domingo, 25 de junio de 2017

El poeta siempre había estado aquí (Reseña del libro “Las geografías circundantes. Tributo a Manuel Millares”)

Sala Millares, Fundación Antonio Pérez (Cuenca)

Jorge Monedero* 

Recuerdo perfectamente la llegada del autor del presente poemario, el canario Samir Delgado a la ciudad de Cuenca. Con un cuidado porte y el don de la palabra como carta de presentación, surgió de repente en torno al 2013, para hacerse en poco tiempo visible e imprescindible para los nativos, cargado de ideas y proyectos que compartía con entusiasmo y estrenada complicidad. Y como el dinosaurio del cuento de Fontanarrosa, nos pareció que siempre había estado aquí.
Desde el primer día tuve claro que era otra víctima más de la atracción que desde los años 60 emite permanentemente nuestra ciudad levítica, un extraño influjo que atrapa a sus viajeros y visitantes. El casco antiguo es un enclave privilegiado que mira desde lo alto de la montaña rocosa, imponente y majestuosa mientras se deja abrazar por sus dos ríos, el Júcar y el Huecar que se unen en feliz encuentro en el barrio de San Antón. El poeta canario sin duda había sido seducido por la misma fuerza imantada y silenciosa que paulatinamente atrajo en los años 60 a hombres de la talla de Fernando Zóbel, Millares, Guerrero, Saura, Antonio Pérez, etc.
En el caso del escritor Delgado, juntó al narcótico olor a óleo del omnipresente arte abstracto que todo lo inunda en el casco antiguo, se unió la búsqueda de la huella castellana de su admirado artista y paisano Manolo Millares.
Efectivamente, hoy en día la presencia de Manolo Millares en la capital castellana sigue siendo muy viva. Aquí permanece al pie del cañón su querido amigo Antonio Pérez, depositario del legado artístico de la familia Millares Escobio que luce esplendoroso en una de las plantas de su fundación de arte contemporánea. Es habitual en la ciudad también la presencia de Elvireta Escobio viuda del artista canario y de sus hijas junto a artistas, comisarios y personas que recuerdan la época en que Cuenca era el centro del arte nacional.
Como veníamos diciendo, en una de las zonas privilegiadas de la fundación del creador, coleccionista y editor de Ruedo Ibérico, reciente hijo predilecto de estas tierras,  Antonio Pérez, ubicada en el antiguo convento de las carmelitas, la tragedia se nos presenta envuelta en ropajes de arpillera. Gigantes bastidores de creaciones que muestran su evolución desde la negritud más pulcra hacia el blanco purificador, (al contrario que el genio Mark Rothko), como un camino de redención, una trayectoria artística con sentido, y sobre todo enérgica y poderosa. El blanco que en cultura popular castellana sirve para encalar casas, limpiando y desinfectando, gana con el tiempo importancia frente al negro, como un esfuerzo baldío de contrarrestar parte del desgarramiento trágico de las obras anteriores.
En esos años, Samir sufre la aspereza del frío invierno de la ciudad que lo acoge y en sus múltiples visitas y relecturas al espacio que alberga la colección del canario en la FAP, junto con las obras presentes en la colección Juan March en el modélico museo de Arte Contemporáneo, es capaz de imbuirse en la desolación trágica de las arpilleras, dejarse envolver por los despojos y los escombros como uno más. Una vez instalado en esa otra realidad, con destreza profesional, atrapa la poesía que impregna los lienzos de Millares, y quizás violentamente también la adhiere a su cuaderno de notas, para más tarde ser capaz de depurarla con el tamiz de su pluma y darle forma final.
De ahí nace “Las geografías circundantes”, poemario que recomiendo con entusiasmo. Sin duda un homenaje a la altura del homenajeado, que nos deja otra joya para engordar el maravilloso legado cultural en torno a nuestra ciudad y sus artistas. No lo duden. Léanlo.

*Jorge Monedero López, es profesor de economía de educación secundaria y ejerce de colaborador cultural en la Cadena Ser de Cuenca. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, Licenciado en Administración de Empresas por la UNED, MBA por el instituto de Empresa y con estudios en gestión cultural.