lunes, 29 de diciembre de 2014

Vivir al día. Unidades de tiempo (Diarios, bocetos y excursus, II)

Georges Braque, Le Quotidien (1913)

                                                                                                                                           Vivir al día, haciendo camino
                                                                                                                                                  George Braque, Le jour et la nuit

NARANJA. El color naranja es vitamínico por excelencia. Ningún buen breakfast atlántico prescinde del orange. A lo mejor por eso escogí su reclamo único entre los otros cuadernos del hipermercado. Recién comenzado otro mes con su calendario benefactor de milagros, he venido hasta sus páginas para coger todas las naranjas. Como el poema de Pedro García Cabrera, con la mano en el agua: la esperanza me mantiene. 

AL SALIR de clase una estudiante de bellas artes baja las escaleras rompiendo en llanto frente a mí. La miro sobrecogido. Me dice que acaba de morir su padre. El dolor es incontenible. Nada se puede hacer por ella. Tal vez cuando pase el tiempo básico, se de cuenta que para sí misma, la pérdida del padre es un segundo nacimiento.

CITA del pasaje número 84 del Libro do desasosego: serse como la actividad esencial del alma. Y la posibilidad del creador, al igual que el Emperador de Roma, de estarse más allá de las leyes de la gramática.

UNA HABITACIÓN propia. Ya van seis casas distintas en la misma ciudad. Una especie de nomadismo endémico. Aunque cada puerta abre una ciudad distinta. Sus noches difieren en duración, cualidad y volumen. Los sueños también son variables. Los ensueños, las ensoñaciones. Borrosidad esencial de la memoria del estar.

UNA CAMA nueva. El cuerpo descansado en su lecho primario. El colchón hábitat. Medios días enteros postrado bajo un mismo umbral. Rehacemos el yo tras las horas entregadas al vacío. La siesta de este día ha sido como una leyenda personal, en el que acomodar los deseos menores futuros.

LA TRISTEZA puede llegar a ser un estado permanente. No es mala en sí. Pienso en la igualdad intrascendente que puede haber entre los ladridos de un perro solitario y los rezos de una monja de clausura. Esta tristeza es conciencia pura de la finitud. Y me alegra.

LAS ISLAS tan lejos siempre. Solamente imaginar que uno debe volver pronto me da náuseas. Y no es justo cuando a decir verdad allí está mi mundo real. Con esta ausencia programada se puede reinventar cada página, otros archipiélagos de posibilidad. Sin ellas, las cosas serían difícilmente asimilables. Son como el patrón de referencia. Un disco duro histórico personal.

PERCHAS vacías, tendidas a los infinitos cotidianos del blanco. Bombillas semiusadas. Sábanas que fueron picadero reciente. Champú ahorro y esponja de fibras naturales. No puede haber lujuria en cosas tan insignificantes. Y sin embargo podría haber pagado por todo sin tener nada.

INTERNET. Un amigo fallecido hace semanas. Sientes la consternación desde una distancia todavía más extraña. Es indolora, atípica y deshumanizante.

69 KILOS. Vivir al día con ensaladas de cuatro estaciones en oferta, raciones de queso fundido y lonchas de embutido a granel. Un vaso de vino nada más. Yogures y miel. Hasta aquí los placeres triviales. La costumbre de llevarse algo a la boca entre página y página.

LA SIESTA. Un entretiempo bioquímico necesario y saludable para las curas personales. A veces pienso que sin el sueño es imposible la creación. Necesitamos unos intervalos de silencio que neutralicen tanta información colapsante. La mejor estrategia consiste en la planificación de siestas y derroches a un tiempo. Hay un arte en el cálculo de la mesura y el desenfreno. Dormir, morir, tal vez soñar. Always Hamlet.

EN LA CALLE nadie se detiene para la conversación. Todo son prisas. Añoro la ciudad anónima, desconocida, improbable donde uno era quien se detenía ante sus abismos cotidianos.

UN CUADRO de Gertrude mirando por la ventana de mi propia casa, la ventana hecha un cuadro para posteridad de los cuadros con ventanas de las casas con una tal Gertrude. Ella mira el mundo de espaldas al pintor. Parece que nada permanecerá realmente de no ser por el propio cuadro.

UN PERRO grande en la oscuridad de la noche. Iba solo atravesando la hoz del río. Nos miramos por un instante. La tensión era absoluta. El perro negro y grande, extraviado en el río frente a mí. Enseguida lo calmé con silbos de familiaridad. Un gesto apenas que nos saca a los dos del absoluto suspense.

LA VIDA sin las comidas puede ser insoportable. Casi medimos nuestros tiempos en función del estómago. Órgano vital por excelencia, depositario de lo exterior comestible. Por eso el acto de ingestión es placentero. No hay ningún momento más en el que estemos tan cerca de los dioses. Y curiosamente, tan animal, como leones, gorilas o ballenas. Tras el banquete llega el reposo para el nuevo proceso de caza, avituallamiento y defecación.

VIERNES. El camino inverso a la muchedumbre. Habitar durante el tránsito nocturno los recovecos en sombra, las pasarelas en silencio, los contrafuertes inauditos a la búsqueda de un claro de bosque. Escucho el goteo a borbotones de una fuente. La tensión extrema de la farola más cercana. Algunos grillos perezosos. Aún no ha llegado el invierno. Todavía parece que la ciudad es una colmena gigante donde libar sus esencias medievales. Sin turistas.

EL PRIMER rayo de luz matinal en el escritorio. Las mañanas se tienen igual que el vuelo de un pajarillo así: apenas comienzan  y desaparecen.

HAY OCASIONES muy transparentes, impolutas y concisas en la vida. Cuando descubrimos una atracción nueva. El amor insospechado a la vuelta de la esquina. Una amistad recién llegada. El momento crucial en el que tenemos a la mano aquellos espacios añorados. Igual la llama que prende en la vela propia.

 PARKING. Una señora de rojo esperando ridículamente a su chófer justo a la entrada del parking. La fotografía perfecta del ensueño burgués con su movilidad impaciente. El trasfondo de luz con el gris opaco del aparcamiento fraguaba un contraste general del mundo en suprema decadencia.

SATURDAY night. Leo con esmero varios artículos de Valente. Acabo la antología de Burnside en la cama (Suburbio es el mejor poema en prosa jamás escrito). Hojeo por encima los capítulos que faltaban del viaje a Rodrigues de Le Clézio. También con la lectura podemos hacer una especie de zapping: forma de televidencia en sentido arcaico.

LA MANIA de los turistas al sacarse fotografías con el cerro de telón decorativo. Les motiva especialmente el abismo domesticado de sus miradores. Nadie parece caer en la cuenta de los guijarros que pisotean en cada segundo de ruta. Sus perfectas sinuosidades, los conglomerados alucinatorios, las piedras terrestres cotidianas de aquí abajo.

UNA NOCHE entre amigos. Dos botellas de vino castellano. Hummus a base de semillas de sésamo y otros agasajos. La música de casetes, una media luna creciente y el paseo en solitario por los porvenires inmediatos. Cuantas noches semejantes tendré para mí. Siento una mezcla de euforia contenida y resignación calmante. Supongo que sucede como ante los enamoramientos de siempre cuando uno tiene ante sí todos los papeles principales.

EL SABOR ácido de las acerolas. Su alto porcentaje silvestre vitamínico. La exuberancia de su textura salvaje en el paladar. Esa reminiscencia de lo caribe prometeico que me hace amar la acerola en este instante por encima de todas las cosas.

UNA SONATA para arpa en sol mayor. Iglesia de la Merced. Podría ser mientras suena una mañana cualquiera de 1780. A poco tiempo de la toma de la Bastilla, en allegro de otoños dulcemente repetitivos.

DE NUEVO en el sillón con el ensayo de Valente sobre arte. Es curioso que aparezca Cabo de Gata entre los artículos de Chillida y Tobey. Precisamente en un año que lo inicié desde la Isla del Moro, Rodalquilar y Las Negras. Allí, en la Almería del poeta cuya casa permanece en silencio, como los refugios de la guerra civil y la belleza de los flamencos al atardecer refulgente. Mientras escribo esto suena la trompeta cercana de una casa vecina. Hay veces en que las casualidades parecen estar escritas en las partituras de la divina providencia.

VER las noticias del domingo por pura casualidad y sentir una indiferencia soberana. Tan siquiera las decapitaciones en el Oriente me dicen algo en lo adentro. Era como ver una película de acción. Las corruptelas estatales y los resultados deportivos supuran el mismo tedio. El alejamiento del ruido cada vez resulta más vital para no perder la cabeza entre tanta debacle civilizatoria.

LA LUZ en las tejas. Memoria tangible de una hora. Su duración: equilibrio y movimiento.

LA MÚSICA es la única puerta abierta para visitar otros tiempos. No está en el vacío, sino que es pura densidad, materia sonora que reconduce estados del mundo previos. Al escuchar el clavicémbalo accedemos a la misma ruta sensorial de quienes tuvieron el instrumento a mano. Medievalismo trascendental.

TAMBIÉN la música sería la otra cualidad esencial que nos distingue de la animalidad salvaje. Y lo más cerca que algún día pudieron estar los dioses de nosotros mismos.

LA LUNA. Influjo irremisible a deshoras. Hasta las tres de la madrugada en la cama. Acabé el Viaje a Rodrigues de Le Clézio. La búsqueda del abuelo como símbolo de la identidad propia. El mapa del tesoro en la Ensenada de los Ingleses a la manera de quintaesencia colonial. El premio nobel asume todas las papeletas del sucedáneo europeo que desflora la virginidad exuberante de Mauricio. A través del viaje narrativo se logra una forma educada de suprema expiación.

LUNES morning. Un sol picón sobre los bancos solitarios del campus. Suena la musiquilla del campanario más cercano. En la academia no hay nadie. Aún es pronto para las pérdidas de fe. Será necesario tener un plan personal. Seguir una disciplina férrea. Huir de la cháchara como de la peste bubónica.

INTERESANTE. La existencia de una planimetría de los viajes con todos sus ángulos de visión. El proceso de organización de la partida, la mediatez gravitatoria en la que suceden, las arribadas circunstanciales, los influjos iniciales del fluir. La asimilación consecutiva de la estadía. Y el desenlace como punto neurálgico expansivo.

EN LA LUNA de Valencia. Más que una sensación de extravío, sería una irrigación mental hacia la conciencia de plenitud. Sin misticismos. Algo improductivo por excelencia. La hipertensión del yo creativo.

UN MAPA peculiar en el que América del sur es el norte. Y otra cartografía sobre el Estrecho en el que el viaje supone un descenso. También me gusta la idea de una inversión entre la noche y el día, donde lo primordial sería la oscuridad que fundamenta el advenimiento de la luz.

HIGIENE íntima. Alejarse a toda costa de los tipos competitivos. No darles chance ni de lejos. A los envidiosos y maledicientes, egolátricas individualidades que rulan a sus anchas por el reino de los acabados. Nada de pesadumbres alicaídas, la anémica gestualidad de los otros también es contagiosa. La susceptibilidad paranoica, tupida de prejuicios y vulnerabilidades fotosensibles. Que se jodan en sus infiernos propios. 

FOTOGRAFÍAS de Bernard Plossu sobre los años almerienses con cámaras de juguete. El desierto de Tarazona, la Níjar de Goytisolo y un descubrimiento de Santa Cruz de Tenerife a través de una Nikkormat A5 de 50 mm en 1987.

TEJADOS azules con luna cuasillena. Música hindú en el radiocasete. A veces uno se siente alcalde de la noche.  Con plena soberanía. Afeitado, brillo a los zapatos, ducha caliente y bocanadas de aire con taza de manzanilla & miel. ¿Qué esperar de un día cualquiera? Tal vez la propia ceremonia por sí sola. Llevarse  con uno a sus fantasmas.

CONCIERTO conmemorativo del 800 aniversario del rey de Castilla Alfonso VIII. Hay velas sobre el altar catedralicio, el códice de las huelgas. Rosa et Lilium. Un clavicémbalo y una voz femenina angelical que alcanza a la médula ósea por su dulzura solemne. ¿Qué son los 800 años para un mismo cielo?

LA CATEDRAL como caverna religiosa. Es curioso que afuera nadie supone lo que está pasando en estos momentos. Realmente estamos con la misma música sacra de 1216. Objetivamente en el interior catedralicio. Y además patrocinado por Iberdrola y la santa Junta de Castilla La Mancha. Amén.

A MI MODO de ver. Si estudio la ciudad turística como episodio histórico del tardocapitalismo global no es por otra cosa más que por ser mi lugar de nacimiento. Hay una necesidad imperiosa de situar las coordenadas de su espacio tiempo, nada menos que por ser aquel jardín de mi infancia. Es comprensible, digo yo. Lo haré sin los aspavientos académicos y justificaciones metodológicas intelectualoides.  ¿Lo entiende alguien? Proust debió sentir algo parecido mientras escribía su búsqueda del tiempo perdido.

LA DÁRSENA  de la avenida América. Intercambiador con departures infinitas del territorio internacional. Nuevas incursiones en el metro de Madrid a primera hora. Las gentes rumian el amanecer con un sesgo de obligatoriedad. En cada viaje, nunca encontrarás una sonrisa plena entre las soledades del itinerario suburbano. El camino al bus siempre está repleto de signos, retales y desmemoria.

EL PARQUE

El sentido del camino
lleva hasta las arboledas.

Un pulmón necesario
antes de la ciudad.

Su historia propia
como virginidad elemental
de las lindes urbanas.

Su noche es divinidad animal.

Cada llegada al parque
es un tránsito fugitivo.

¿Habitar el parque?

Una memoria
de sus sombras

la memoria.

VUELTA a clase de otro lunes bendito. El fantasma de John Cage bajo la lluvia torrencial que se cuela en las suelas del zapato. Las estudiantes Erasmus cruzan el pasillo igual que si estuviesen en la playa. El bolígrafo en mano frente al cuaderno diario. La radio del bar hace mucho tiempo que está encendida.

SALIR de casa con lo puesto durante varios días. Al pairo con el orteguiano yo y mis circunstancias. Peregrinación en bicicleta por el campus, interioridades del Shopping center. Una charla sobre Palestina y otra conversión telefónica larga con la planificación de los quereres. Adentrarse así en otro día, en otras noches y en otros rumbos.

GOTERAS. La noche en su ruido básico. El coladero líquido que se aviene por las techumbres. Un abordaje naturalístico hasta las sábanas húmedas. El desvelo indeseado, la intemperie provocativa, el naufragio trasnochante.

ANTROPOFAGIA. De los caníbales indígenas al turista europeo. Biopolíticas de la intersubjetividad.

LEZAMA con metralleta en los tejados de La Habana. Poéticas de la resistencia.

EL MERCADO medieval como espacio de civilización. Bajtin. ¿Hay que renunciar a la propia mercantilizad del ser humano? Las culturas como tráfico fluido, fulguroso y fluctuante. Las interdependencias esenciales del mundo.

IDEA. Revisitar textos sagrados, políticos y de toda índole con una intervención sobre ellos a la manera de una web acount con sus perspectivas parciales en red. Los intervalos poéticos necesarios de todo testimonio pasado.

LAS PERSONAS también ocurren.

OTRA NOCHE a base de sorbos de absenta. Así vamos finiquitando el año, entre ceremonias personales, amistades imprecisas y hallazgos memorables. Sentir la noche afuera burbujeando sus fríos venideros.

PREÁMBULO de la Aldea Global. Princeps gloriosissime. Michael Archangele, menor nostris, hic et ubique samper precare pro nubis filium Dei. Glorioso Príncipe Arcángel Miguel, recuérdenos aquí y en todas partes, intercede siempre por nosotros ante el Hijo de Dios.

PANPOLITICISMO. La mirada habilita el contrahecho. No hay objetos sin nombre. La teoría es la que fundamenta toda imagen. Conciencia del transcurso lineal que va del fetichismo de la mercancía a la entronización de la probeta. Los vórtices del poder. Contra el Guernica a todas luces.

LÍBANO. Escribir la historia de la guerra civil en función de las llamadas telefónicas a casa durante los 80. Y más aún: escribir una traducción propia de los periódicos, noticiarios y toda clase de documentos orales que yo, hijo del exilio, nunca entendí.

DIFERENCIAS y similitudes. Buscar aquello que es diferente. Lo no tautológico.

LAS GRAJAS sobrevuelan el cementerio. La cámara graba silencios imposibles del camposanto. Allí el nicho de Saura, la fuente goteando sus tiempos ajenos. Andar descalzo como en la casa propia.

MÚSICA otra vez. Escucharla de manera que sea una forma de acercamiento a futuras necesidades fisiológicas. Los radiocasetes vistos como un pozo de agua dulce. Cada hora en su melodía esencial, así el tiempo medido musicalmente.

AL BORDE del desmayo en las escaleras. Así por sorpresa, la absoluta certeza cartesiana de la conciencia del yo en la duda. Extravío de la mirada que se contempla a sí misma.

OCHO mil millones de años para la extinción del sol. Hay tiempo para la utopía.

LENTEJAS en lata. Los cubiertos básicos de la casa. Una butaca verde con retazos solares que llegan desde la ventana del salón. Tibieza del plato. Un otoño crepuscular en el río lejos. Habitar mi ciudad isla mundo a través de sus mínimos registros totales.

UNA CITA. El planeta tierra es bello a esa hora. En un banquito cualquiera esperando una feliz inminencia. Somos el cuerpo que vendrá. Los besos furtivos que anuncian lo erótico virtual. Unas pizzas con salsa de miel y pasas, de postre tiramisú desde siempre. Paseo por el parque con visita al querubín de bronce. Y luego la hecatombe de caricias a la mismísima Venus de Giorgione rediviva.

DE MAÑANA zapateando el cielorraso. La dulce lujuria de no haber dormido en casa con la sentida vigilia del amante: sol verde espuma.

El SABOR a cebada con una buena jarra de cerveza en la taberna irlandesa. Los manises aclimatando el paladar de otra madrugada de viernes. Retorno a casa como clímax del sueño en su pronto y seguro ayer.

SIN escapatoria posible cuando las estrellas confluyen a favor. Noches de insomnio creativo en el que los cuerpos gravitan al son cosmológico. La potencia de un suspiro a la manera de colisión estelar de supernovas.

LAS ABEJAS sobrevuelan los matojos finales del otoño. Es domingo y leo por primera vez varios capítulos seguidos de Paradiso. La infancia de Cemí y las alocadas horas de Baldovina. Adentrarse en la novela cubanísima igual que estas abejas, merodeando sus páginas, bbzzzzz.

UNA DECEPCIÓN todos los días. Tras cualquier relación cotidiana con extraños debemos perdonar alguna falta. También corregir posturas intransigentes que son nuestras. Nos exponemos al afuera con un diagnóstico permanente. Somos seres productores de sentidos. Nos va la vida en ello.

TUTTI FRUTTI. Por las mañanas los órdenes necesarios de la luz. Aspiramos desde la ventana sus cúmulos concentrados. A la búsqueda de todos los sabores, el rendimiento básico de los colores tutti fruti. Entonces el poema sobrevive.

FRÍO. Las lunas menguantes exhalan su trance invernal sobre los jardines del deseo. La experiencia matriz está hecha de ese blanco, la conjugación plural de cada mirada nueva. Los corazones adentro: complicidades en el sigilo de la noche.

CRUZAR el puente de los estudiantes sobre el río. Los amarillos debilitados de cada chopo en su precisa desnudez venidera. El cielo a estas alturas está empañado por las nieves invisibles. Sus unidades de tiempo para el poeta.

EL PORTAL de casa está repleto de maderones, los troncos superpuestos en plan barricada guerracivilista. Un no pasará al frío gélido de los árticos sísmicos. Ya puertas adentro la primera hornada, las ascuas ardientes a 23 º grados. Dos pulóveres como abrigo particular. La noche de la noche crece desde los tejados.

AHORA mismo puedo confesar que después de todo París tampoco es nada del otro mundo. Hay en la ciudad castellana unos rectángulos de luz que yo he visto y que nada tienen que envidiar a las mejores postales del Sena en su apogeo solar.

LA EMANCIPACIÓN como conciencia de los límites.

BELLAS ARTES. En los pasillos carcelarios de mi facultad hay vías de escape para las hazañas meditativas. Con algo de suerte también en sus intersticios vacíos puede aparecer un zorro. Detenerse frente a un murallón negro puede resultar infinitamente fértil. Hay que estar alerta a los efluvios esenciales de cada fotograbado. Acometer con absoluta equidad sus silencios vacilantes.

Porque, te repito, no hay más poesía que la acción real

                                (Pier Paolo Pasolini)

LIBROS de Cirlot a manos llenas. Cada cierto tiempo frecuentas un autor, le seguimos los pasos, sus huellas en la lejanía intemporal. La misma atracción por un pasado que nunca volverá. Medievalismo simbólico. El espacio oscuro de las profecías, la atracción irresistible por la amada que proviene de la imagen de un lago infinito. Allá afuera. Sus libros.

CERVEZAS como antecedente milagroso de un suceso íntimo común digno de rememoración en el diario de cada hora. En el sofá de la habitación con sus ligas provocadoras. Toda la noche el jadeo exclusivo, la total entrega de los cuerpos al goce intrínseco común. El trance clitoriano que absorbe lo sólido matérico por venir. Uno junto al otro, el ojo de cíclope en la rayuela de Cortázar, tocarse la boca bañada en semen y los abrazos tiernos al amanecer. Toda ella yo.

OTRO VIERNES más. El tedio acomplejado hacia lo informático, las añoranzas prisioneras en el pen drive, los desvelos personales que pujan por centrarse. Y ser feliz mientras tanto.

ME GUSTAN las instantáneas móviles a través de la ventana. Ver el vuelo venir de unas urracas negrísimas. El juego privado de las nubes, los trompos de luz, arremolinamientos inclusivos de cada mediodía. Una casa por dentro, aunque desconocida, con sus ruidos, compases y letanías que disuelven las distancias.

LA VIDA privada de Enrique VIII en dvd. Su majestad quebrantahuesos. La corte de 1542 donde la cama, la reina y el sucesor eran las únicas razones de estado.

DOMINGO repetido. Sus grumos espesos de luz. Las campanas de la iglesia cercana a diestra y siniestra. Un paseo por el río en bicicleta. La chimenea que espera las gravitaciones infinitas. Celaví.

LA TOTALIDAD también es fugitiva.

IMAGEN paradigmática. La fábrica de maderas en hora punta del atardecer. Los ocres intensos, el silencio alrededor. Un puente impresionista en lo remoto.

OTRO MAPA de navegación de los nativos de las islas Marshall del siglo XIX. El mar también es un espacio integrado culturalmente.

43 ESTUDIANTES mexicanos desaparecidos. El terror llamando a la puerta del nuevo siglo. Otra vez. Velones de protesta solidaria por las esquinas. Ropa por los suelos. Hasta que punto somos capaces de mantener el tipo.

UNA HISTORIA de la escritura de la historia del arte. Darle la vuelta a la tortilla. Y los mapas conceptuales aleatorios, rizomáticos, antinucleares a la manera de bofetón en la academia. Todo aquello contradisciplinario.

ENSAYO de Oteiza, sobre la interpretación estética del alma vasca, primordial y recurrente.

EN EL PUB hasta las 4 de la mañana invitando a cervezas con el ánimo completamente exaltado por las buenas nuevas. A la noche siguiente llegan las pausas necesarias, las ansiedades provocativas, las ganas de volver a la celebración permanente.

UNIDADES de medida táctil: el pie, el codo, el pulgar.
                                    (Braque again)

RAYITOS de sol. Al calor intenso de una taza de té verde. Hay música en lugares vecinos. Persianas fugitivas que sobresaltan el mediodía. La sobremesa estable de cada jornada. Pienso en Beirut a estas horas. Mi otro yo que nunca fue. Las otras vidas que podrían estar siendo en mundos paralelos y simultáneos. Soñarse así variable y múltiple, con distintos soles en la distancia.

VI la película de Ingrid Bergman- guapísima- sobre la isla de Stromboli. Es curioso que más allá de la dureza volcánica en el guión, fuese en la isla donde encontró el amor. Su director, nada menos que Rosellini, maestro donde los hubo del neorrealismo italiano. El film tiene su carga poética inconmensurable. Una lástima que no hubiese en ese tiempo making-off.

NARANJA chillón en las manos, los manchones difusos del fotograbado con su plancha bien frotada de camino al tórculo. Los demás hacen lo suyo. Durante horas siento fluir los aceites, colores expuestos en tinta sobre la mesa con sus gránulos de magnesio. Alcohol a chorros para la limpieza general. Así se va la tarde. Condensando sobre el papel los volúmenes del tiempo menor.

OCASO vegetal en el parque. Todas las hojas, la hojarasca, la pinocha ancestral cumpliendo el designio del invierno. Lo propicio del gris, su inundación plena del deslinde, la cuadratura imposible, descongestión del cielo en la tierra. La sumaria pomposidad de estos páramos íntimos reales.

LA SILLA

Acomodo de la pose:
la renuncia circunstancial
el aposento misericorde
y el estar angloamericano.

En el cuarto de Van Gogh
la silla que nadie reconoce.


EL ORIGEN del lápiz como una decisión napoleónica.

ESCRIBIR a todas horas. Tal vez como decía Borges, de las cuatro cuestiones esenciales: la muerte, el amor, el poder y los viajes. La máquina del lenguaje, el sujeto, los verbos y el predicado.

NUNCA subestimes el ahora por el que puede renacer el poema. De la disciplina jerárquica a la insurrección creativa. De la pachorra al deleite, hay que aprender a ser uno mismo en cada época, su día a día. De ahí nacen los diarios, la estructura necesaria para la incursión evocativa, el discurrir testimonial, la cura indolente de todas las venas abiertas por la vida. Escribirse como si fuera lluvia.

LA SANGRE tarda unos segundos tras el corte en el dedo. Ese instante: el advenimiento del rojo.

LLUVIA en los tejados. Una vela de incienso con fado de principios del 20. El vino en copa individual, una sensación de placidez alrededor. Cielo gris invernoso. A pesar de la amenaza de helada venidera, en el salón una caldera lista para su lumbre mesetaria. La pila de madera en el zaguán me recuerda a la cita de Hölderlin sobre el futuro de los bosques. Yo nunca seré el hombre de la motosierra. Jamás daré aire al leñador.

EL CALOR efímero del té o la manzanilla con anís. Salvoconductos propios de supervivencia.  Yo proceso el calor de un estado a otro. La llama del calor indica el grado de civilización. No hay forma de esquivar los rigores del invierno en una ciudad castellana.

LA LUZ en los cuadros de Vermeer, sus figuras femeninas al detalle. Los mapas, los cuadros dentro de sus cuadros, los manteles y cortinas. La Holanda de 1600 era un centro de gravitación universal. Y el artista murió con deudas, once hijos y una viuda que no pudo jamás salirse del marco.

VER el silencio de la noche en las calles desiertas. Un frío que incrementa proporcionalmente los hábitats terrestres.

LEYENDO a Ted Hughes en el sofá de los diez grados. Luces plomizas en la mañana de sábado. Un cd con rock & roll albaceteño como excusa para la vagancia sonora. Muchos libros por el suelo igual que hojarasca en su morgue otoñal. Se por mi propia intuición que la pausa semental es necesaria para el riego onírico de las estrellas y los ángeles.

EL MOSAICO de postales en la pared tiene colores sempiternos, Siempre parecen ser vistos por primera vez. Algo así como un paisaje interior de las obsesiones personales.

LA NIEVE está cerca. Parece que los árboles abren sus ramajes hacia el absoluto, esperando la epifanía del blanco. Su desnudez sirve a la vestimenta nívea. Una extraña sintonía cuya necesidad siempre pasa por los verdes. La espuma de la corriente en la orilla de la playa anticipa los cumplimientos invernales.

EL BLANCO es sinónimo de paz, pureza y neutralidad. Hay en su presencia también algo de carencia, de rendición y suplencia. Por eso la nieve es tan melancólica- el estado del hombre según Schelling-, representa lo que el mundo no-es. Angelicalismo.

Del FRÍO no hay pájaros en el cielo.

A MÍ me salvó un cuadro de Braque en Playa del Inglés. Todavía lo veo como cada tarde antes de llegar al apartamento. Desde él una conciencia plena del devenir personal (1995-2015). 


Samir Delgado, Diarios, 2014


 
  

martes, 23 de diciembre de 2014

Las necesidades interiores (Diarios, bocetos, excursus)


Y aun cuando tales fenómenos se presenten al espectador 
de una manera confusa pueden sin embargo, 
en base a su necesidad interior, ser reducidos a una misma raíz.

Kandinsky, Punk und linie zu fläche


LA CASA. Un espacio básico íntimo que deseamos compartir inmediatamente. Con sus duendes recién nacidos para el verano. Levantarse de la cama una mañana de sábado en una casa nueva. Saber que has llegado. Abrir sus ventanas al prójimo para hacer del mundo un alrededor.

HAY NIÑOS jugando al otro lado. Corren, lloran, dicen cosas que no alcanzo a comprender. Ellos son la marea de lo vívido, un despertador privado que me hace recordar la importancia irremediable de cada amanecer.

VODKA caramelo para los amigos. Un perro fiel que sueña sobre el sofá con huesos imborrables. La noche acumula para sí los cierzos de luna futura.

CIRUELAS caídas en el camino. La fuente constante otra. Sobre los verdes un rojo de amapola. Suave ventolera atardece. Luz ambigua del cerro. El instante también hace sus memorias.

LA IMAGEN de un pibe indígena latinoamericano jugando con globos de colores en la fuente del ángel. Sonríe ensimismado con burla infantil, él solo. Nada dice el querubín entre los chorros alocados del agua fresca. Su música eterna.

UN SUEÑO en la carretera con volantazo al límite. El auxilio espontáneo del instinto personal de supervivencia. La segunda vez que procuro un salvamento in extremis como copiloto. El ángel que me aguarda sabe lo que hace. Entonces el sueño calmo prosigue.

EL BÚHO nival con su cielo amarillo me guiñaba el domingo. En la extrañeza horrible de la marabunta humana. Los días del mercado deben ser un suplicio animal. Sus noches presas, convictas, arrebatadas por unos grilletes malditos que no me hacen puta gracia.

UN ENTIERRO en marcha. El coche fúnebre detenido en la puerta de la iglesia. Campanas que suenan como propias siempre. El último viaje del ciudadano caído por la patria de la costumbre. No habrá más inviernos en su nueva eternidad.

Pero que puede hacer un turista sino justamente llorar
                                                                                                     (Hiroshima mon amour)

APAGAR la televisión por la noche. Sentir el acrecentamiento de su vacío, los nuevos marcos de posibilidad, la amplitud de la luz nocturna alrededor. Y acostarse, dejarse anular también.

UN DESASTRE el Oriente Medio de mi padre. Insoportable la situación en Irak. Nada más temible para un siglo que empezó hace nada que sus guerras inteligentes.


EL MUNDIAL de fútbol ineludible. Es una forma de permanencia en el pasado, un vínculo con las experiencias juveniles, el recuerdo de un amigo difunto con su diez a la espalda. Me planté frente al televisor como un hincha más de esos que acampan en la calle mientras juega la selección brasileira.

LEO un pasaje al azar de Josep Plá. Me sorprende la agudeza de sus descripciones sobre la Calella en el año de 1919. Casi un centenar dentro de poco después. Habla de su país. Cuenta que vuelven a estar en verano. Hace un viento gregal académico que ha pasado por Grecia. Y el otro viento es más africano, turbulento y de mucho ruido con pocas nueces. Dice Plá que no necesitan despedirse de estos vientos pues los lleva en la sangre con la tramontana. Así acaba el Quaderno gris, con una despedida también, antes de partir de viaje pasado mañana, a Paris.


TARDE dominical. Sentado en un viejo murete, escucho los pájaros. Toda la luz enseda sus horas. En los caserones nada. Sus gentes habitan el desconcierto urbano. Parece el signo de una tragedia invisible y desconocida. Nadie sabe jamás el recuento horripilante de tantas casas abandonadas. Juntas y a la vez.

DOS chicas castellanas sacan retratos de sí mismas en el atardecer. Sonríen pueriles. Cada fotografía mezcla una sonrisa y el trasfondo del paisaje. Podría haber cortinas negras tras ellas indiferentemente. Su pretexto no está fuera de ellas.

CADA PERRO tiene su mundo. Una casa, un hábitat, un rincón para el sueño.

ESCUCHÉ la primera cigarra del verano. Ella sola comenzó el clamor venidero de los bosques. Fue de repente y sin avisar. La primera que otorga su canto estival para mí solo.

TODOS LOS DÍAS pienso en la comida. Me gusta la organización básica de lo comestible. Siempre con la rebaja, el ahorro, la despensa mínima. No me preocupa casi nada la ingestión ocasional de carnes. Aunque están fuera de la dieta personal. Después de todo, se trata de disfrutar de lo matérico.

HAY VECES en que cierro los ojos como si fuera ciego. Intento escuchar el mundo, así de sopetón. Caigo en la cuenta del valor inconmensurable de la vista para ser. Es un órgano supremo. También debemos aprender  sentir distinto. Educar el tacto y el oído con la certeza de absolutos. Ser dioses por derecho propio.

LA VELA encendida. Así la noche intensifica sus silencios. El acostarse requiere un tratado de paz con el mundo. Un dulce armisticio. Cuantas noches repitiendo la misma escena que parece siempre la primera. Dormir es un placer inmenso. Nos reconcilia con el origen, la totalidad, la nada. Es de donde nacemos el sueño.

EL ARTE de la improvisación en el siglo XVI al servicio de un homenaje a El Greco. Primero desde el órgano del evangelio y después desde el otro órgano de la epístola. La felicidad de una particular tarde sabatina.

NADAR a contracorriente en el río. Sus verdes acuíferos alrededor. El peso del agua en el cuerpo. Nadar a solas, en la penumbra calmosa del mediodía. Sentir abajo la profundidad inaudita, las galerías fluviales, los soportales del dulce frío. Entonces el sol parece recién puesto. Los peces mordisquean los pies descalzos, el sueño se impone en la superficie. Nada más lejos que las aguas interiores.

EL COLOR tibio de las vidrieras de una catedral a las nueve de la noche. Su resplandor anquilosado, la magna luminiscencia de sus astros apagados. Unum ex Septem. El enrejado noble de enfrente. Los adentros indeterminados, sus mausoleos sacros, los puntos cardinales de la santidad avecinada en el templo. Sus angelotes en permanente ditirambo.

UN DOCUMENTAL sobre la cueva de Altamira. Al parecer los bisontes fueron pintados por una misma mano, en menos de un mes. Grisalla del tiempo. Casi veinte mil años atrás. ¿A dónde fuiste artista de la prehistoria del mundo?

UNA FIESTA duradera. Los conciertos de los Rolling desde aquel 1976 iniciático. Así ocurre que no se puede hablar de democracia sin tener a los Rolling en mente. No por la música, tampoco por las pintas o el espectáculo en los estadios multitudinarios. Sino por sus vísperas, el instante antes de la primera corchea, cuando escenario todavía no chispeó un solo vatio. Cuando todo está aún por suceder, mientras se esperan las partes de una sola vez.

TAKING A SHOWER. Hay que dejar que el cuerpo asiente sus vapores, consolidar las pompas relajantes de la musculatura, volcarse en un sillón con la luz de mesilla, música de Elvis Costello en la radio de pura casualidad, y un extraño recuerdo de hotel en Puerto Rico con amigos del colegio. No es que cambien los tiempos, a decir verdad, somos nosotros quienes atravesamos los diferentes modos de estar fuera del agua.

LOS BARQUITOS de papel atraviesan el río con parsimonia. Desde un puente los vecinos observan la carrera. El viento sopla caprichosamente hacia ambos lados. Cae la noche. Al fin las luces brillan para su constitución de lejanías.

VIERNES noche en casa. Por fin veo el final de Novecento sin interrupciones, de corrido y sin pausas. Bertolucci lo sabía, el patrón sigue vivo. Pero la bandera roja ondeaba en volandas hacia campo abierto.

UN GRADO de seriedad cotidiana nos hace bien para todos los quehaceres. Sin alcanzar la solemnidad, tan solo un ápice de mutismo selectivo, la cavilación sincera sobre lo que acontece, asimilar el vértigo con todas sus consecuencias. Aprender  estarse plenamente.

LA miro y se acelera el pulso. Sonrisas cómplices, papelitos con mensajes, igual que en el colegio, las primeras veces. ¿Hasta dónde llegar?

IMPORTANCIA de la cena. La ingestión de materia, calmarse las tripas, masticar el alimento de lo exterior, cuidarse ante las nadas venideras.

AGUASAL en botella. Un trago cada mañana para la reconciliación íntima del autoexilio insular. La añoranza postrada del oleaje atlántico lejos siempre lejos. Ahora es el tiempo de continuar el camino hacia uno mismo. Atrincherarse ante lo que venga, tomarse en serio cada página en blanco. Misión del poeta.

¿PARA qué necesitar la fe? Desde hace un tiempo andas colgado como una hoja suelta, dando bandazos de puro azar, apelando a la buena estrella. Así cualquier conclusión es dulcísima. El otro lado de la fe.

EL CANSANCIO ensancha el campo de visión debido a la rebaja de cálculo mental. Este atardecer previo a otro viaje lo siento como una victoria más del perdedor nato que llevamos dentro. La marcha feliz es una sensación de bruma espesa, algo que atrapa hacia el interior, el ángel que nos pasa.

LOS GUEPARDOS a la caza del Ñú. Sus instantes finales, la derrota por la ley del más fuerte. Y las hienas y los buitres al acecho. La velocidad del guepardo con su virtuosa gran debilidad.

UNA CAMA. Ese lugar en el que desaparecemos de lo existente. La he colocado junto al fondo de la habitación, como una réplica del cuadro de Van Gogh. La silla, las botas y un cuadro de isla. Ser consciente de la importancia del tránsito a los nuevos horizontes.

EL ODIO es una virtud si se acompaña de la dosis perfecta de ternura.

LA IDEA OBSESIVA, recurrente y posesa de un espacio imaginario que mezcle lo insular afroatlántico con la meseta castellana continental. Una isla-mundo con ríos, acantilados, cerros y playas. Todo junto en la memoria, una idea proveniente de mi particular mito vivencial.

LEO la novela de mi amigo Kirmen Uribe titulada “Lo que mueve el mundo”. Y me pregunto  por el verbo novelar, su conjugación entre lo mínimo y lo universal.

ROPA SUCIA. Losa por hacer. Las camas desvestidas. La despensa agotada. No milk, no bread, no juice. La música a todo volumen. Así tan feliz, uno mismo se es.

UNA VELA de incienso en el regazo dominical. Las tortugas del cuadro vigilan la isla de la lejanía, del alejamiento, del estar alejado cada vez más. ¿Qué están haciendo en casa conmigo? Pienso en dejarlas marchar, que sigan sus nados naturales, fuera de toda regla.

UNA TELARAÑA dentro de la lamparita. Ni rastro del espécimen. En cualquier lugar de la casa habrá quedado su cadáver. Solo las huellas permanecen.

ESCRIBIR poemas sobre el sol. Solamente el sol con sus historias propias. Los soles que han sido para otros hombres, otras culturas, otras civilizaciones. Recontar cada una de las llamaradas totales, sus tormentas apocalípticas, los conflictos gaseosos invisibles. Un sol como hecho poético. Solaridad del verbo.

LA CIUDAD siempre presente, al través del cuaderno. Con sus energías densas, sus pausas intermedias, los colapsos sucedidos. 

UN GATO, el mirlo y la casa con jardín en una mañana mínima. Todo lo universal en pocos minutos de tránsito. La tibieza pura del sol que nada sabe de horarios. Tan lejos sus estropicios ultramagmáticos, incalculables y mayúsculos, para llegar en estos momentos a templar los espacios de imposible convivencia entre el poeta que contempla bajo el sol a un gato, el mirlo y la casa con jardín. 
 
 
 Samir Delgado, Diarios, 2014

 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Hauptbahnhof träume (Cuaderno de viaje)

Goethe, por Andy Warhol (1982)





NUNCA es el mismo cielo. Desde que llegamos a una ciudad nos damos cuenta de que nunca estamos bajo un mismo cielo. Nos acostumbramos a mirar el suelo que pisamos, incluso la luna cuando está plenamente llena reclama toda nuestra atención. Sin embargo el cielo siempre parece igual, con sus turbulencias y trasfondos azulinos. Al salir de la ciudad, en cada nueva incursión a otros destinos, el cielo va cambiando sus tonalidades, sus matices, sus querencias absolutas. En adelante hay que hablar de cielos, los del futuro, los de este mundo, los de cada vida en cualquier ciudad.

MADRID siempre provisional. Saberse huésped con rumbo a la Goethe house, a orillas del Meno en unas horas. Busco en Callao una traducción del Fausto, edición de bolsillo de aquellos años estudiantiles. Luego abro por inercia un libro de David Hockney. Interesantes las obras del curitibano brasileño Paulo Leminski y Bernard Noel con su “El resto del viaje y otros poemas”. La literatura debe cuidarse de la muerte por asfixia en estas hiperlibrerías.

GOING HOME de Leonard Cohen, me gusta su melodía, ya forma parte de la banda sonora de toda una vida. Así vamos haciendo propia la música de nuestros recuerdos, sueños y afecciones. Casi sustituyen a las propias vivencias haciéndose un señuelo futuro al cual avenirse, se nota que somos materia pura, la música nos mueve por dentro los mecanismos emocionales, empáticos, nos hace sentir que estuvimos vivos.

DE NUEVO el rechazo instintivo a la carne, la predilección connatural por la frutalidad. Casi diría que también digerimos los colores de las comidas. De ahí el rechazo a los sombrajos de la materia muerta, los suplicios contenidos en lo animal exterminado. Sin el consumo regular de carne uno parece disfrutar, el placer de lo culinario incrementa la sensación de ligereza y de soberanía interior. Una armonía ajena y contraria al calvario industrializado de las vacas, los cerdos y las aves.

ABANDONAR la capital del Reino sin apenas pisarla, en todo momento circular a motor, con otras músicas de fondo y sentir que será otra ciudad si la historia no fuese tan puta. Dejar a un lado torrespaña y al otro su plaza taurina, ningún camino ofrece claros indicios de que lleva a Barajas, tan solo persistimos en el camino hacia una aventura inconsciente. Arriba veo los aviones iguales cruzando los cielos de la capital del Reino, con su espuma estratosférica a chorro, sin detenerse en ningún momento, sus historias irremediables.

ZONA Ryanair. Estoy viendo a una pareja joven con sus dos chinijos en la hora de la merienda, la espera del vuelo inminente y los llantos del cansancio acumulado. He sentido entonces una envidia sana de su plenitud vital, no esperar otra cosa más que los desenlaces naturales: el sueño, la casa, la madre.

LA TENSIÓN necesaria de los anudamientos mentales. Las problemáticas alojativas del verbo, con los quebrantos del soliloquio íntimo postergado. He caminado estas horas como quien marcha a un largo viaje de vueltas inacabables. Sin sentimiento de angustia, con la madurez coronada de las horas punta al atardecer. Me parece que la compasión hacia el mundo alrededor es el más bello atributo de la paz deseada.

UN VIAJE más. En sus preparativos dejamos en suspenso la relación con la ciudad de origen. Es igual que apagar la luz del cuarto, la estancia se queda en un punto muerto, sin mayores trascendencias. No caemos en la cuenta de que seguirá sus termodinámicas cotidianas. Sucederán en ella miles, cientos de miles de sucesos, sus gentes la harán ser otra a nuestra vuelta. Cuando salimos de viaje, la ciudad permanece, muy a pesar de las ausencias invisibles.

BARAJAS es un lugar inhóspito, tiene sus particularidades, sus propias sombras, no hay duda que es un lugar para quien frecuenta sus terminales: currelas locales, recogemaletas, limpiatodos. Habrá un día en que los aeropuertos tendrán una comunidad de vecinos, su constitución propia y una legislación para transeúntes permanentes, para los nómadas del destino que lleva irremediablemente al lugar donde todo el mundo está de paso. Barajas repele, tiene su grado cero de nostalgia al límite, tal vez por ser el preámbulo reciente de cada odisea. Tengo que hacer una guía especial de airports interminables. Estudiar sus ámbitos, sus semejanzas y distinciones. El poeta podría ser quien camina sus escaleras mecánicas a contracorriente.

POR la ventanilla de otro boeing más. Veo ahora algunas praderas indeterminadas, relieves níveos que se confunden con el limo blanquecino de nubes, territorios anónimos de la vieja Europa que nadie en tripulación es capaz de identificar para mí. En un momento ha pasado por encima nuestra un auténtico bólido interestelar, ningún semáforo por medio, es como asomarse a una pista aérea de carreras sin sentido. No obstante adentro suyo hay rostros, gentes de paso en un puente quimérico del espacio. Al bajar del avión no habrán sentido nada especial distinto a la movilidad low cost. Creo que la pérdida de la capacidad de asombro va tan deprisa como aquellos mismos reactores.

EN Frankfurt del Main. Dejé la mochila grande en una consigna de la Hbf a cuatro euros. Salir al encuentro de la ciudad a eso de las siete de la tarde. Comenzar la andadura al borde de un vendaval en el primer paso de peatones. Llovizna sorpresa por la kaiserstrasse por donde se llega fácilmente al epicentro de la movida financiera. Un megaeuro gigantesco rodeado por las sombras de los tardíos milagros germánicos. La solemnidad extravagante de sus grises, los rascacielos, el comercio a ultranza, los imperios del dinero. Y el río Main en su decurso atemporal. Y tras él, desde el primer momento, se cae en la cuenta de que podríamos estar perfectamente en algún lugar del sur de las islas. Estar en mi casa también.


Samir Delgado, Cuadernos de viaje (2014)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Derivas (Informe universitario en diez movimientos y cuarenta minutos)

Fotografía "Derivas". Cortesía de Manuel B. Ganya (UCLM, 2014)
Si te sientes dispuesto a abandonar padre y madre, hermano y hermana, esposa, hijo y amigos, y a no volver a verlos nunca; si has pagado tus deudas, hecho testamento, puesto en orden todos tus asuntos y eres un hombre libre; si es así, estás listo para una caminata.

THOREAU


I

EL HORIZONTE es amplio, somos dos a la par. Hay puertas que se abren y se cierran. Otros cuerpos arrojados en el adentro de un edificio repleto de posibilidades. Nuestro silencio va sostenido por una vagancia errática. Encontramos a semejantes que también persiguen sus propias sombras.

II


EL AULA de pintura. Yo – nosotros estamos adentro. Olores permeables al color. Las cristaleras expanden su ocaso matinal. Nos detenemos frente a un cuadro.  Queremos mirar juntos. Es nuestro consentimiento temporal. Un abrigo para la vista, este hábitat nuestro y ahora.

III


UN CALLEJÓN sin salida. Surge la risa. Una expresión liberadora. Vamos casi al unísono, con ritmo pausado y contemplativo. Aparecen lejos las banderas institucionales, en su panorámica frontal. Media vuelta. Reconocemos el amplio arco de posibilidades. Caras reconocibles en el tránsito: los profesores, las chicas deseadas, los cartelones hiperrepetidos del acontecer de cada dia.


IV


LA INERCIA pactada. Proseguimos al encuentro de una resolución clarividente. Otros cuerpos corrigen su estar en el mundo, como el menudeo teatral básico de toda  supervivencia constante. Las paredes a este nivel parecen un decorado del arrepentimiento, una reproducción exquisita de lo que fue. Las obras de arte inconclusas parecen dar paz a nuestra compañía, suavizan lo hermético agonizante. Cruzamos más puertas, sobrevienen preguntas interrumpidas, como el azul del cielo guillotinado por una persiana árbitra inclemente.


V


UN ASCENSOR. La soledad compartida, su mecánica presupone una utilidad, un desenlace protagónico, un entronque vivencial que habilita proporciones inexactas de lo por venir. Llegada a la planta baja, Xavier Monsalvatje en peligro permanente, el elemento industrial como influencia en el proceso artístico, english Cambridge courses.


VI


LA CAFETERÍA, el avituallamiento real pragmático, los sonidos envolventes de lo antropológico teatral. Cafés en el bar, comidillas en la mesa del final, orange juices recién hechos para la aclimatación saludable. Las poses, los recodos, las miradas de un acuario terrestre consuetudinario. Nuestros estómagos sintientes, sabedores de una próxima beatitud.


VII


ROJO. Luz sobre lo rojo, los ladrillos delimitadores, nosotros en medio de todo. Mirar arriba, la representación simbólica como expectativa, jugar con los cuadrados de luz requiere un aprendizaje.Hay pasarelas que conforman el estatus quo, abajo se produce la concatenación de pasadizos, el deambuleo proceloso, los menesteres del conserje envuelto por vorágines de tramitación intempestiva. Ahora la felicidad es saberse al margen, convenir unas sombras que no delimiten una funcionalidad. De repente un río inesperado de colegiales, que aparecen a través de nosotros, también transitan lo nuevo deseado, con una densidad fugitiva. Chillan, resuellan, contornean sus cuerpos uniformados, los movimientos faciales del adolescente parecen tanto más originales y únicos.


VIII


LAS PUERTAS atraen el frío del exterior, soportan los cónclaves del invierno, son el preámbulo necesario de lo institucional público ocupado. Hay un perro juguetón, mordisqueante, que sale a nuestro encuentro. La nubosidad es irascible, vegetaciones soporíferas acomodan el rellano de luz total. Llegamos a la carretera, el tránsito viario fantasmático: los cuerpos que vagan y no se ven.


IX


UN ANCIANO con gorra verde. Nos alejamos, un coche detenido, las alcantarillas parecen un reducto explorativo. Las hojas secas en arreboles sinuosos por cada extremo del paseo. Nos sonreímos, al paso frenético llegamos a un parking sin salida, recurrimos al instante, lo manipulamos, para alcanzar un horizonte productivo al mirar, al propio estarse viendo. Hacemos saltitos-piruetas-regocijos exportados de una infantilidad asumible. Una escena de película, singing bajo la lluvia, de fondo se oyen voces deportivas, tumultos invisibles, el parque del recreo que metaboliza infinitas biografías.


X

LLEGADA al otro edificio, a los otros similares universos cotidianos del universitario in situ. Las chicas fuman, cruzamos otra vez una puertas, nos observa el vigilante: no buscamos nada, no queremos nada, venimos de la nada secuenciada, provocativa y disidente. Bebemos agua -él bebe agua-, calculamos el horario para el retorno. La prohibición del habla como procedimiento y como herramienta, como sostén del viaje, no impide una absoluta comunicación interna, para quienes somos dos, al unísono, al través, en este periplo en yuxtaposición, en dúo y al tándem. Este alimón contemplativo. 

DUSK-4735.
Toilettes. 
Gavilla de fabulas sin amor. 
Camilo José Cela in memoriam.    


Samir Delgado
(Texto experimental, junto al artista Manuel Beltrán, Facultad de Bellas Artes, UCLM, 2014)

viernes, 31 de octubre de 2014

Homúnculo (Sobre un cuadro de Millares)




[Arpillera, 1960]

El cielo es el hombre, y el hombre el cielo,
y todos los hombres juntos son el cielo,
y el cielo no es más que un hombre.
PARACELSO


¿ES SOMBRAJO
del bípedo disfraz

la adánica pesadilla
un prometeo insepulto?

-Dime tú
Paracelso

¿Es la bendita crucifixión
del hijo de dios sobre la tierra
o el ángel caído en tinieblas?

-Digan algo
Goethe & Rimbaud & Dante

¿Es calcomanía funesta
del divinus influxus

o robótica duplicación
del ente sin existencia?
-Dinos algo
al fin
habla tú

homúnculo millaresco


Samir Delgado, inédito (Febrero, 2014)