sábado, 31 de diciembre de 2016

Catedrales (Poema de año nuevo/ New Year's poem/ Neujahrsgedicht)

Leonid Afrémov

Catedrales

               SUENAN las campanadas de la noche vieja
               para la despedida del milenio con fuegos artificiales.
               Discurso del rey. Cena familiar. Felicitaciones.
               Pero mañana todo seguirá exactamente igual
               como en el pequeño acuario del restaurante chino.

              Cathedrals

 SOUND bells of the old night
              For the millennium farewell with fireworks.
              Speech of the king. Family dinner. Congratulations.
              But tomorrow everything will remain exactly the same
              As in the small aquarium of the Chinese restaurant.


 kathedralen

Es erklingen die Glockenschläge der Sylvesternacht
für den Abschied des Jahrtausend mit Feuerwerk.
            Rede des Königs. Abendessen mit der Familie. Glückwünsche.
           Doch morgen wird alles genau so weitergehen
           in dem kleinen Aquarium des chinesischen Restaurants
               


            Samir Delgado, del libro Banana Split (2010)




lunes, 19 de diciembre de 2016

La capilla atlántica de Manuel Padorno en Madrid

La luna del mediodía, Capilla atlántica
2000. Acrílico sobre cartulina. 36 x 51 cms.

Poemas inéditos, trípticos oceánicos, restos fósiles de la Playa de Las Canteras en Madrid. Las obras completas de Manuel Padorno que han comenzado a ser editadas por Pre-Textos tienen su otro lado en la nave de varias plantas localizada en San Sebastián de los Reyes, lugar escogido por los herederos del escritor nacido en Tenerife en 1933, que han conservado buena parte del legado pictórico y literario tras su fallecimiento en 2002. Y es que el futuro del árbol de luz, del nómada urbano, del ingenio padorniano está garantizado y más vivo que nunca, para mayor gloria además del imaginario de la insularidad atlántica que representa el conjunto total de una obra poética esclarecedora y vislumbrante del transcurso de la democracia y la autonomía en Canarias.

Manuel Padorno significó mucho en su periplo de vida para los demás,  para las islas y para el entorno literario que animó junto a Josefina Betancor en la mítica editorial JB. Los hallazgos de su escritura volcada en el universo simbólico del azul atlántico otorgaron a la poesía en español contemporánea un pico de alcance filosófico que desentrañó una deriva lírica personalísima y de enorme potencial expresivo, difícilmente reducible a las tendencias de la experiencia y de la conciencia, más a caballo entre el pulso epistémico y un punto de inflexión tardío en torno a la interrogante permanente sobre la conformación de la proyección creativa del poeta en el espacio universal de la isla y del propio decurso de la modernidad.

Cuando en 1978 se anunció la exposición de su obra gráfica en la sala del cine Griffith de Madrid ya el poeta desarrollaba en su adentro el camino hacia una metafísica de la luz, el cosmorama esencial de una insularidad desentrañada en su visión tricontinental, a través de declaraciones como la del Manifiesto de El Hierro y los posteriores textos sobre la identidad de la comarca atlántica. Más tarde vendría la residencia definitiva en Las Palmas de Gran Canaria, el colofón absoluto para una producción estética del artista que todavía espera una importante retrospectiva, el reconocimiento definitivo de todos los públicos y de la crítica especializada, el anclaje natural de su cosmovisión novoedénica al devenir histórico de la sociedad canaria actual. 

La aspiración universal de la recreación padorniana del mundo está vinculada a los paisajes con un aura superviviente al merchandising del turismo de masas. Su nube rosa, la pirámide y el vaso, la gaviota de luz contienen unos parámetros éticos que resuelven las múltiples problemáticas derivadas de la pérdida de valores patrimoniales y la crisis ecológica sin precedentes del nuevo milenio, todo ello junto al incuestionable derecho a la libre creación del poeta, la soberanía individual y el anhelo de otro lado heredado del pensamiento utópico.

La imagen y el verbo poético de Manuel Padorno ofrecen a las nuevas generaciones el ejemplo de una continuación fértil y productiva, a nivel creativo, para la reflexión del curso de la historia y el lugar de las islas en el planeta, la feliz determinación insular del paisaje atlántico y la epifanía de un nomadismo irreverente. Él experimentó a todas luces el metabolismo del lenguaje, la psicogeografía urbana, los métodos de búsqueda, hallazgo y extravío de los sentidos a pie de playa, sus cuadros y sus libros, ontología resumida ahora en su memorial de vida, la capilla atlántica de Madrid.

*Publicado en el suplemento El Perseguidor, Diario de Avisos, diciembre 2016, Canarias

lunes, 12 de diciembre de 2016

Cuaderno de Mayrit (Sobre un cuadro de Antonio López)

Antonio López. Lavabo y espejo, 1967. Museum of Fine Arts, Boston

Amo todo cuanto me abandona

Gamoneda


A Ángeles & Santi

MADRID como tránsito necesario again: la muda de piel. Barajas acaba siendo un metapaisaje con cierta dosis de nostalgia íntima, todavía en el recuerdo las primeras impresiones del hongo intergaláctico, mirada perdida con zumbido interior, rostros anónimos y pasadizos satelitales. No obstante al tiempo pasado lo dotamos de esa nebulosidad interior, el transcurso real de todo es memoria compartible. La interconexión constituye el horizonte.

EQUIPAJES. Siempre hay una primera maleta, todo aquello que se lleva uno consigo, lo propio. Deshacerse de papeles, ropa, objetos varios, comunidades de cosas en el trasiego interminable de una mudanza intercontinental parece una epopeya truncada. Nada que pueda formar parte del viaje extraña lo anterior, convertimos lo pasajero en totalidad. Las maletas son una apariencia dinámica del movimiento del yo, aparición de sí.

UN MAPA del metro como documento órfico, el tiralíneas de colores que da vida al inframundo subterráneo, sumergirse en su deambulear sincronizante junto a otros congéneres del Madrid en plural, multiversico, conjunción de  pasadizos, escaleras, plataformas. El hiperdestino cotidiano.

CASA de poeta y fotógrafo, metro del barrio de la Concepción, a la llegada dos gatas gatunas, libros y más libros en el porvenir, fraternidad infinita y trasiegos comunes, cáscaras de mandarina en el bolsillo de la chaqueta. Reconocer en un santiamén ciertas estrellas del pasado, un mismo cielo, la bocanada de oxígeno renovadora, el diálogo trascendental con el semejante, la mano tomada de la compañera presentida a cada paso sucedido. De fondo suena Royksopp, so easy.

HOJAS secas por doquier, imagen de pretéritos, repetición del oleaje, acera otoñal de Madrid.

UN CUADRO de Antonio López vale para revalidar la intuición de que el verdadero paisaje es ya la pintura misma, la vida del cuadro no sustituye a la realidad, equívoco total. En la obra pictórica hay un tempo distinto, por cuanto más habitable y duradero, allegado a la materialidad historizada, contemplante, crónica con la que trabaja esencialmente lo mental, espacio diacrónico, territorio de la nubilidad del símbolo.

HUMMUS, mahshi, zahatar. Nada más llegar a Mayrit el sabor de lo familiar íntimo, bondades del paladeo infantil, té: la vida misma. Un paseo por los alrededores de la mezquita en la M30. Un verde relumbrante. Compartir con los poetas árabes una velada más en esta ciudad significa retomar el otro yo, ese con el que no puedo hablar nunca en su idioma pero está a cada paso, medialuna a la par, nunca lejos.

BOJEO del atardecer, la permanencia del sunset en todo memorial, afuera un jardín vecinal con cedro del atlas, meridiano de la estadía, intermedio supremo sideral.


Samir Delgado, Cuadernos de viaje (2016)