sábado, 15 de febrero de 2014

Calendario alegórico de la materia alegre

Marc Chagall, Birth and Death (París, 1912)

La fantasía no sólo juega un papel constitutivo en las manifestaciones perversas de la sexualidad. Como imaginación artística también liga las perversiones con las imágenes integrales de libertad y gratificación. En un orden represivo, que refuerza la educación entre normal, socialmente útil y bueno, las manifestaciones del placer por sí mismo deben aparecer como fleurs du mal.” (Herbert Marcuse, Eros y civilización)


/lunes/


[Máscaras de la realidad] No hay una esencia. La verdad habita como un tarro de mermelada en el supermercado. La quimera numérica alimenta la combustión de lo humano. Así nada permanece. Los engranajes de la historia dilatan la cadena perpetua de la sangre azul. Solamente la ruptura total posibilita el hallazgo de lo auténticamente otro. La trangresión inedita de la luz. Bendito Bakunin.


                                                                          /martes/



[Carrousel vespertino] La inercia de los cuerpos es un juego de fuerzas vivas en movimiento permanente. La vida social como puro teatro. Stanislavsky construyó escenarios giratorios donde todos los actores vivían su papel a todo riesgo. Así la normalidad podía ser completamente alterada. Biodegradable. Nuevo imperativo categórico: a todas luces ser bárbaros para la caída del imperio.


/miércoles/


[Un cuadro de Marc Chagall] Museo de París: la mirada desanuda la distancia. Hay océanos de absenta en el horizonte visible. Irrigación dionisíaca de la finitud. Constancia material del deseo. Atracción de las raíces arbóreas. Posesión inaudita de lo etéreo. La piel como dulce sudario.



/jueves/


                  “Me inspiro en la materia que todo lo penetra”
                                                                          Walt Whitman

[Relojes de arena] El beso como demostración objetiva de la esencial naturaleza corpórea del amor. Extensión libidinal de las moléculas germinales. Prolongación de los nudos intersubjetivos. Máquinas deseantes que consumen su aire cósmico a ras de suelo. El tiempo vital de las caricias siempre marcha a contrarreloj.


/viernes/


[En el rincón del ángulo oscuro] Liquidación del arpa romántica. El peso global del mercado lapidó la quintaesencia sentimental de las rosas arcaicas. Ya no hay objeto puro a la intemperie de la naturaleza. Deconstrucción masiva de la armonía celestial. Ilusión fantasmagórica para David Caspar Friedrich: claros digitales de luna.



/sábado/


[multimedia] George Bataille describía el erotismo entre los vértices de la mirada en los amantes. La eternidad en las expresiones del arte podía rastrearse como una constante histórica que alude a la relación universal con el otro: la proyección unitaria de las parejas de contrarios. Entrecruzamiento de lo sacro y lo pagano. Las imágenes son copias donde relampaguea la efímera condición de la belleza.


/domingo/


[Lautréamont en Montevideo] Eclipse solar en las tripas del ómnibus con destino al paraíso de la soledad. Suena el bandoneón de la urbanidad cosmopolita. Habita el riesgo mortífero de la alucinación en cada esquina. La palabra itinerante sueña con los habitáculos sonoros del cielo invertido. El poeta maldito también llora en el regazo de la felicidad.


Samir Delgado. Tratado del carnaval en Niza (Ediciones Idea, Islas Canarias, 2011)

domingo, 9 de febrero de 2014

Bajo un mismo sol (Cuaderno de La Habana)

            Manuel Mendive.“El Río”. Hilo, tela y caracoles (1987)

                                       Que todo sea posible menos olvidar 
                                                                    que testimoniaste al amor frente al espanto
                                                                                                                                                                              Fina García Marruz
   
SUITE HABANA

Cuanto va desde el júbilo a lo trágico
desde el alba a las fiestas de la tarde
                                          Eliseo Diego

NUNCA pisar Varadero
tan siquiera el Oriente
la primera vez

Solo una noche de Malecón
ya valdrá por la isla en peso



REALISMO MÁGICO


PACO IGNACIO TAIBO II contaba entre volutas de tabaco sus historias de milagros para el desvelo del viajero con destino final a las aduanas del realismo mágico. Y nada más aterrizar bajo un firmamento con luces de cocuyos todo el avión al fin aplaudió.




DESAYUNO CON LEZAMA

                                            Hotel Vedado


TEMPRANO a la búsqueda incierta de silla libre
para el desayuno: ¿zumo de mango o guayaba?
Yo que he visto a diez millones de turistas
esquilmar todas las despensas del verano
conozco el sacrificio de la platanera para contentar
a los comensales extranjeros. Solo pediré café.
El festín está afuera para quien goce del apetito de Lezama.



CONTRAPUNTEO DE LA UTOPÍA

                                                                    Debes amar el tiempo de los intentos
                                                                     debes amar la hora que nunca brilla
                                                                                                        Silvio Rodríguez


RADIO RELOJ

QUE se joda Mario Vargas Llosa
si una pausa del minutero radial
por fin anuncia al hombre nuevo


CABAÑA DEL CHE

PUNTUAL el cañonazo de las nueve sobre la Bahía
donde dormita el esqueleto del acorazada Maine


HOTEL INGLATERRA

AL RITMO del son montuno sonríe al siglo
la placa broncínea de Nicolás Estévanez


ESPEJO DE PACIENCIA

ETERNO retorno del aire papel cebolla
que fundó en vida Silvestre de Balboa



BESTIARIO MONUMENTAL


PASEO DEL PRADO

PIONEROS y turistas miran con asombro al Caballero de París
mientras custodia inmortal a su manada soberana de leones


CAPITOLIO

CAJA de resonancia para el trino inmortal de las golondrinas


PARQUE LENIN

VERDE sobre verde
abre al completo sus fauces el Caimán



VISITA AL CENTRO HISPANO


UN SOL mambí machetea las viejas cortinas del salón
donde un Quijote de cera preside escaleras coloniales.
El poeta Marino Wilson declama con su negro vozarrón. 
Allí nadie sospechaba que la nostalgia inesperadamente
también se anticipa al futuro en la estación de primavera.


NOCTURNOS DEL CARIBE

En el Caribe se vive como se escribe
Luis Eduardo Aute


JOHN LENNON

HAY veces en que los güijes del parque
hacen travesuras a las parejas del cine Yara
que vienen a empañar las gafas de John Lennon


CALLE G

SÁBANAS blancas colgadas en los balcones
y nadie calla a pesar del apagón


LA RAMPA

PARAGUAS de verano
cobijando el vaivén
de los ciclones amorosos



TELEOLOGÍA DE LO INSULAR

                                              Para Aitana Alberti

PLEAMAR: la isla habita el universo
con el diapasón de un continente




LA CATEDRAL DEL HELADO


Porque había chocolate, pero pedí fresa
                                                      Senel Paz

LA VIDA parecía una película en la terraza de Coppelia
con Jorge Perrugorría y Vladimir Cruz en la misma cola
No hay drama en las parejas que esperan felices su turno.
Hasta el lobo empeña sus pesos convertibles por un helado.



RETABLO DE MENDIVE


LAS AGUAS de este río están pobladas
por seres acuáticos adoradores de Oshún.
Quien suba a la barca nunca perderá su destino.
El hechizo de la isla perdura como el retablo de Mendive
que tarde o temprano cobra vida propia bajo un mismo sol.


"Bajo un mismo sol, Cuaderno de La Habana" de Samir Delgado, fue premiado con el Accésit Mención Especial del Jurado en el I Certamen Insular de Poesia Dulce María Loynaz convocado por la Sociedad Canario-Cubana “Leonor Pérez Cabrera” y el IES María Rosa Alonso, la Librería de Mujeres y la editorial Nectarina, con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en la primavera de 2012.

domingo, 2 de febrero de 2014

Solarium (Cuaderno de viaje a La Palma)

Acuarela de Bruno Brandt (Berlín 1863, La Palma 1962)
Lo que edifica a la comunidad,
todo lo que de primitivo hay en ella,
lo que radica en el corazón.

Hugo Von Hofmannsthal

LLEGADA a media mañana en un tránsito aéreo encumbrado por las nieves del Teide. El paisaje estratosférico- anoto en mi cuaderno- también merece una recreación pictórica: la necesidad de isla intensifica el placer del viaje.

LOS PERIÓDICOS insulares son como una ventana a la protorrealidad. No dan noticias, más bien ocultan lo cotidiano verdadero entre páginas de olor pestilente. Uno reconoce las diferencias en el archipiélago por los acentos. En la prensa hay un idioma que se impone: la mentira del señor diputado que está ahora en el asiento de al lado, en su decadencia, todo cuanto representa, el poder.

NADA MÁS aterrizar encuentro un solarium improvisado con turistas europeos al pairo salitroso.Apuran las últimas horas de relajo atlántico antes de volver a las mini glaciaciones continentales. Ellos también forman parte de lo palmero utópico. La estadía del otro como tema central de lo contemporáneo.

UNA EXPOSICIÓN de acuarelas del artista Bruno Brandt en el museo insular. Me hospedo en la pensión La Cubana y salgo a toda prisa por la Calle Mayor de Santa Cruz a la captura de su malecón, de los colores del genio germano, a zambullirme directamente en la polifonía callejera de la isla bonita.

APENAS visto el malecón desde los intersticios de la Calle Real, más allá el bullicio ciudadano, está el mar. Los turistas acampan entre las cafeterías, los escaparates, las plazas colindantes que ofrecen su letanía de sombras. Crucé los soportales del ayuntamiento bajo los aplausos del pleno. Puntualmente.

UN GATO de Baudelaire, hermosamente gris, apareció en las escaleras de la pensión La Cubana. Lezamiano también, a su manera, se interrogó por el nuevo huésped que llegó a la isla ataviado con su propia guayabera.

ANTONIO ABDO apura su cigarro en el devenir de una hora intensa, rememorativa, confidencial. Él, palmero de pro, discurre acerca de la veta poética que le nació allá por los años 50, en una tertulia tacorontera dinamizada por Otilia López Palenzuela- “que fue amiga de Loynaz”-, y donde compartió junto a otros artífices de la inquietud cultural del momento que fueron sumando -unos y otros-, desde la radio, la prensa y la literatura, una retahíla de apellidos incontenible para condensar aquellos años duros. Y a la pregunta necesaria y correspondiente, sobre el mar, como tema poético y como trasunto vital, habla con serena rotundidad, sobre un “mar que es antes que un encierro, un camino esencial de los isleños”, al igual que ese “cielo, el del norte- señala- de una transparencia y una claridad que invita a ver siempre el final de la isla”. La despedida de Antonio Abdo se hace pausada, entrañable, acompasada como todo en sus coordenadas cotidianas. A media voz, con una sonrisa a lo Omar Sharif en su mejor papel, como un actor de cine que es poeta, a 28 grados de latitud y 17 de longitud, donde vive y como vive, en La Palma.

LAS CALLES de Aridane están repletas de vida, igual que la tormenta de hojas secas donde la gente se sorprende.Un café americano sirve como remedio al frío, la tarde se confundía con el fondo de la taza caliente. Algunas veces alguien reconoce nuestra cara como si fuera cercana, familiar, tan del lugar aunque nunca jamás pusimos nuestra sombra a recorrer estas calles de Aridane.

EN EL ALEGATO, la discursividad caótica, la vaina del soliloquio, el discurrir anodino del pensar, el palmero se desahoga, distiende y airea los males de la isla.

OCASO en la Playa de Tazacorte. Huellas en la arena negra del recuerdo. El aposento marino a mis pies, el ungüento salitroso al socaire del tiempo. Todo es acantilado, la pausa fluyente en el interior de uno mismo. Afuera el revuelo fugitivo de un cernícalo, la mitología propia que se repite. Un atardecer ineludible en la plaza de Tazacorte, yo el amante, yo el poeta, yo el ciudadano de un país con siete islas. Y precisamente aquí, en la playa de Tazacorte, donde empezó la conquista de los colores.

LA CONTRAORILLA venezolana, en la vertiente chévere del otro lado, lo isleño como entelequia caribeña, un espejo en el que se cruzan los sentires. A pesar de las distancias, de los alejamientos, de las fracturas, la octava isla se hace más presente en este occidente afroatlántico.

UN JUGO de caña dulce triturado por la joven Vanessa en un molinillo del mercado municipal. Con los ingredientes de maracuyá, jengibre y limón. Me dijo a la cara- Vanessa- que debía ser muy triste, vivir en Madrid.

HE recordado las primeras impresiones de la isla en el aeropuerto: los colores estaban en crudo, sin fuerza magmática, desde las cristaleras anónimas todavía no es isla. Esta frontera ofrece un hándicap positivo al servir como remedio estético, así no se pierde el aura naturístico del landscape nada más llegar. Se puede estar en la isla sin estar realmente Asuntos de la metafísica occidental tardía.

LA PLAZA de San Francisco dos veces. Y el mismo goteo milagroso incesante de su fuente de piedra. Me detuve al mediodía ante ella con una fuerte intuición que me humedeció los ojos. De repente vi, vi que debía volver a la isla como residente, se me ofrecía un hogar bajo este sol magnánimo. En la medianoche volví, retorné a la Plaza de San Francisco por azar. Caían los pétalos de la nada nocturna. El agua no cesaba su peculiar sinfonía. Y a lo lejos, el mar, con su malecón alambicado.

DOS ESTAMPAS noctámbulas de Santa Cruz de La Palma: sus balcones de madera y el barco de la Virgen. Solamente en los instantes recogidos por el silencio del sueño, son verdaderos.

HAY UN ÁNGEL de la jiribilla en esta isla capaz de enfrentarse al San Miguel conquistador. Su punto surreal, periférico, al compás del baile de los enanos, que la salva y conmueve.

LOS ZAPATOS, el lavamanos, la cama y la silla del cuadro de Van Gogh como imago predilecta. Me encanta el crujido de la madera en muchos de los suelos de las pensiones donde estuve: Madrid, Granada, Donosti. En la habitación de la pensión La Cubana, en pleno epicentro palmero, se oye el rumor de los bares sin perder su virginidad, su intimismo, su magia.

TODO EL MUNDO con un vaso en la bodeguita del medio palmera. La Calle Real vacía, con sus escaparates mudos, en el letargo insomne de las altas horas negras glamurosas. Solamente una sonrisa cómplice, el guiño lejano de una turbulencia sensual, que nos vale como salvoconducto para estar despiertos. Vi ojos avellana, isleños, variopintos, que me sirvieron de consuelo íntimo. Llegué al final con una cerveza mahou madrileña, a solas por completo, sin haber dicho nada, calladísimo y rutilante, yo nómada urbano también, por la Calle Real de los escaparates mudos.

EL CHÓFER de la guagua repite la maniobra de acceso a Los Cancajos con maestría profesional. Siempre él a las mismas horas en que los turistas trasitan con lo puesto, apurando su estadía en masa informe. La operación monetaria marca la pauta. No quedan nunca a mano los intercambios sosegados: la prisa malgobierna el orden amatorio existencial. Fue precisamente un tullido, el hombre que desespera al personal con sus dificultades, quien felicitó por primera y única vez, la Navidad.

EL ÚLTIMO paso dentro afuera de la isla bonita. Siempre la vista extraviada en sus horizontes múltiples. Las cordilleras verdes, los riscos verdes, los peñascos verdes, en la lejanía del verde, la isla abunda en sí.

LA AZAFATA de vuelo mira por la ventanilla siempre: el Teide. Miro que lo mira, con absoluta normalidad, distintamente que el resto de pasajeros. Ella habita en las alturas, su paisaje cotidiano en las alturas, lo andino, lo absoluto, allá donde los ángeles rilkeanos.

GRANOS, grupúsculos, arenisca playera por todos lados en mí. Imposible detener el derrame, la pérdida incontrolable del manojo de recuerdos. La isla bonita quedó atrás, el solarium total, sin apenas trance personal que facilitara la despedida. Desde temprano sonaba la maldita alarma del teléfono. ¿Por qué no me quedé allí?. Vuelta a empezar de nuevo: hay mil vientos posibles. Hay mil rumbos a elegir. Javier de Juan.

TRAS cruzar el umbral de la pensión La Cubana su regente de origen alemán-paisano tardío posmoderno de Bruno Brandt- estrechó mi mano con una familiaridad cercana, conmovedora, inolvidable. Los papeles de la historia cambiados: el alemán anfitrión y el isleño huésped. Quién sabe, nunca alcanzamos a conocer del todo nuestros procesos sobre el entorno, las asociaciones simbólicas con los demás, sus interioridades, nuestras extrañas relaciones de parentesco. La simbiosis a fin de cuenta es un lugar deseado, venidero, necesario para un hábitat futuro común.

ESTA ISLA es tan pequeñamente infinita que el mundo entero cabe dentro de ella sola.

Samir Delgado, Solarium (Cuaderno de viaje a La Palma)

Inédito, diciembre 2013