lunes, 25 de septiembre de 2023

"Voltizo" (Pintura número 100, César Manrique in memoriam)

 

César Manrique (1919-1992)

                                     VOLTIZO


A Manuel Padorno

                    La quemadura asola el presidio de la carne con
un sol mínimo que esconde tras de sí la violencia
dulce de tu sueño para salvar la isla del terror de las
cicatrices del buldócer

Nadas el agua en la mano y nadie ve el principio
del agua en todas las cosas que pintas a borbotones
dentro de tu sed llena de tojias y lavandula

Quieres la alquimia del vértigo en el timón de la
curva del nacimiento oscuro que bebe del romance
del roquedal y la yesquera

La isla te tiene a ti mientras el mundo mira a la
cara del borde del risco

Y del otro lado tú en la soledad de la casa de
todas las noches de la brújula atlántica      

     

Del libro, "Pintura número 100, César Manrique in memoriam" XXV Premio Internacional de Poesía Tomás Morales, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, 2019

sábado, 9 de septiembre de 2023

Antonio Abdo, 28º-17

 

Antonio Abdo (1937-2023) In memoriam

La isla de La Palma se encuentra a 28 grados de latitud y 17 de longitud según el buscador de Google. Y allí mismo, en ese rincón occidental de la Macaronesia, vive Antonio Abdo desde casi siempre. Él sonríe durante nuestro encuentro fulgurante en una terraza de la capital palmera con un gesto de arabidad melancólica, pues lleva en sus adentros el legado espirituoso del país de los cedros.

            Antonio Abdo, que es autor reconocido ampliamente en el panorama cultural canario por su trayectoria teatral y una obra creativa consolidada, sonríe a todas luces. Él es un hombre de tablas, polifacético y humanista, de un porte tan familiar que salta a la vista en su compañía que se le quiere -muy mucho- en la isla bonita.

            Él, Antonio Abdo, y su compañera en la vida y en la creación, la actriz Pilar Rey, llevaron a cabo la fundación de la Escuela Municipal de Teatro y el Teatro Chico en la década de los 80. Por ahí empezó todo y más atrás todavía, “desde 1967”-dice con un soplo nemotécnico-, y por esto mismo resulta natural que un teatro de la ciudad lleve su propio nombre. Para él, el teatro “lo ha sido todo, un modo de vida para la realización como persona”, a partir de la vinculación con la radio- cuenta con entusiasmo- en una época en la que todavía no existían las redes sociales globales.

            La estela creativa de Antonio Abdo es variada y múltiple, su formación está arraigada en el autodidactismo y una experienca pedagógica con mucha solera en el mundo de la dramaturgia, especialmente en el campo de la voz, “que es lo que me interesa”, por eso mismo la versificación es una materia importante en su andadura como profesor y autor de textos teatrales. Junto a Pilar Rey, siempre al alimón y siempre juntos como un tándem estelar, han desarrollado importantes cursos de interpretación en lugares como México D.F o La Habana, así como recitales en vivo directo sobre textos del mismísimo Quevedo. Y en las islas, sus nombres están vinculados a la promoción de la juventud por medio de unos premios literarios tan reconocidos en las últimas décadas como el galardón Poeta Félix Francisco Casanova.

            Antonio Abdo apura su cigarro en el devenir de una hora intensa, rememorativa,  confidencial. Él, palmero de pro, discurre acerca de la veta poética que le nació allá por los años 50, en una tertulia tacorontera dinamizada por Otilia López Palenzuela- “que fue amiga de Loynaz”-, y donde compartió junto a otros artífices de la inquietud cultural del momento que fueron sumando -unos y otros-, desde la radio, la prensa y la literatura, una retahíla de apellidos incontenible para condensar aquellos años duros: Julio Tovar, Paco Pimentel, o el argentino Edmundo Esedín. Y a la pregunta necesaria y correspondiente, sobre el mar, como tema poético y como trasunto vital, habla con serena rotundidad, sobre un “mar que es antes que un encierro, un camino esencial de los isleños”, al igual que ese “cielo, el del norte- señala- de una transparencia y una claridad que invita a ver siempre el final de la isla”.

            En plena efervescencia de su libro más reciente, “Mi abuelo de Akkar”, su escritura representa una obra emotiva y trascendental, que conecta el imaginario insular con la raíz de aquellos árabes que ya aparecieron en poemas de Tomás Morales como un segmento particular y arraigado en la población insular que despertaba el exotismo de lo oriental. “Para mí, por haber conocido a mis abuelos de la parte árabe, lo árabe significa cariño.Es otro mundo mejor, que es como desearía que fuese el mundo”

            La despedida de Antonio Abdo se hace pausada, entrañable, acompasada como todo en sus coordenadas cotidianas. A media voz, con una sonrisa a lo Omar Sharif en su mejor papel, como un actor de cine que es poeta, a 28 grados de latitud y 17 de longitud, donde vive y como vive, en La Palma.

Samir Delgado
Publicado originalmente en 2014


viernes, 3 de marzo de 2023

Carta abierta para lectores del Frankfurter Allgemeine Zeitung, Le Monde, The Times, Correio da Manhá, Corriere della Sera y Expressen

 


“Gigantes y molinos en una isla atlántica”

Hay lugares auténticos en todos los destinos del archipiélago de Canarias, muchos turistas acuden a realizar senderismo en el Macizo de Anaga como una de las experiencias más singulares de su estadía en Tenerife. Los caseríos de Taborno y Afur, nombres de origen prehispánico en esta isla de la Macaronesia, son referentes tradicionales de las medianías de color azul atlántico, se ve el mar desde el bosque. Las casas permanecen a plena luz del día, como si fuera de noche, se sienten lejanamente cerca, como un eco de otros tiempos.

En la actualidad hay una pequeña vivienda que sufrió un deslizamiento del terreno por las lluvias de invierno y se encuentra cerrada. Sus habitantes fueron desalojados y permanecen a la espera de un regreso difícil. El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha preferido sancionar y demoler el domicilio familiar, en lugar de buscar una alternativa, para que la experiencia dramática de una pérdida de hogar no sea el destino para un lugar tan bello. La casa de piedra había sido a principios de 1900 una tienda de víveres, según la tradición oral. Al pueblo de Taborno acudieron personalidades de la cultura europea que visitaban la isla. La casa cerrada fue en su día un regalo de bodas para los abuelos y allí nacieron siete ciudadanos naturales de Taborno. Dos grandes laureles fueron testigos del éxodo rural sufrido por esta familia de Anaga, la dureza de la vida bajo la dictadura de Franco obligó a buscar el pan y una vida mejor en la capital de la isla canaria.

Muchas décadas después, a comienzos del nuevo siglo, la casa del Montecillo, en Taborno, volvió a tener luz y agua, la vida de una familia es muy parecida a un árbol, las raíces crecen hacia la profundidad y las hojas mueren y renacen al sol. En esta casa se escribieron libros de poesía, hubo una biblioteca con hasta veinte años de historia y ahora la casa está cerrada, a toda costa se mantiene en pie porque es de piedra antigua, todavía resiste porque forma parte del caserío, aunque con la cuenta atrás de treinta días para ser demolida. No hay camino para tractores o máquinas del Ayuntamiento, solo se puede llegar a pie, los senderos guanches son milenarios. Para las autoridades debe ser la familia quien debe hacer escombros su propio hogar, de lo contrario tendrá que asumir treinta mil euros del coste de la demolición. Las piedras de una casa en Anaga son centenarias, no se ven tras la pared, como la memoria de todos los silencios.  

Europa no se imagina esta nueva aventura para Cervantes, con gigantes y molinos, según se mire. El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha ordenado la demolición por emergencia de una casa pequeña, desde la cual se ve el mar y el Roque de Taborno. Muchos hoteles de la isla de Tenerife fueron ilegales, aunque ningún hogar puede ser ilegal, los sueños y la vida no entienden de leyes. Las escrituras de una casa se llaman “hijuelas”, cuentan la historia de sus moradores. Nunca antes sucedió algo parecido en Anaga, la casa del Montecillo puede ser un caso perdido, aunque tal vez sobreviva mucho más tiempo que la Fuente del Monumento a Franco, en la isla atlántica que sufrió el comienzo de la guerra civil española.

Los turistas van y vienen cada día, las nubes son las mismas en todos sus recuerdos. La casa de una familia también se parece a los archipiélagos, sus ventanas nacen al otro lado del fondo del mar, los rayos del sol tocan a la puerta. En la isla atlántica de Tenerife una casa vale igual que el paraíso,  no debe ser borrada del mapa, no hay leyes que puedan agredir el derecho a la vida y a la conservación de las raíces de un pueblo. 

Los seres humanos que habitan entre los volcanes son como islas también, se miran y se sueñan, compartiendo la luz del atlántico. En Anaga todas las casas provienen de muy lejos, como la cueva y el sendero, la vida participa en la gran historia del mar.  


Samir Delgado


(Texto en proceso de traducción)

Crédito de la fotografía: Turistas en Anaga, EL DÍA (2020)


 

viernes, 24 de febrero de 2023

“Taborno, la casa de nuestros abuelos”

 

El Montecillo, Taborno, isla de Tenerife

Carta abierta al Pleno del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife


Sr. Alcalde, D. José Manuel Bermúdez

Es un honor expresar el agradecimiento al Pleno del Ayuntamiento de la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife por considerar en el orden del día, la vida y el acontecer de hoy en el caserío de Taborno, Anaga. Como vecino empadronado en la zona del Montecillo he sido testigo en los últimos veinte años, de la belleza y de la realidad de Taborno, estas palabras se escriben a miles de kilómetros de distancia, en México, como emigrante canario he sentido la nostalgia a diario por nuestras islas y desde el pasado año realizo los trámites de emigrante retornado para acompañar a mi familia y encontrar una nueva oportunidad para ofrecer a Canarias mi aportación como escritor y gestor cultural. Acabo de recibir un galardón literario del Gobierno de Canarias y estaré presente en primavera para solicitar de pleno derecho que se me considere como ciudadano, de la isla de Tenerife, ya que estar fuera no significa abandonar nuestra tierra y tras los sucesos del derrumbe parcial por lluvias de nuestra casa familiar en Taborno, he sentido la tristeza y la impotencia de un trato institucional muy alejado de lo que representa nuestra pertenencia a la hora europea.

La casa de mis abuelos, Don Cristóbal y Doña María, se ha visto afectada por una situación dramática, fue una herencia centenaria y regalo de bodas, allí nacieron todos sus hijos, en la casa de piedra que fue “ventita” tradicional a comienzos del siglo pasado y que luego quedó en la memoria de la familia bajo las penurias de la dictadura. Como muchos chicharreros de clase campesina y trabajadora los Delgado Perdomo, familiares de los Martín y de los Alonso, de arraigo ancestral en Taborno, fueron vecinos en los 60 de las barriadas de Santa Clara en la capital tinerfeña. Gracias al destino pudimos acondicionar la casa de piedra a comienzos del 2000, mi abuela, nacida en Afur, obtuvo ese regalo de la vida para volver a saludar a su Tía Emiliana, a Doña Margarita, yo conocí también al Tio Nino gracias al regreso de la familia a Taborno. Allí siguen las casas cuevas de Don Santiago y Doña Isabel, tíos de mi madre, que son una pervivencia de los antiguos moradores del Menceyato de Anaga, ojalá pueda usted visitarlas algún día, para conocer la vida y el devenir de un caserío que fue motivo de visita para personalidades como los viajeros franceses René Verneau y Sabino Berthelot.

Quiero decirle Sr. Alcalde, que es un desafío democrático para el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife el considerar qué hacer en estos momentos decisivos sobre la actualidad de Taborno, el correo postal y la atención sanitaria corresponde a dependencias laguneras, desde hace décadas puedo afirmar que el caserío ha padecido un abandono creciente de sus necesidades esenciales, además del Cierre de la Escuela Rural y de la imposición del Radar de Anaga en Zona ZEPA y Reserva de la Biosfera, el pueblo de Taborno ha seguido su costumbre de permanecer entre la bruma de sus atardeceres. Hay caminos vecinales sin drenaje óptimo y alcantarillado insuficiente, taludes y muros de zonas con camino público que merecen un mayor esfuerzo de seguridad y en general la señalética de todo el caserío está quemada por el sol. Hoy mismo tengo conocimiento de que la ampliación del camino público hasta el domicilio de Doña Pilar es insuficiente, hay mucha infraestructura por mejorar en el caserío, al menos una rampa para personas mayores o discapacitadas a la entrada de la Escuela es lo más razonable. Sr. Alcalde, en Taborno hay asistencia médica dos veces al mes, en pleno siglo veintiuno Taborno merece todo lo mejor, es una deuda de la capital tinerfeña con sus orígenes y con su destino.

La casa del Montecillo ha sido noticia en Televisión Canaria por el derrumbe parcial debido a las lluvias y por el desalojo de su morador, mi padre, ciudadano canario de pleno derecho y de ascendencia árabe. Su alojamiento desde hace un mes, ha sido una pensión en Santa Cruz con atención de los Servicios Sociales, ha estado la persona de la tercera edad, vecina de Taborno, pernoctando en literas junto a refugiados ucranianos, ciudadanos africanos que buscan una vida mejor en nuestras islas y hasta personas en situación de “sin techo”. Quisiera preguntar, Sr. Alcalde, qué fue de la oficina de atención a los damnificados por lluvias que desde el Ayuntamiento se anunció en 2017 para atender situaciones de emergencia. El protocolo institucional en este caso de Taborno ha sido preocupante, el desalojado no ha recibido atención psicológica y su derecho a una vivienda en alquiler o una plaza en residencia de la tercera edad es legítima.

No entendemos Sr. Alcalde, como vecinos de Santa Cruz, las causas de que la Concejala de Distrito me remita un mensaje por WhatsApp de no tener competencia en el caso del Montecillo y que corresponde a Urbanismo, sucediendo que por la situación de lejanía y de diferencia horaria mi único deseo como vecino empadronado era conocer el estado del camino público colindante con nuestra casa afectada. Hablar con los vecinos es lo menos que puede esperarse de un representante del Consistorio. También desde Urbanismo, Sr. Alcalde, se procede de modo unilateral para declarar un estado de emergencia y publicar en el BOE un dictamen de demolición, con solo tres días para dar respuesta de parte de los afectados. Estamos en el siglo XXI, no hay precedentes de actuaciones de este tipo en caseríos de Anaga y lo primero de todo, Sr Alcalde, es garantizar la seguridad y la integridad de las personas. Resulta alarmante que desde Urbanismo en apenas unos días promuevan un presupuesto de 30.000 euros para demolición y en años no hayan invertido en Taborno lo suficiente para resolver las grandes problemáticas del Caserío.

Nunca, Sr. Alcalde, pensé que como ciudadano de Santa Cruz de Tenerife, encontraría un trato hacia mis familiares tan doloroso. Mi madre, heredera de la casa de Taborno, a día de hoy padece una situación de enfermedad crónica y solo puede disponer del 30% de su capacidad pulmonar, no puede defenderse ante esta situación. Y mi padre, la persona desalojada, tiene más de 70 años y padece una inestabilidad emocional provocada por el desalojo y la situación de separación conyugal que le ha impedido afrontar este drama de modo íntegro. Ambos solo disponen de una pensión no contributiva, la precariedad económica de muchas familias canarias es la que muestran las estadísticas. Como ciudadano de Santa Cruz de Tenerife y ante la gravedad de la situación, he solicitado ayuda y comprensión, la respuesta al Dictamen de Urbanismo ha sido solicitar la rehabilitación del domicilio y la mejora del muro de contención, los caminos públicos de Taborno necesitan una inversión real y satisfactoria, este caso es uno de muchos que podrían suceder en Anaga y no es deseable que la política de la sanción y de la multa, del desalojo y la demolición sea la mejor forma de afrontar la realidad múltiple y compleja de la vida de los vecinos en Anaga.

Sr. Alcalde, en este Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, rogamos a consideración el malestar vecinal por el cierre de los caminos tras el suceso en la casa del Montecillo, así como la asistencia y cobertura a una persona de la tercera edad desalojada de su domicilio, además de los dictámenes que desde Urbanismo se han realizado de modo insatisfactorio: primero emergencia y demolición, luego rectificación y que sean las personas afectadas las que arreglen todo, no se encuentra por ningún lado al Ayuntamiento democrático, sensible y accesible, cercano en sus servicios de atención al ciudadano. En este Pleno, se decide algo más que un caso aislado y particular, está en juego el papel de una institución como el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y su capacidad para comprender y dar respuesta, humanamente hablando, a la vida real y a los lugares que son el corazón de su historia y porvenir.

Mi deseo, Sr. Alcalde, es seguir siendo vecino de Taborno y de Santa Cruz de Tenerife, seguir escribiendo libros en la casa de los abuelos de Anaga, poder legar a los nietos un recuerdo familiar que conecta con las huellas ancestrales de nuestro pueblo. Por motivos de la situación en el norte de México, no he podido regresar a la isla a la mayor brevedad. Por la cultura árabe y la edad de mi padre, es necesario que se le explique de modo cercano la realidad de las leyes y los procedimientos a seguir. Agradezco que tome en consideración estas palabras y estimen en el Pleno la mejor resolución para todas las partes. 

Taborno es un lugar para convivir y compartir la belleza de un espacio natural y rural que es Reserva de la Biosfera, memoria y seña de identidad de Tenerife y Canarias.

Muchas gracias