martes, 5 de junio de 2018

"En el Caribe se vive como se escribe" Discurso de homenaje a Cuba

"Se alimenta mi espiritu",Manuel Mendive, 2007


   A Carlos Valtuille
               

 Discurso de homenaje a Cuba como país invitado con motivo de la inauguración del VI Encuentro Internacional de Escritores “José Revueltas” en el Museo Francisco Villa, Durango-México (junio, 2018)


Es un honor compartir la palabra y dar la bienvenida en este Encuentro Internacional José Revueltas 2018 a los poetas cubanos que vuelven por primera vez a Durango, Margarita Sánchez Gallinal y Waldo Leyva retornan y Odette Alonso llega en su primera estancia a la ciudad de los Revueltas, el mezcal y los alacranes, la ciudad donde nació Villa pero también donde hay pintores y artistas y escritores y artesanos y hombres y mujeres de cultura que brindan a Durango, la perla del Guadiana, un sello de distinción y un imaginario que como otra isla que es a la orilla de la Sierra Madre Occidental y el desierto y los bosques y las sierras tiene en su devenir como centro neurálgico de la mexicanidad del siglo XXI un desafío inconmensurable.

Hay un poema de Luis Cernuda dedicado a Durango, muchos lugares adquieren dimensión literaria y universalidad a través de los poetas que los visitan. Buena parte de los lugares de ensueño, de perplejidad y de conmoción eterna tienen en los poemas su designio. Es importante que los espacios de cultura y de creación perduren y se estimen como centros de irradiación colectiva y de valor productivo, la propia ubicación en el planeta depende de su cultura, de sus paisajes y de su aura. Las ciudades que celebran festivales y encuentros internacionales de literatura están ganando la partida a la incertidumbre y el colapso. Felicidades Durango.

Este año el país invitado al Encuentro Revueltas de escritores internacionales es Cuba, un acierto de la poeta y Directora del Instituto de Cultura del Estado de Durango, la Ing. Socorro Soto Alanís, y de todo su equipo pues Cuba representa un paradigma y su historia, arte y cultura, prosigue en la vereda de Nuestra América, como dijo Martí, y todos los homenajes a la isla, al caimán, a la perla del Caribe son necesarios. Y estoy por todo esto, por volver a ver a poetas admirados y compartir la fiesta de la palabra, muy agradecido por la invitación a dar unas palabras de pórtico de bienvenida a los poetas cubanos. Yo que soy isleño, mexicanario, y tengo con Cuba una deuda inmensa y una pasión y una ética que definen y configuran el posicionamiento de todo escritor en el mundo. Hay mucha gente en Durango que al escucharme hablar con acento isleño enseguida ubican la cubanidad como referente, a la mayoría les brillan los ojos al mencionar La Habana y el ensueño, y el carisma y el aura de lo cubano sobreviven aquí, allá y acullá gracias a una forma de ser y de estar que es la cubanidad. 

Hace tiempo conocí a un profesor cubano de filosofía, rusoparlante especializado en el concepto de la noosfera promulgado por Vladimir Vernadsky, precursor de la ecología moderna. El Maestro Carlos Valtuille ya difunto, necesitaba de Cuba durante sus estancias en mis islas de varias dosis de veneno de escorpión para combatir el cáncer, me decía que tenían la mejor medicina del mundo y eso gracias a la revolución y al bloqueo. Él me enseñó que Cuba era cubista y que tiene muchos ángulos y muchos vértices por donde conocerla. Además de eso me dijo también que La Habana es el lugar del mundo con más negros por metro cuadrado, el negro habanero es hombre de sabia condición y perspicacia, forman parte de la órbita de seres humanos cuyo acervo tricontinental referencia la riqueza y la bonhomía de una condición humana que en el Caribe, como dijo otro gran filósofo cubano, Antonio Benítez Rojo, materializan el mestizaje y la criollidad y el devenir del cosmopolitismo futuro. La raza cósmica de la que habló José Vasconcelos también procrea desde hace más de cinco siglos en Cuba, y Cuba es un hechizo insular, lo dijo María Zambrano, y también un destino.

Para dar la bienvenida a los poetas cubanos solamente bastará con mencionar algunos hitos de lo cubano en la poesía, como dijo Cintio Vitier, podríamos hablar largo y tendido de películas como Fresa y Chocolate, excelente guión de Senel Paz, de la pintura yoruba de Manuel Mendive hoy, o de Wifredo Lam y de la Trova- indiscutiblemente tras el premio Nobel de Literatura a Bob Dylan, respetable y digno, ya Silvio Rodríguez también forma parte de las quinielas que cada año vislumbran a los candidatos de la literatura universal-, hay mucho que hablar siempre de Cuba y Cuba es un capítulo esencial de la historia de los pueblos y naciones de Nuestra América que claman, sueñan, luchan y fomentan la identidad unida y solidaria entre todos los países de nuestro Continente. 

Y hablando de islas, justamente fue un insular, Silvestre de Balboa, quién inauguró la literatura cubana. Ya lo dije en otro lugar: sus ninfas, faunos y guanábanas recorren maravillosamente el episodio del rapto en el Puerto de Manzanillo del Obispo Altamirano por parte del francés Gilberto Girón en 1604. Se conserva el acta bautismal del célebre canario que emigró a Cuba. Aunque a decir verdad el texto original del poema nunca apareció realmente. Así es lo cubano, elogio, celebración, una fiesta innombrable. El legado poético una vez más parte de copias que salen a la luz y constituyen mitologías en estado puro. Era una mañana de calor intenso en La Habana. Recibí en el hotel Vedado durante mi estancia como autor invitado al XV Festival internacional de Poesía una carta manuscrita de la profesora Yolanda Ricardo donde me contaba al detalle su parecer acerca de los orígenes de la literatura cubana. Todavía conservo en mi memoria aquellos momentos dulces del desayuno donde conversamos amistosamente sobre hermenéutica y poesía.

La carta aquí la leo porque estamos en suelo cubano junto a sus poetas, y parece que como ayer, leerla es estar también siempre en La Habana, bajo el arrullo del malecón:

"Aquí va lo prometido. La revista cultural con aquel ensayo sobre la insularidad en la obra de Dulce María Loinaz y los datos exactos del poema La Florida, aparecido en el periódico Granma el 19 de Abril de 2002. Probablemente este poema es algo anterior al Espejo de Paciencia del canario Silvestre de Balboa, que hasta hoy es considerado como el verdadero documento fundacional de las letras cubanas. El otro está fechado alrededor del año 1598. Su autor fue Fray Gregorio Alonso de Escobedo, un franciscano andaluz que vivió en La Castilla del final del siglo XVI. Aparece escrito en octavas reales que narran aspectos costumbristas sobre los indios en su travesía desde Baracoa, en el extremo oriental de la isla, hasta La Habana. Ojalá los datos valgan para proseguir en el estudio sobre nuestros lazos históricos. Besos” (Extraído del libro "Banana split", 2010)

Yo quisiera, ahora mismo, para ceder la palabra a los poetas cubanos, pensar en Lezama Lima con su bandeja de fruta en medio del calor habanero, siguiendo nuevamente las referencias de José Agustín Goytisolo que le recordaba “ fumando un largo puro, sentado en un balancín y abanicándose al calor de aquel setiembre habanero que pareció quererse distinguir por una exagerada humedad, por un pesado aliento que subía de la tierra como el vaho de un horno por decirlo con palabras del Génesis en la historia de Lot”. El poeta cubanísimo sigue representando una idea de la literatura que -más allá de los bestsellers y de los productos del merchandising global- sigue siendo efectiva y universalizable. En el Caribe se vive como se escribe, canta Luis Eduardo Aute. Escribir en la isla es tener más cerca lo universal.

Uno de los profesores en las otras islas del extremo noroeste afroatlántico, en Canarias, el ensayista Nilo Palenzuela alude en sus escritos sobre las vanguardias insulares a nivel mundial, desde la periferia, que “los animadores de la revista Orígenes, otro hito de lo cubano, desentrañan las imágenes de la diferencia y suprimen las distancias de Europa y América, y del Norte y del Sur, y recogen textos o visiones en una suerte de antropofagia. La revista, como en las utopías renacentistas, sitúa sobre Cuba un aprendizaje que puede encontrarse en todas las lenguas. Aquí aparecen textos traducidos al español de Saint-John Perse, de Heidegger, del pintor Braque, de W.C. Williams o de W.H Auden. Es la grandeza de las alturas insulares y acaso también su exasperada necesidad. Aquí se manifiestan las obsesiones universalistas con el deseo de atrapar la unidad y de sortear el laberinto de Babel.”

Solo falta decir, con el permiso del público aquí presente y de los poetas cubanos de este nuevo encuentro revueltiano, que de los quehaceres creativos que ha producido Cuba al mundo no se puede dejar de citar “el talento demiúrgico de José Martí cuya obra dejó para la posteridad la pista memorable de una figura auroral de la literatura, que no cesa de deparar nuevos vestigios de su grandeza. En el horizonte cultural del mestizaje constitutivo del acervo antropológico del Caribe, la obra martiana depara un caudal fértil de elementos referenciales que fundan una cosmovisión panamericana de actualidad perenne”. Sin él, el pensamiento existencialista, el periodismo freelance, la poesía modernista, todo, tendrían una orfandad irremediable y habría que empezar de nuevo.

Desde México otros poetas tendieron un puente y forman parte de la gesta, José María Heredia. Y también en España, ya para finalizar, no podemos olvidar y no se debe mantener por más tiempo en el silencio, la figura de otro cubano, Pablo de la Torriente Brau, mártir caído en Majadahonda durante la guerra civil española. Él, amigo de Miguel Hernández, representó el ahínco, la fe y la rebeldía en estado puro, dio su vida por la utopía y la bala que atravesó su corazón en el Madrid de la resistencia antifascista -la capital del mundo en aquellos momentos vistos también por los ojos atónitos de Alberti, Nicolás Guillén, Octavio Paz, César Vallejo y tantos poetas del mundo- no hizo más que encumbrar la figura de un cubano entregado a la solidaridad, él que desde las trincheras nocturnas arengaba a los milicianos y al enemigo con ideas y versos, nadie como él para rendir un homenaje sentido a favor de la paz mundial y de la solidaridad entre las naciones. Estoy seguro que José Revueltas hubiera firmado de su puño y letra el discurso de Pablo de la Torriente Brau sobre el apoyo del pueblo de México a la causa republicana que en aquel entonces, y todavía hoy, representa el ideal de la utopía, de la paz y de la libertad.

Muchas gracias

Samir Delgado, 2018