viernes, 5 de octubre de 2018

Traducción del poema "Tilo en la nieve / Linden in snow" (Sobre un cuadro de Alex Katz)

Alex Katz, January snow (1993)
¿Tal vez un año a otro sobreviene
como cae la nieve
o como las palabras de un poema?

BORIS PASTERNAK
*

LA nieve en la rama del árbol. Las cumbres planas del cuadro sucumben al color vegetal del invierno. Su duración asimila el lento proceso de secado- postergación del silencio- con la misma propulsión húmeda de la tinta china. Hay en esta nieve una vocación perpetua. Apenas anochece para ellas. Son un sol frío sobre la madera mínima. El letargo del blanco amilana los atardeceres en crudo. Si como dijo Kandinsky las plantas son una conjunción  de puntos y líneas, hay así tanta realidad viviente en el cuadro como en la naturaleza. Ambas orillas, la del lienzo y la del invierno, sueñan con volverse juntas hacia sí.

*

LA temperatura nívea está fuera de dudas. Su frialdad atestigua las vigilias fértiles de los ángeles. Cada fuente del blanco nutre de líquidos la realidad, así el frío expande la fuerza motriz de los caudales infinitos del color neutro. Pienso en la semejanza simbólica entre la nieve y la tinta del poema. Parecen juntas una dicotomía irresoluble. Sin embargo se bastan cada una en sus reinos soberanos para dar sustancia al paisaje invernal. Los primeros bocetos de luz anticipan la nevada prematura. Amenazan con instalarse en los tejados del tiempo, vienen ellas solas del horizonte subjetivo del artista hacia el atardecer interior del marco.

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A solas el pájaro carpintero posará de lleno su fugitiva silueta sobre las cortezas gélidas del atardecer. Invisible para el absoluto prisma de cualquier mirada, su presencia timbra ecos indómitos en el más acá del tronco matriz anterior. Aquí lo silvestre pasajero adquiere altos vuelos imaginarios. ¿De dónde proviene el pájaro carpintero? La sombra exterior- azul oscuro casi griego- es el predilecto quehacer de lo inaudito terrestre. Y algo de pájaro carpintero tiene la mano del artista: es la nieve para el año nuevo.

Maybe a year overcomes another,
just like falling snow,
or the words of a poem?

BORIS PASTERNAK

The snow over the tree´s branch. The plane summits from the painting fall upon the fruitful color of winter. Its spell grasps the slow process that is drying—moratorium of silence—with the same humid drive from the Chinese ink. In this snow, we find a perpetual calling. It is barely dark for them. It is a cold sun over the slightest piece of wood. The whiteness disinterest agitates the rawness from the sunsets. If as Kandinsky said, plants are a conjunction of lines and dots, there is in them such a living reality as much in the painting as in nature. Both edges, from the canvas and of winter, desire to become together, into one another.

*

The snow like temperature is doubtless. Its coldness attests the fertile vigils from the angels. Every white fountain nurtures with liquids the reality, thus making the cold the main force in the infinite stream of neutral color. I think about the symbolic resemblance between the ink of the poem and the snow. They seemed together an inexplicable dichotomy. Regardless, each of them is capable in their own kingdoms to provide substance to the wintery landscape. The first sketches full with light threaten to install themselves over the rooftops of time, premature snowfall, they come together alone in the artist´s subjective horizon towards the interior sunset of the frame.

*

Unattended, the woodpecker will firmly settle its fugitive figure over the sunset´s icy rinds. Invisible for the absolute prism of every glaze, its presence appears echoes near the insides of the log´s womb. In here is where the wildlings passengers acquire the highest of the imaginary flights. Where does the woodpecker came from? The outside shadow, the darkest shade of blue, almost Greek, is the favorite burden from the silent earth. And the woodpecker has something to do with the hand of the artist: it is the snow for the New Year.


*Traducción al inglés de Layla Benítez James