO está constituido por un alto porcentaje de agua. La vida misma requiere h2o para darse en el planeta. En condiciones adversas no es posible la supervivencia sin agua. Parece que la materia en estado líquido siendo la más inaprensible, queda a la vista como la sustancia fundamental: el arjé de Tales de Mileto. La isla en sí misma está rodeada de agua por todas partes, su propia definición incluye aquello que la delimita. Y a pesar de todo esto, todavía observamos el mar como un desconocido.

DESDE LAS LEYENDAS árabes sobre Simbad el Marino hasta la isla flotante de Jonathan Swift, la mitología de todos los pueblos conserva un rico imaginario sobre el hechizo de lo insular. En las noticias de televisión, las autoridades portuarias anuncian la arribada de cruceros trasatlánticos con cerca de cinco mil turistas a bordo: parejas de ancianos europeos disfrutando de las bondades climáticas del archipiélago. Sobran motivos para descubrir en esos argonautas posmodernos el hilo de la historia contemporánea. [Permanencia del mito]

FRENTE al televisor de noche vi una ola singular, determinada y propia de una película hollywodiana. Observé por un instante su cresta, espumosa y vacilante que perseguía su mecánica líquida. Sentí su belleza incalculable vista por igual durante años por millones de espectadores en tantas noches como lugares del mapa.Tal vez esa ola fue la réplica de plató perfecta, una ola mundialmente famosa por su anonimato. La primera ola que jamás acaba de extinguirse.

MOVIMIENTO en Puertos, Diario de Las Palmas. Buques: Coral Maya (gasero) de Holanda con 75 metros de eslora, Nordic Visbuy (granalero) de Reino Unido 1709 metros de eslora y el ferry Albayzin con bandera italiana. Además del tanque Nivaria y el pesquero Yaiza VI con la Cofradía de San Ginés como consignataria.

Los barcos se hundieron / en todos los mares
ALFONSO FREIRE
UNA LARGA hilera de pequeños paquebotes a vela en el remanso atlántico dominical. La práctica deportiva dota al mar de una utilidad social recreativa. Lo embellece para la vista del ciudadano común. Aunque a efectos estéticos las barquillas resten al mar su potencial irracional, dantesco. Durante el día descubrí otro velero solitario en el flanco este del barrio marinero, no parecía moverse apenas, y su imagen devolvía el sentido más cautivador al mar. ¿Quién tripulaba aquel bote a la deriva del atardecer?. La intrepidez de la navegación requiere ser experimentada para que el riesgo colme el espíritu. Al caer la noche habían desaparecido los azules cotidianos, solamente las luces artificiales orientaban en la lejanía. Ni rastro de las velas argonáuticas. Ella soñarán con la marea del mediodía.

UN SEÑOR con bigote observa calmo el último afternoon desde un banquito del parque. Anonadado frente al mar. Mirada acristalada por el azul marino. Algún marinero mercante desde su camarote devuelve la pelota contemplando la ciudad que se despide con fuegos artificiales. Los dos comparten una misma soledad. Absortos únicamente en compañía del mar.

EN LA PECERA del restaurante chino Taiwan habita un pez Haraguana con mirada abisal. Los motivos vegetales de la vidriera asiática con sus personajes mitológicos dan al lugar un aura cuasimístico. Los clientes con sus ansiedades restan cualquier ocasión de fuga. La pecera del anfibio debe ser completamente silente. Inicua. Una especie de Axolotl cortazariano que aguarda al escritor cómplice que la libere de su cautiverio. ¿También el mar?.

CON LA LUZ del año nuevo límpida y solemne en el cuadro de la habitación donde un balcón de madera corona la casa en el mar. Esta mañana corrí por la orilla de Playa La Laja, chapoteando el agua salina con cada zancada hacia ningún lugar. Cuando observé el cielo vi una bandada de gaviotas en una suspensión uniforme sobre las rocas de la autopista. Era bello el panorama marino de este primer día virginal del año.

POR DELANTE quedan un sin fin de futuras mareas, vaciados de callaos, apelmazamientos y desinfles de arena negra, tránsito de bañistas, parejas, buceadores, deportistas y pescadores que acudirán a la cita con su playa en cada estación venidera del calendario. Y a lo lejos, en su rutilante presencia, los coches que circulan interminablemente en su huida de la ciudad. Tan siquiera en la víspera ceremonial del primero de enero, con un oleaje renovado para crías de gaviota en la orilla tierna del mediodía, los transeúntes motorizados detienen su procesión. Solamente el mar para quien acuda descalzo a su encuentro.

ATLÁNTICO. Pacífico. Mediterráneo. Tantos nombres distintos para un mismo mar. Me pregunto por la historia universal de los océanos. Sus primeros comienzos de ebullición, cada una de las fases hídricas con que fueron haciéndose mar. Los ríos que allí desembocan y la relación simbólica entre ellos. ¿Quién puso nombre a los mares del mundo?. Hacia dónde llevan sus corrientes profundas y con qué lugar del núcleo terrestre confluyen exactamente. Nada de esto se cuenta en los colegios. Así sucede que cualquier lugar del mundo es como una isla de espaldas al mar.

EN LOS LUGARES más insospechados de casa podemos encontrar pistas sobre el imaginario postindustrial que planea sobre lo acuático en multitud de enseres domésticos, basura tetrabrick, utensilios de cocina y hasta en el papel higiénico donde encontré esta sorprendente leyenda animada: Nuove e divertenti storie in compagnia del signori Acqua. Y el personaje sonríe con un rostro de persona líquida ante un paisaje infantil.

ANOCHE un documental sobre el buque científico alemán Meteor cuyas expediciones marítimas perseguían condiciones de vida extrema donde pudieron existir unos gusanos con promedio de vida estipulada en unos trescientos años. Al trabajo de campo submarino se añadían episodios de laboratorio en los que cada microscopio miniaturizaba los hallazgos marinos. En una aventura del Meteor a las Azores pudieron filmarse unas asombrosas fumarolas submarinas que aclimatan el océano. Según cuenta la voz del narrador en off, las islas portuguesas son en realidad la cúspide visible de una gigantesca placa mesoatlántica que subyace en los trasfondos oceánicos. Al igual que aquellas chimeneas hidrotermales que burbujeaban la esencia gaseosa del planeta, las islas eran como la cabeza pensante de una inmensa materia volcánica que había tardado millones de años en salir a flote. Conciencia telúrica.
Como en siglos pasados, las islas conformaban el imaginario exótico para un grupo de científicos germanos lanzados al agua con toneladas de equipamiento moderno, cachivaches millonarios embalados para la ocasión única de una misión julioverniana a las profundidades de la tierra.

EN LA NOCHE de víspera de Reyes Magos la emisora de Radio Clásica, Radio Nacional de España, despide la programación con la selección musical de la suite “Jason y los argonautas”, mediante la cual queda la atmósfera impregnada de un halo de aventura misterizante. El viaje de los tres monarcas bíblicos en sintonia con la incursión mitológica griega. De todas formas, esta noche de desvelo consumista con riadas de transeúntes por la calle comercial capitalina tiene al mar como telón de fondo.

NOTA NOCTURNA. Según los especialistas en geovulcanología, el parque Yellowstone norteamericano explosionará en sus adentros llevando a la atmósfera una gigantesca nube de ceniza que erradicará las condiciones actuales de vida. No hay certeza de que vaya a ocurrir próximamente, pero sucederá. La amenaza teórica devuelve al mar toda su profundidad.

PASEO de Las Canteras al caer la noche. Quedan algunos surfers en el agua con apenas visibilidad. Los paseantes observan la orilla. No hace falta luz para sacar provecho a las olas del invierno. [Paisaje deportivo]

LEONARDO Da Vinci ingenió los bocetos del primer traje de buzo para la armada veneciana que aspiraba a repeler un ataque otomano inminente. La idea del artista florentino era aprovechar la ventaja del mar sobre el enemigo. Aunque la poderosa flota turca fuera una amenaza imbatible bajo las condiciones clásicas del belicismo náutico, quiso la mente innovadora de Leonardo que un ejército de élite submarino llevara a pique los barcos enemigos mediante una estrategia fantástica para la época: andando bajo el agua los soldados avanzarían con escafandras de tela y tubos respiratorios con un mecanismo arcaico para la presión del mar. Nunca se llevó a término aquel invento hasta que una pareja, expertos contratados por la BBC británica, demostrara para un documental que Da Vinci fue un adelantado para su tiempo. Ellos fabricaron el traje de buzo inspirado en sus dibujos originales salvando las trampas de interpretación de sus escritos personales. Con este hecho los quinientos años que separan al artista de su invento en las aguas venecianas quedan reducidos a un chasquido de dedos. Para los fondos marinos no existe otro tiempo distinto al de sus profundidades.

LA TRASCENDENCIA de la mirada a la hora de darle sentido a las cosas. El estado de ánimo hace que el mar tenga un color especial, somos los observadores quienes dotamos de características al objeto de nuestra mirada. Siempre el mar es azul, pero lo tonos marinos ejercen una impresión distinta en quienes lo contemplan. La magia depende a fin de cuentas del paseante. Me acuerdo del Paseo de los Ingleses en Nice o del balcón donostierra frente al Monte Urgull. Allí la contemplación del mar azul cantábrico está persuadida para el encanto. De ahí la importancia fundamental de los estados de ánimo: el poeta mira al mar con una sed inaudita. Ver con los mismos ojos a la barquilla pesquera tradicional que al megacrucero turístico. [Quid de la cuestión]

LA BOCINA clamorosa de un buque mercante a escasos cientos de metros de la avenida marítima en una mañana soleada del año nuevo. Un incidente anecdótico a primera vista. Sin embargo el signo acuático envuelve de una evocadora singladura al azul matutino. Hasta en el tráfico marítimo hay percances circulatorios. O tan solo avisaba el visitante foráneo de su presencia a los veleros locales. Desde casa el asunto misterioso adquiría el estatus de prueba irrefutable sobre las novedades cotidianas del mar.

Nova totius terrarum orbis tabula

SOBRE un planisferio de época reproducido comercialmente he encontrado una leyenda en latín. Conservo estos papeles en su interior con cierta galantería histórica. Los dibujos con motivos clásicos que decoran un mapamundi primitivo valen como referencia de la fascinación que produce el mar a la mirada. Esta misma tarde, de casualidad, he visto de pasada la facultad universitaria de Ciencias del Mar. Su edificio, funcional y homologado, apenas lo recuerdo aunque he juramentado en mis adentros hacer una visita de campo. Allí por lógica matemática debe haber alguna pista esencial sobre el hilo submarino que atraviesa el tiempo intermitente de las navegaciones, los naufragios y todas las divinidades oceanográficas de mi pequeño portafolios.

EN TELEVISIÓN unos estudiantes de máster con beca relataban sus experiencias a bordo de un barco científico. Entre la faena experimental también disfrutaban de horas libres en el gimnasio, comedor de lujo, cervezas en cubierta con cielo estrellado y pasatiempos multidisciplinares con compañeros del laboratorio. Queda con esto patente que hasta en el estudio de los fondos marinos hay ocasión para la industria del entretenimiento.

SEGÚN LA TEORIA del reloj de pared planetario, a las cinco de la tarde la huella humana sobre la faz de la tierra quedará sepultada en una glaciación irreversible. Ya la vida no sería otra cosa más que un irrisorio mugido en la oscuridad cósmica. La misma extinción de los dinosaurios otra vez repetida a escala global por la propia dinámica estelar. El planeta tiende a unificar los continentes en uno solo, hasta la llegada de un cambio climático global que causaría de forma catastrófica un revés a la civilización. Hielo en gigantescos témpanos funerarios, el agua como sepultura final.

ANIVERSARIO de la dramática historia del crucero Costa Concordia hundido en la isla de Giglio con numerosos fallecidos dejando en la historia de Italia otro punto negro. Aunque estos náufragos también han disfrutado de una muerte vip. Nadie parece acordarse hoy de la inmensa mayoría de ahogados, desaparecidos, hundidos y olvidados emigrantes de los sures del mundo que perdieron la vida en aguas europeas.

DA VÉRTIGO tener la conciencia de que el grifo de agua podría no haber estado allí cada mañana. Estas islas han sufrido en su periplo histórico unas sequías cíclicas que erosionaron a generaciones enteras. Todavía pueden escucharse leyendas de nuestros mayores sobre las carencias del agua, los pozos antiguos, pleitos de propiedad con los aguatenientes, como la novela canaria “Guad” de Alfonso Garcíarramos. A pesar de estar rodeados por el mar, como en todo el planeta, el agua es un bien escaso, esencial y vital para unas condiciones dignas. En muchos países las mujeres acuden a lo largo de kilómetros insufribles para conseguir el agua, en sus miradas el mar debe ser un auténtico milagro. Gentes de tierra adentro para quienes el baño purificador en el mar es algo extraño e impensable. Algo parecido ocurría en las islas cuando sus habitantes ingeniaban toda clase de embalses, acuíferos, sistemas de riego y almacenamiento del líquido esencial para los cultivos, el ganado y las familias. El mar quedaba lejos, era ingobernable, desmesurado y tan enigmático como agua de lluvia.

A MEDIO CAMINO en la lectura de los diarios “Los que cruzan el mar” de José Carlos Cataño, una probeta literaria para la deconstrucción del paradigma del insulario emigrado que rehuye de su ciudad natal en un exilio perseguido con vehemencia. La distancia como territorio de la memoria. Me recuerdan sus referencias de época a la figura de un tío propio que siguió los mismos pasos hacia Catalunya. Volvió a la isla para dejarse morir. Visitó muchos otros mares hasta cruzar el umbral de la finitud. Tal vez la muerte sea esto mismo: sumergirse en el fondo marino. Y la vida esto otro: una sola orilla a la vista.

MIS MARES: Atlántico insular (Arrieta, Jandía, Playa del Inglés, Bajamar, Tamaduste), Mediterráneo sur (La Malagueta), la costa azul francesa (Nice), el Cantábrico vasco (Donosti) y el verde caribe habanero (Malecón).

LA MUERTE por asfixia de un pez en la cubeta de un pescador cualquiera. Nada más triste. He pensado en el mar como un cementerio paulvaleriano. Sin romanticismos. Como un suerte de jardín acuático donde se ahoga la temporalidad terrestre. [Silencio abisal]

AL FIN Funchal a la vista. Ensoñación macaronésica. Llegó una circular universitaria con la aceptación de mi propuesta para la asistencia a un congreso sobre islas en septiembre. Ya pondré en la balanza los parentescos entre el mar canario- fundacional, mítico turístico- y el puerto de la madera- comercial, histórico colonial- que tanto ocultismo conservan entre sí. Más abajo en el mapa africano quedaría Mindelo, ciudadela criolla que despierta mis embrujos marinos. Alguna vez escuché la idea de configuración de una historia mínima sobre la identidad atlántico archipielágica. A pesar de la gran distancia idiomática, una misma cosmovisión late en cada territorio.
[Un mar de similitudes]

OTRA VEZ la pista sobre los mares de otras latitudes. En el Cabo de Buena Esperanza un banco de sardinas bordea la costa cada invierno para hartazgo de alcatraces y delfines. Acecha un tiburón blanco en un bosque de algas. Pequeñas islas vírgenes que sirven para la nidificación, apareamiento y hábitat de crías animales. El paraíso para Charles Darwin.

Supongamos / es tan fácil suponer / que el mar (como bien podría ser) fuese una mujer
LUIS EDUARDO AUTE
TODAVÍA con la feliz resaca de la batida a pie en el malecón insular: kilométrica soledad a pleno pulmón. Sobre mí una estela extrañamente perfecta de un chemil-train. Siguiendo varios atajos por las parcelas de la barriada colindante al mar, llegué al claro de luz que asoma a la altura de la escultura capitalina dedicada a Lady Harimaguada con cinematográfica tradición insularia. Los tetrápodos marinos amurallaban el atardecer de unos gatos náufragos, cada cierto momento aparecían fugaces los ciclistas en carrera contrarreloj. Los navíos permanecían en su estatismo fotogénico, herrumbrosos hasta la imposible partida. Al lado opuesto a ciudad. Igual que un bosque encantado con arboledas de sombra colgando de las azoteas y soportales, con lejanos bocinazos y el eco inasible de voces musitando en la calle comercial. El poeta cruza la avenida marítima con un travelling melancólico, su destino carece de importancia.

LA IMAGEN por dentro de la plataforma petrolífera Island Innovater que hace escala en el Muelle de La Luz tras su paso por aguas guineanas. Un grupo de noruegos cuentan su descubrimiento del destino insular para su odisea, un lugar de paso donde podrán descansar de su larga travesía en la búsqueda de crudo nuevo. Este mar para ellos, ¿una escala provisional?.

EL SACRIFICIO del capitán Nemo a bordo del Nautilus. En su versión de Walt Disney sobre el viaje de Verne a los fondos marinos- con el personaje de Kirk Douglas salvando el pellejo- queda en suspenso el momento en que la humanidad esté preparada para el futuro. La lucha cuerpo a cuerpo con el calamar gigante demuestra el episodio insuperable del horror hacia lo desconocido, que siempre adquiere una fisonomía monstruosa para el ojo humano. A contraluz, el efecto de electrocución sobre los salvajes caníbales que pretendían subir a la escotilla del submarino futurista. [Dialectik der Aufklarüng]

LA EXCELENCIA olímpica en el deporte de la natación, los récords mundiales en la modalidad mariposa, el salto del trampolín profesional en pabellones cerrados por el invierno, la intrepidez del windsurfing entre las olas de estas islas, el submarinismo fotográfico y la oferta de Kayak en las playas turísticas.
CUANTAS formas de relación con el mar y cuantas personas que en avanzada edad nunca aprendieron a nadar. Aquella impresión originaria, el pataleo desesperado, la extrañeza de la flotación, los primeros buceos infantiles, el susto del agua en la nariz, las burbujas de fondo una tarde de verano. [Seres anfibios]

LOS JUEGOS acuáticos de la infancia preferidos tenían mucho que ver con cierto olimpismo surrealista: a la captura de sirenas, duendes y gnomos en el fondo de la piscina. O las guerras de agua con globos hinchados de líquido caliente que explosionaba sobre el pavimento turístico. Y también aquellos juegos de mano con la consola repleta de pelotas de colores que debíamos encestar gracias al agua que propulsaba la mecánica lúdica. Y los saltos de bomba a mediodía en plan acrobacia espectacular.

HASTA los cangrejos de este mediodía parecen llevar su propio disfraz, despatarrados por la resaca festiva con sus calcetines rojos y plumachos color piedra. Ellos viven de cara al mar protegidos por el farallón artificial que abriga la avenida de Nuestra Señora del Buen Viaje. Es domingo otra vez. Hay paseantes haciendo ronda por las zonas de sombra urbana. Y también niños jugando a los barcos con una colchoneta inflable. Algunos surferos ajenos al asadero de sardinas que los vecinos festejan tras el pasacalles de papagüevos anunciado en el final del carnaval. En mi tránsito fugitivo de la noche pasada por la desolada avenida marítima no sospeché que, a pocas horas después, aparecerían restos de disfraces coloridos, la fiesta que no tuve me pisó los talones. Yo celebro el carnaval de todos modos.
Por fin: con mis pies en el agua.

Diciembre 2012, Febrero 2013


jueves, 28 de noviembre de 2013

Poems & kisses (Maspalomas ´94)



[A ONE WEEK]


LA primera fuga
con shanon van viersen 
duró una semana

aquella verja
era un destino particular
mientras caían misiles 
 
la guerra del golfo

sobre el estampado rosa
de un bikini

una semana nada más
(a one week)
decías

el tiempo suficiente
para los desertores


[PRIMER BESO]

SOBRE una hamaca
dulcemente amoratada
bajo el sol del hotel

todo su calor robado
a los girasoles de holanda

así fue el primer beso
en la historia de turistneyland


[TÍO DE FRANKFURT]

LA joven alemana
llegó a la isla
con su tío de frankfurt

todos los días
abrazamos juntos
la sombra de palmeras

nuestras lenguas sedientas
en la catarata de la piscina

el pecado original
tras cada night show

sandra la joven alemana
sabía que durante las vacaciones
su tío banquero de Frankfurt
bebía la cerveza con buen humor


[BOSQUES DE NORUEGA]

ES nuevo
cada amanecer
de este bungalow

a plena luz del día
oscurece en su terraza

las sábanas nievan
alrededor del sofá cama

dulces tormentas
de la húmeda flor

un invierno al desnudo
en los bosques de noruega 

 
[FANTASY ISLAND]


EN SU cubilete
de cristal

la diosa vikinga

baila al calor
del himno
de la noche

cuanto más cerca
de su brazalete dorado

la música

desaparece


[GALLETAS DANESAS]


CADA semana llegan turistas
a los apartamentos de al lado

los ancianos extranjeros
con su almuerzo de las siete

familias de niños rubios
parejas solitarias
maricas

y siempre el escándalo nocturno
de los bárbaros guiris alcohólicos
 
hasta que un día
camila
montadora de caballos

con su caja de galletas danesas
abierta por sorpresa


[HELADO DE ABSENTA]


POR navidad
las guirnaldas
también florecieron
en el tercero

era una chica de islandia
pelo rubio cobrizo
no más de quince años

con piercing en la lengua
y los vaqueros rotos

la luz de su terraza
permanecía encendida

all the nights

al parecer se alimentaba
únicamente
con helados de absenta


[COTO DE CAZA]


LOS chicos de la pandilla
éramos peor
que lobos hambrientos

la ciudad
nuestro coto de caza

manadas de bellos calibues
dulces cervatillos indefensos
pequeñas presas insumisas

nuestro territorio exclusivo
las sabanas internacionales

(Samir Delgado, Plaquette Inédita, Maspalomas ´94)