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lunes, 14 de septiembre de 2020

La última carta de Pedro Lezcano

Fotografía cortesía de Maribel Lacave, 1981

Firmada en el mes de agosto de 2002, en la víspera insospechada de su muerte por venir, el poeta Pedro Lezcano escribe en su ordenador, al que denomina juguete informático, una última carta a su amiga Maribel Lacave, autora canaria residente en Chile. Tras décadas de amistad, confiesa que quiere contarle como era aquel ahora suyo, tan distinto al de otro ayer, octogenario y maltrecho. Estaba comenzando un nuevo siglo, el poeta Pedro Lezcano había nacido en Madrid y habían pasado muchos otros veranos ante sus ojos, los más oscuros del franquismo y también los veranos de la democracia. Suya era la isla submarina, la que se encuentra bajo el agua, la de los poemas que escribió durante toda una vida.

Dice Pedro Lezcano en su carta que pensaba que morir era otra cosa, y celebra el mar y la luz, la maravilla inalcanzable del mundo en la casa de Santa Brígida. Hay fotografías de familia en esa última carta que Maribel Lacave conserva como oro en paño en su casa de Chiloé, en los sures del mundo que se han convertido en la otra isla de la poeta canaria, autora de libros necesarios en la literatura de nuestros días. Y le dice Pedro Lezcano a su lejana amiga, a quien prologó libros suyos con otras cartas, que a pesar de guardar luto por su cuerpo envejecido sigue luchando por amar la vida. Habla de Chile, de cuando fue en viaje semi clandestino para cumplir con la tarea de auxiliar con recaudaciones monetarias de solidaridad a los sindicatos chilenos que padecían la crueldad despiadada de la dictadura de Pinochet.

Y es que Pedro Lezcano fue un hombre pacifista y de letras, amante de los libros y de la humanidad, ajedrecista y micólogo, poeta dibujante que supo de imprentas y de dramaturgia, de revistas y tribunas. Y fue además el escritor nacido en Madrid que hizo de la insularidad su predestinación. El augurio de haber llegado al mundo en tierra continental le hizo descubrir los secretos del volcán, admira a los modernistas y sus conocimientos de filosofía pura le acercan a la cultura como el lugar desde el que vivir, desde el lado iluminador del pensamiento crítico, de la rebeldía de ideales.

Ya es un clásico en la tradición insular de la poesía aludir a la Antología Cercada que compartió con los hermanos Millares Sall, el poema de la maleta de los años 80 llevado a cómic y musicalizado por el Taller Canario -Rogelio Botanz es su mejor recitador-, libros suyos forman parte esencial de las bibliotecas públicas de las islas y como Presidente del Cabildo de Gran Canaria, durante el primer lustro de los años 90, demostró que la poesía también deber entenderse con los imperativos de la vida pública. Tras años de militancia política en la izquierda fue de los diputados canarios que defendió la autodeterminación de los pueblos, el derecho democrático que debía ser ejercido para el progreso de una sociedad. De hecho, igual que otros poetas canarios, como Francisco Tarajano y Agustín Millares, fue defensor de la clase trabajadora.  Amigo del Sahara y de Cuba, de Nicaragua, de los pueblos que tejen la esperanza de sus días, frente a un sistema que lleva al planeta hacia la fatalidad y el colapso.

En la última carta que Pedro Lezcano escribe a la poeta canaria Maribel Lacave, cuyos versos considera un faro de honestidad, sabía que conservaba la lucidez aunque en los atardeceres sombríos de la edad esa clarividencia podía ser fatídica. Escribe de su paraíso, que era bañarse en la costa de la isla con toda suerte de azares. Y le pide que le cuente de aquellas tierras mapuches, del otro lado del mundo, y que regrese pronto, porque se le estaban acumulando los abrazos sobre el mar. Y firma, de puño y letra, la última carta, fe de vida.


Publicado originalmente en el periódico Canarias 7

13 de septiembre de 2020

 

 

martes, 25 de agosto de 2020

"No existen fronteras para la poesía" Entrevista en prensa árabe internacional

 



Entrevista realizada y traducida por Ali Bounoua

Usted es hijo de una madre canaria y de un padre libanés que emigró a las Islas Canarias. ¿Nos puede contar algo respecto a este detalle? Y ¿hasta qué punto influyen sobre usted sus orígenes árabes emocionalmente hablando?

Desde hace siglos las islas Canarias han sido un lugar de tránsito para muchas generaciones de migrantes que encontraron en el archipiélago un lugar ideal para mejorar las condiciones de vida. En mi caso mi padre fue un emigrante de la guerra civil libanesa y el origen de nuestra familia está vinculado directamente a un sentimiento de pertenencia a la identidad árabe que va más allá de la lengua. Yo también soy árabe desde el corazón.

¿Había estado alguna vez, como persona o poeta, en alguno de los países árabes? ¿Cómo fue la experiencia y cuáles fueron sus impresiones?

Desde mi infancia ha existido una memoria de Beirut, visité por primera vez el Líbano cuando era niño y tengo una imagen muy nítida y transparente de aquella experiencia, además el contacto con la familia ha sido permanente y por eso tengo la sensación de que en años venideros cuando todo mejore regresaré a Beirut. Ya he podido visitar también otros lugares como Ramallah en calidad de invitado por el gobierno palestino en unas jornadas de intercambio entre escritores hispanos y árabes en 2015. También he visitado Túnez o Jordania, de todos modos al tener un padre árabe realmente tienes en casa el sabor de la gastronomía y las costumbres árabes toda la vida.

 

¿Hay alguna presencia de la cultura árabe en la literatura canaria generalmente y en la poesía que usted escribe especialmente?

Hay un poema del autor modernista Tomás Morales que habla de la tradición de las tiendas de árabes en la famosa calle Triana de la capital de la isla de Gran Canaria, hay en el imaginario colectivo de la sociedad canaria una cercanía especial hacia la identidad árabe, y en mi caso escribo también desde mi propia condición de libanés de segunda generación, aunque no hable árabe  yo siempre reivindico un sentimiento de arabidad que es mucho más perdurable que las cuestiones administrativas de un pasaporte. Hay una forma de sentir lo árabe que es común a todas las naciones y que constituye un destino de unidad y de paz para el futuro. Hay un proyecto en el que estoy escribiendo en la actualidad sobre la posible amistad entre José Martí y Ameen Rihani en Nueva York, dos de las personalidades más importantes de la literatura en español y lengua árabe, es una gran idea para una novela.

¿Qué ecos tiene usted de la literatura árabe? ¿Ha leído alguna vez algo de la poesía árabe traducida al español? ¿Tuvo alguna experiencia con los poetas árabes en España o en otra parte?

Uno de los escritores árabes que sigo desde muy joven es a Khalil Gibran, la mezcla entre la pintura y los libros de este autor libanés universal me ha cautivado desde siempre, de hecho visité hace poco en el Museo Soumaya de Ciudad de México la sala dedicada a su legado. Además he leído a poetas contemporáneos como Adonis y Mahmud Darwish con mucha concentración. Y aparte tengo el privilegio de contar con la amistad del escritor y traductor iraquí Abdul Hadi Sadoun, uno de los referentes más notables de la literatura árabe hoy. 

Si se le pide presentar la literatura canaria para el lectorado árabe, ¿qué diría usted? ¿Qué es lo que distingue a la literatura canaria?

Las islas eran consideradas en la mitología griega como un lugar sagrado para la inmortalidad, nuestro lugar en el mundo tiene tres continentes como frontera y la literatura canaria ha sido siempre una prolongación exótica de la poesía y la novela latinoamericana, con una atmósfera atlántica de gran valor cosmopolita. Tenemos más de quinientos años de literatura y todas las corrientes estéticas han tenido acento canario, desde el renacimiento hasta el surrealismo, hay románticos canarios que reclamaban la memoria de los guanches en el siglo XIX y la vanguardia literaria de las islas ha sido muy importante en la historia de la poesía civil antes y después de la dictadura de Franco en España. La literatura canaria es un espacio de universalidad.

¿Cuáles son, en su opinión, los obstáculos ante el alcance de las letras canarias al mundo árabe?

No existen fronteras para la poesía y aunque las traducciones de un idioma a otro siempre han sido un obstáculo en la historia hay que considerar que la belleza de la literatura es internacional. Tengo fe en que el mundo árabe pueda conocer más cerca la literatura de las islas Canarias, en las fuentes documentales del mundo árabe también Canarias tuvo un lugar ideal por ser tierra de mitos y de paisajes, de hecho también no debemos olvidar que Benito Pérez Galdós era canario y que el escritor más importante en lengua española junto a Cervantes y José Martí era de origen insular. También hay otros ejemplos de gran importancia en el Caribe, sobre la relación entre el mundo árabe y la literatura en español, me parece que es el momento de que se conozca más la obra del cubano Fayad Jamis, un poeta nacido en México y de padre libanés que hizo de La Habana su mayor inspiración.

Usted reside en México hace casi cuatro años y se naturalizó mexicano, ¿podría esto entenderse como esa búsqueda eterna de los poetas canarios de un horizonte más amplio que su archipiélago tal como lo hicieron los literatos de Las Islas que llegaron a la universalidad: Benito Pérez Galdós, Justo Jorge Padrón? 

Estoy muy agradecido a México por ser mi nuevo país de adopción, muchas generaciones de escritores y artistas de la II República española encontraron en México una segunda oportunidad para la libertad y una vida mejor. Se dice que los escritores canarios que habitan en un continente expresan una energía de expansión que proviene de la fuerza de los volcanes, hay pintores canarios como Óscar Domínguez que vivieron en París y pasaron a formar parte de la historia gracias a su originalidad creativa. Hay en México además un ambiente muy próspero para la literatura y realmente es un privilegio poder escribir en la tierra de los aztecas y los mayas

¿Alguna palabra que quiere decir a los amantes de la poesía en el mundo árabe?

Todas las culturas han considerado la poesía como uno de los más bellos patrimonios de la humanidad, y como dijo Federico García Lorca la civilización árabe siempre fue de una riqueza infinita para las ciencias, la literatura y todas las artes, ojalá en el futuro todos los países reconozcan el valor de la literatura para construir puentes de entendimiento y concordia entre las naciones, vivimos en el mismo planeta y la poesía será una de las señas de identidad de la condición humana.

 

Publicada en el periódico HesPress.com de Marruecos 

(Agosto, 2020)