jueves, 10 de mayo de 2018

H2O (Del libro "Cuando Venecia y el mar")

"Let it flow" Linnea Strid (2009)


H2O/
                                                                                          
Pronto podré escribir el mar

Anne-Marie Berglund

EL SER HUMANO está constituido por un alto porcentaje de agua. La vida misma requiere h2o para darse en el planeta. En condiciones adversas no es posible la supervivencia sin agua. Parece que la materia en estado líquido siendo la más inaprensible, queda a la vista como la sustancia fundamental: el arjé de Tales de Mileto. La isla en sí misma está rodeada de agua por todas partes, su propia definición incluye aquello que la delimita. Y a pesar de todo esto, todavía observamos el mar como un desconocido.




TRAJE DE BUZO/


LEONARDO Da Vinci ingenió los bocetos del primer traje de buzo para la armada veneciana que aspiraba a repeler un ataque otomano inminente. La idea del artista florentino era aprovechar la ventaja del mar sobre el enemigo. Aunque la poderosa flota turca fuera una amenaza imbatible bajo las condiciones clásicas del belicismo náutico, quiso la mente innovadora de Leonardo que un ejército de élite submarino llevara a pique los barcos enemigos mediante una estrategia fantástica para la época: andando bajo el agua los soldados avanzarían con escafandras de tela y tubos respiratorios con un mecanismo arcaico para la presión del mar. Nunca se llevó a término aquel invento hasta que una pareja, expertos contratados por la BBC británica, demostrara para un documental que Da Vinci fue un adelantado para su tiempo. Ellos fabricaron el traje de buzo inspirado en sus dibujos originales salvando las trampas de interpretación de sus escritos personales. Con este hecho los quinientos años que separan al artista de su invento en las aguas venecianas quedan reducidos a un chasquido de dedos. Para los fondos marinos no existe otro tiempo distinto al de sus profundidades.




AGUA DE LLUVIA/
                                                       
Una ola inmemorial que besa
                la desnudez expectante de la playa

Jorge Riechmann

DA VÉRTIGO tener la conciencia de que el grifo de agua podría no haber estado allí cada mañana. Las islas han sufrido en su periplo histórico unas sequías cíclicas que erosionaron a generaciones enteras. Todavía pueden escucharse leyendas de nuestros mayores sobre las carencias del agua, los pozos antiguos, pleitos de propiedad con los aguatenientes, como la novela canaria “Guad” de Alfonso Garcíarramos. A pesar de estar rodeados por el mar, como en todo el planeta, el agua es un bien escaso, esencial y vital para unas condiciones dignas. En muchos países las mujeres acuden a lo largo de kilómetros insufribles para conseguir el agua, en sus miradas el mar debe ser un auténtico milagro. Gentes de tierra adentro para quienes el baño purificador en el mar es algo extraño e impensable. Algo parecido ocurría en las islas cuando sus habitantes ingeniaban toda clase de embalses, acuíferos, sistemas de riego y almacenamiento del líquido esencial para los cultivos, el ganado y las familias. El mar quedaba lejos, era ingobernable, desmesurado y tan enigmático como agua de lluvia.


 SIRENAS/
                                           

Mil velas blancas sobre un mar siempre diverso
AGUSTÍN ESPINOSA

                                                                                                                                                                                                                                                                                     

LA TRASCENDENCIA de la mirada a la hora de darle sentido a las cosas. El estado de ánimo hace que el mar tenga un color especial, somos los observadores quienes dotamos de características al objeto de nuestra mirada. Siempre el mar es azul, pero lo tonos marinos ejercen una impresión distinta en quienes lo contemplan. La magia depende a fin de cuentas del paseante. Me acuerdo del Paseo de los Ingleses en Nice o del balcón donostierra frente al Monte Urgull. Allí la contemplación del mar azul cantábrico está persuadida para el encanto. De ahí la importancia fundamental de los estados de ánimo: el poeta mira al mar con una sed inaudita. Ver con los mismos ojos a la barquilla pesquera tradicional que al megacrucero turístico. [Quid de la cuestión]


BLUES UNIVERSAL/

Empieza en su aire a caminar el azul
LEZAMA LIMA
                                                                                                                                                                                                                                                                                             
ATLÁNTICO. Pacífico. Mediterráneo. Tantos nombres distintos para un mismo mar. Me pregunto por la historia universal de los océanos. Sus primeros comienzos de ebullición, cada una de las fases hídricas con que fueron haciéndose mar. Los ríos que allí desembocan y la relación simbólica entre ellos ¿Quién puso nombre a los mares del mundo? ¿Hacia dónde llevan sus corrientes profundas y con qué lugar del núcleo terrestre confluyen exactamente? Nada de esto se cuenta en los colegios. Así sucede que cualquier lugar del mundo es como una isla de espaldas al mar.


Extraído del libro “Cuando Venecia y el mar”, Léucade, 2014