viernes, 30 de junio de 2017

"Tríptico azteca" (Poema Memorial Bicentenario José Zorrilla)

"La gran galaxia" (1978) de Rufino Tamayo


Era verdad, allá bajo otro cielo,
                                                                                              del móvil mar tras el cerúleo muro
del aire azul tras el flotante velo

El drama del alma, Algo sobre México
                                        José Zorrilla


I

altaluz, extraña alba, sol de tenochtitlan,
fogal azteca en la hora punta del imperio

el poeta sueña en la orfandad del relámpago y la daga:

en su tinta renace como de la sangre de un ángel
el triste lejano desposorio, él clama todavía para sí,
afronta al sino, posterga a la gorgona, ya sin altares

la mañana vaticina otra progenie, el ventanal del oleaje
acantila su floresta, castillo de miramar, enlutado el día.       


II

¿cuándo el retorno a la primera bocanada
del áulico púrpura, nuevo mundo al pie, goce infinito
del hueso del hombre, magno volcán de silabarios?

el poeta avienta, masculla, cimbrea al oráculo su orgullo:
perilla en mano, espantasombras, pasajero trasatlántico

valladolid el mundo: estirpe, almario, razas del verbo     


III    

lunasol, romantic soul, el poeta destierra el blanco:

la gravitación de los semilleros astrales
que irradian su martirio pretérito
hacia las horas de la nada absoluta

allá donde habita la inmortalidad
(in memoriam del instante)
silba todavía parajes al silencio fértil

aquel eco supremo de la siringa de Pan
(clamor del prado al mediodía del sur)
en la altiplanicie barroca de la ausencia presentida

josé zorrilla cruza el océano:
la vida toda      el poema


Samir Delgado

V Premio Umbral de Poesía, Bicentenario de José Zorrilla (Valladolid, 2017)

domingo, 25 de junio de 2017

El poeta siempre había estado aquí (Reseña del libro “Las geografías circundantes. Tributo a Manuel Millares”)

Sala Millares, Fundación Antonio Pérez (Cuenca)

Jorge Monedero* 

Recuerdo perfectamente la llegada del autor del presente poemario, el canario Samir Delgado a la ciudad de Cuenca. Con un cuidado porte y el don de la palabra como carta de presentación, surgió de repente en torno al 2013, para hacerse en poco tiempo visible e imprescindible para los nativos, cargado de ideas y proyectos que compartía con entusiasmo y estrenada complicidad. Y como el dinosaurio del cuento de Fontanarrosa, nos pareció que siempre había estado aquí.
Desde el primer día tuve claro que era otra víctima más de la atracción que desde los años 60 emite permanentemente nuestra ciudad levítica, un extraño influjo que atrapa a sus viajeros y visitantes. El casco antiguo es un enclave privilegiado que mira desde lo alto de la montaña rocosa, imponente y majestuosa mientras se deja abrazar por sus dos ríos, el Júcar y el Huecar que se unen en feliz encuentro en el barrio de San Antón. El poeta canario sin duda había sido seducido por la misma fuerza imantada y silenciosa que paulatinamente atrajo en los años 60 a hombres de la talla de Fernando Zóbel, Millares, Guerrero, Saura, Antonio Pérez, etc.
En el caso del escritor Delgado, juntó al narcótico olor a óleo del omnipresente arte abstracto que todo lo inunda en el casco antiguo, se unió la búsqueda de la huella castellana de su admirado artista y paisano Manolo Millares.
Efectivamente, hoy en día la presencia de Manolo Millares en la capital castellana sigue siendo muy viva. Aquí permanece al pie del cañón su querido amigo Antonio Pérez, depositario del legado artístico de la familia Millares Escobio que luce esplendoroso en una de las plantas de su fundación de arte contemporánea. Es habitual en la ciudad también la presencia de Elvireta Escobio viuda del artista canario y de sus hijas junto a artistas, comisarios y personas que recuerdan la época en que Cuenca era el centro del arte nacional.
Como veníamos diciendo, en una de las zonas privilegiadas de la fundación del creador, coleccionista y editor de Ruedo Ibérico, reciente hijo predilecto de estas tierras,  Antonio Pérez, ubicada en el antiguo convento de las carmelitas, la tragedia se nos presenta envuelta en ropajes de arpillera. Gigantes bastidores de creaciones que muestran su evolución desde la negritud más pulcra hacia el blanco purificador, (al contrario que el genio Mark Rothko), como un camino de redención, una trayectoria artística con sentido, y sobre todo enérgica y poderosa. El blanco que en cultura popular castellana sirve para encalar casas, limpiando y desinfectando, gana con el tiempo importancia frente al negro, como un esfuerzo baldío de contrarrestar parte del desgarramiento trágico de las obras anteriores.
En esos años, Samir sufre la aspereza del frío invierno de la ciudad que lo acoge y en sus múltiples visitas y relecturas al espacio que alberga la colección del canario en la FAP, junto con las obras presentes en la colección Juan March en el modélico museo de Arte Contemporáneo, es capaz de imbuirse en la desolación trágica de las arpilleras, dejarse envolver por los despojos y los escombros como uno más. Una vez instalado en esa otra realidad, con destreza profesional, atrapa la poesía que impregna los lienzos de Millares, y quizás violentamente también la adhiere a su cuaderno de notas, para más tarde ser capaz de depurarla con el tamiz de su pluma y darle forma final.
De ahí nace “Las geografías circundantes”, poemario que recomiendo con entusiasmo. Sin duda un homenaje a la altura del homenajeado, que nos deja otra joya para engordar el maravilloso legado cultural en torno a nuestra ciudad y sus artistas. No lo duden. Léanlo.

*Jorge Monedero López, es profesor de economía de educación secundaria y ejerce de colaborador cultural en la Cadena Ser de Cuenca. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, Licenciado en Administración de Empresas por la UNED, MBA por el instituto de Empresa y con estudios en gestión cultural.

martes, 20 de junio de 2017

La siesta de los volcanes / сиеста вулканов (Poema traducido al ruso)

Pintura nº 100 (1962) de César Manrique



TINGUATÓN, MASDACHE, TAJUYA, CHAORRA, TAO
MAMBROQUE, TAHÍCHE, TACANDE, TENEGUÍA, TEIDE

La vez primera que nuestros antiguos señalaron con su dedo
y pusieron el nombre a los volcanes que parieron todo el archipiélago
sellaron para siempre nuestra pertenencia a esta tierra nacida del fuego.

Abajo en las profundidades recónditas del océano
donde las civilizaciones sumergidas dormitan entre montañas de algas
todavía esperan salir a flote nuevos acantilados vírgenes para las gaviotas
como las islas más viejas que secaron en su día los llantos de lava
mecidas cada noche por la mirada arcaica de la luna.

¿A qué viene esa calentura ciega que destroza la paz de nuestras islas?
¿A qué viene ese murmullo insolente que alborota el ritmo de los climas?
¿A qué vienen tantas prisas si el mundo ya tiene muchas vueltas?

¡Silencio!

Respetemos durante nuestro tiempo de vida
la siesta de los volcanes


ТИНГУАТОН, МАСДАЧЕ, ТАХУЙЯ, ЧАОРРА, ТАО,
МАМБРОКЕ, ТАИЧЕ, ТАКАНДЕ, ТЕНЕГУЙЯ, ТЕЙДЕ.

Перевод с испанского О. Шаховской (Пономаревой)

Впервые, когда наши предки указали своим детям и внукам
на вулканы, они дали им имена, а те вулканы родили весь архипелаг,
и навсегда отпечатались в нашей приверженности к этой земле из огня.

Внизу, в скрытых глубинах океана,
где утонувшие миры спят между горами водорослей,
ещё надеясь выйти на свет, обрести новые девственные берега и жизнь,
как на тех самых древних островах, высушивавших слёзы лавы,
каждой ночью убаюкиваемых архаичным взглядом Луны.

Откуда та слепая лихорадка, разламывавшая мир наших островов?
Откуда тот наглый гул, приводящий в волнение устоявшийся климат?
Откуда такая спешка, если мир уже много раз возвращался?...
Тише!
Давайте уважать течение нашего времени,
сиеста вулканов.


*Traducido al ruso por Olga Shahovskaya, en www.stihi.ru
Versión digital en la Revista Isla Negra Nº 11/419
Poema de Samir Delgado (2009)

jueves, 15 de junio de 2017

Poema "La tumba de Cernuda" (Incluye nota al pie del poeta hondureño Samuel Trigeros)

Obra de Ramón Gaya, "Cernuda en la playa" (1934)


Si en silencio andaba el poeta
pregón al viento su ceniza

mística inconforme del azar
en la huella sevillana del aedo

su geografía del último aliento
tiñe de relámpagos interiores
cada atardecer de coyoacán

campanario del olear arriba:
alevosía de los versos inéditos

la urgencia abajo de un silbato:
videncia muda del destierro 

como un viaje perpetuo en bajamar
también este exilio no será derrota

desde la ventana más oscura
el poeta erige su mentón
asienta candores a la pipa 

alrededor un sol de media luna
tras el rojo zeppelín de los deseos

es aquí: la tumba de cernuda

Samir Delgado, inédito (2017) 

 

"Esta elegía que se niega a sí misma" 

(Nota al pie del poeta hondureño Samuel Trigueros)


Escrito aparentemente en tono menor, la altura del poema no se establece sólo por la invocación del viento como vagón de las místicas cenizas cernudianas, ni por los atardeceres preñados de relámpagos, pues justo cuando surge el campanario como corola del ascenso, a renglón seguido un silbato inaugura el descenso, un sumergirse en profundidades que, si son signo del tránsito hacia todos los exilios, no son claudicación ni “derrota”, puesto que ahí está la perpetuidad del viaje poético, es decir, la permanencia de la poesía que, incluso si el poeta se encuentra acodado en “la ventana más oscura”, es capaz de dotar de “candores” y esplendores la urna donde yacen las cenizas.

Y todo a medio sol o a media luna, como corresponde a la elegía de este ser de luz, se ve cruzado por ese hermoso zeppelín que de él emana y nos toca enrojeciéndonos de deseos: de que haya más Cernuda.

Como en un patio donde la luz, el día y los luceros convergen, encauzados, así este poema, esta elegía que se niega a sí misma, en tanto elude el lamento y se convierte en celebración, como quizá lo haría si pudiera la tierra o el aire convertidos en tumba de Cernuda.

Honduras, 10 de junio de 2017

sábado, 10 de junio de 2017

Au-delà de l'eau / Más allá del agua (Testamento submarino para Antoine Saint-Exúpery)

La Ola de Yves Klein (1928-1962)

Más allá del agua
               au-delà de l'eau
 
hay ánforas romanas
de cartagineses y fenicios
los grandes tesoros
provenientes de numidia

más allá del agua
               au-delà de l'eau

hay collares de perlas
del baúl de los naufragios

bolsas plásticas
jabones industriales
y un millón de anzuelos
atrapados a la misma bota

más allá del agua
               au-delà de l'eau

aquella bufanda infantil
deshilachada entre las hélices
de la última avioneta
que pilotó Antoine Saint-Exúpery


Samir Delgado, inédito (2017)

lunes, 5 de junio de 2017

Não havia lua na noite em que mataram o poeta Federico García Lorca (Traducción del poema "Exhumación")

Dibujo de Federico García Lorca



  

Poema "Exhumación" traducido al portugués de Galicia 

por Xavier Frías Conde 


EXHUMACIÓN
                                                                                                                                             
FOLIO PRIMERO. Por orden del juzgado de instrucción de Granada
el taladro geomántico inicia la perforación sobre el lugar del crimen.
La primera veta descubre piedras magulladas por el dolor del tiempo.
Aparecen en la superficie ramilletes de jacintos y luciérnagas muertas.
El martilleo incesante extrae algunos libros de la Columbia University
y los primeros trozos dispersos de la Barraca. Hay crines de caballos.
Corazones de manzana. Una sombra de chopo y cuerdas rotas de guitarra.
Pero ni rastro de las huellas del duende gitano. Ian Gibson tenía razón.
No había luna en la noche que mataron al poeta Federico García Lorca.

[EXUMAÇÃO]
                                                   
FOLIO PRIMEIRO. Por ordem do Julgado de Instrução de Granada
 a broca geomântica inicia a perfuração sobre o lugar do crime.
A primeira camada descobre pedras machucadas pela dor do tempo.
Aparecem na superfície ramalhetes de jacintos e vaga-lumes mortos.
A martelagem incessante extrai alguns livros da Columbia University
e os primeiros troços dispersos da Barraca. Há crinas de cavalos.
Corações de maçã. Uma sombra de choupo e cordas quebradas de guitarra.
Mas nenhum rasto das pegadas do duende cigano. Ian Gibson tinha razão.
Não havia lua na noite em que mataram o poeta Federico García Lorca.




Samir Delgado. Del libro Banana Split, 2011