martes, 31 de mayo de 2016

El almendro del himno de Canarias

Finca Borges Estévanez, 2006


En 1975 la aparición en el archivo de El Museo Canario de la correspondencia epistolar entre Patricio Estévanez y el periodista Luis Maffiote, comprendida durante más de veinte años en el período de estancia en la casona de la Curva de Gracia de La Laguna del que fuera hermano menor del poeta y político Nicolás Estévanez, supuso un hallazgo de vital interés documental que actualmente puede consultarse en una difícil edición descatalogada de la colección del Aula de Cultura de Tenerife a cargo de Marcos Guimerá Peraza.

En las cartas de Patricio Estévanez aparece una abundante relación de hechos que atesoran una fuente de conocimiento de primera mano sobre el acontecer cultural del panorama periodístico de las islas, semejante a la relación de correspondencia  privada que Nicolás mantuvo con el mismo personaje durante su exilio en París durante 40 años hasta su posterior fallecimiento en 1914. El autor del poema “Canarias”, editado por primera vez en 1878, inspirador de la Escuela Regionalista de La Laguna que aglutinó a buena parte de los poetas románticos del siglo XIX, había incorporado para la posteridad la referencia simbólica de la sombra del almendro de su infancia como un elemento identitario para la sociedad canaria, más aun cuando en nuestros días el timplista Benito Cabrera, integrante de Los Sabandeños, empleara el verso sobre el almendro en la composición del Himno oficial de Canarias.

Precisamente, el almendro del poema había permanecido durante décadas en el olvido, en el mismo lugar de la finca heredada por la familia del artista Borges Salas y los descendientes de los Estévanez, adquirida por el Cabildo de Tenerife en 2007 y declarada Bien de Interés Cultural en 2009. A pesar del estado de ruina denunciado en continuas reivindicaciones de asociaciones culturales, vecinales y juveniles, el famoso almendro sobrevivió a las obras de la Avenida de los Menceyes y del Tranvía, existiendo fotografías probatorias de su ubicación original que por testimonios orales del acervo familiar, hacían suponer que correspondía exactamente con el almendro del poema que daba sombra a la ventana particular de Nicolás Estévanez.

La prueba concluyente de este episodio sobre la existencia real del almendro del poema se encuentra en  el testimonio por escrito de Patricio Estévanez que confiesa a su amigo en varias de sus cartas el hecho de la composición de una lámina de época a cargo de Diego Crosa, “Crosita”, que da cuenta del mismo almendro en el lugar exacto al que se refiere el eminente poeta Nicolás Estévanez en otro poema tardío titulado “Confidencial” y que sería, finalmente ratificado para los anales de la historia de la literatura de Canarias, con la inclusión del dibujo del almendro en la revista Gente Nueva de 1900 y la publicación en 1976 de las cartas que lo certifican sin lugar a dudas.

El verdadero almendro del poema, símbolo de canariedad junto a otros iconos culturales y paisajísticos del archipiélago, detonante de polémicas con figuras de la talla de Miguel de Unamuno y convertido en paradigma literario de una mirada hacia la vida que Domingo Pérez Minik calificó como de auténtica metafísica insular, se encuentra en paradero desconocido dentro del hermético proceso de restauración a cargo del Cabildo sobre la casona de 1733 que a duras penas resiste al paso del tiempo en la curva de Gracia del municipio lagunero, un hecho trágico casi vaticinado por el poeta antes de su muerte: “yo no sé lo que duran los almendros / en este mundo donde todo acaba / pero las musas de mi patria auguran /vivirá mientras haya trovadores / en la tierra sin par de mis amores. 

lunes, 23 de mayo de 2016

Poema "Líbano", 1986 (bilingüe)

Walid Raad, Atlas Group (Let's be Honet, The Weather Helped, 1998)   

BEIRUT once de la mañana. Agosto de 1986
Un señor reza de rodillas en la terminal internacional
El sol del Oriente ha restado el tiempo de vida a la nieve


-Marhaba Ahlem
-Marhaba kífak
 
Besos a tíos primos sobrinos y parientes lejanos
Advertencia sobre francotiradores en las azoteas
Disparos lejanos. Cambio de planes en la agenda
Ruinas visibles al paso militar del convoy libanés
 
Al fin la montaña blanca. Las abuelas de este país
abrazan a los niños como alimonadas hojas de parra

Samir Delgado, Banana Split, 2010 ( Traducción al árabe de Abdul Hadi Sadoun)



لبنان 1986



بيروت، الحادية عشر صباحاً. آب 1986.
رجل يصلي باركاً على ركبتيه في الصالة الدولية.
شمس الشرق قضت على حياة الثلج منذ وقت بعيد.



ـ مرحباً، أهلاً.
ـ مرحباً، كيفك.



قُبلُ الأعمام ,أبناء العمومة والأقارب البعيدين.
تحذير من القناصين في السطوح.
إطلاقات بعيدة. تغيير في خطة الأجِندة.
إطلالات مرئية على إيقاع الرتل العسكري اللبناني.



في النهاية الجبل الأبيض. جدات هذه البلاد
يحتضنّ الأطفال كأوراق عنب مطيبة بالليمون.

lunes, 16 de mayo de 2016

"Clandestinos" (Sobre un cuadro de Pedro González) In memoriam

Pedro González ( 1927-2016)


LA vorágine del dolor acecha en el anonimato.
Negras figuraciones encarnan al hombre. Y la mujer.
Seres con el don cercenado de la mirada en tinieblas.
Una balsa a la deriva para la concatenación de la barbarie.
Nunca la isla soportó en su regazo tanto dolor inmemorial.

 
Samir Delgado, "Cosmovisión atlántica. La isla que habita en los cuadros"
(V Premio Poeta Bento, Fundación Néstor Álamo, 2012)
 

martes, 3 de mayo de 2016

Homo fronterizus. Sobre una obra del artista mexicano Guillermo Gómez-Peña

(Gómez-Peña, En el Hall del genocidio, The chicanarian Expo, 2006)


Desde el silencio de las calaveras
un viejo brujo intergaláctico transfronterizo
con penacho indiamericano de hamlet paramilitar
opera su exorcismo sobre la mirada de los turistas.

Nunca la historia estuvo tan cerca de Ciudad Juárez.
Una sola fotografía vale para todo el terror del mundo.

Samir Delgado, Poemas a Ciudad Juárez (2012)