miércoles, 30 de noviembre de 2016

Humboldt en el Orinoco (Del libro Las geografías circundantes.Tributo a Manuel Millares)



                                                                                [Arpillera, 1969]

                                               Lo imposible, al actuar sobre lo posible
                                                                engendra un posible en la infinidad

                                                                                                                LEZAMA LIMA
        

I                                                                                                           

EL SUEÑO
de cabalgata
mágico alígera
sobre adoquines
novomúndicos

la guayana
lienzo del numen
transoceánico

                                 (viento en popa)

        

II

EN EL ATELIER consciente
los brochazos carmesíes
retozan alucinógenas
transparencias fortuitas

el viaducto mental emergente
eclosiona su isla non trubada
con desbandada de aves final


         III

TROPICAL travelling postlunar
(palmerales & solarium)

Von Orinoco zum Amazonas
Humboldt versus Núñez de Balboa

                                             (81 x 100 cm)



Samir Delgado, Las geografías circundantes. Tributo a Manuel Millares, 2016

lunes, 31 de octubre de 2016

La vida propia. Reseña de los Diarios del poeta Andrés Sánchez Robayna (1980-2007)

Los diarios de Andrés Sánchez Robayna




Un baño en la playa, caminatas nocturnas, horas de jardín. Cada página de la reciente publicación de Andrés Sánchez Robayna (Las Palmas, 1952) muestra un carrusel de vivencias múltiples que rebasan absolutamente la pura anotación fechada, el soliloquio del minutario al uso, el cronograma del asidero personal, ofreciendo un caudal de referencias paradigmáticas para conocer de cerca la trayectoria cosmovisional de un poeta de las islas cuya vocación diarística invoca a todas luces “el instante en que ardimos con el mundo”.


Tras sus anteriores entregas de la década del 80 con “La inminencia”, donde se percibían ya de lejos los años de estadía estudiantil en Barcelona junto a una llamativa reiteración del espacio de la playa como lugar trascendental de experiencias del poeta, y después de “Días y mitos” que alcanzaba hasta el año 2000 con un mosaico iluminador del territorio de la madurez en el que sobresale otro lugar de tránsito simbólico como es el bosque- con Bandama de fondo, Stonehenge, la campiña inglesa- el autor brinda nuevamente ahora la conjunción cronológica de una mirada singular, que es capaz de entremezclar la constante pulsión creativa y el halo docente del oficio añadido a la tarea de la traducción poética desde el taller que dirige hace décadas en la Universidad de La Laguna.


El diario “Mundo, año, hombre” de Sánchez Robayna jalona una visión panorámica de la vida, bajo la advocación de San Isidoro de Sevilla, sobre la primera década rutilante de un principio de siglo que amenazaba con su incertidumbre total y que desvela por fin el itinerario de viajes a destinos anhelados por el autor como Grecia- en varios trips- y toda Cuba- su “luz nuestra” y Lezama in memoriam-, con una suerte de traslación memorable de tientos reflexivos en torno a los paisajes de cada viaje que consuman una bionarrativa de temple mesurado y colofón meditativo que hace del nuevo volumen de sus diarios un recuento soberano del existir, de una vida propia que interpela de forma atrayente al ciudadano lector, repleta de haces de luz sobre ámbitos como la pintura- vuelven Klee, Tàpies, Chillida, Oramas- a la vez que consuma el magnetismo liberador del memorial compartido como una travesía hacia el autoconocimiento y la indagación crítica de los aconteceres de la experiencia en una cartografía global -sabedora de los derroteros del turismo de masas- que asume la complejidad hermenéutica de la condición esencialmente lingüística del ser humano, asomándose el autor a cuestiones de plena actualidad como el estudio científico del cerebro, los agujeros negros y la propia invisibilidad de la poesía.


Y es que a través de su escritura diarística, Andrés Sánchez Robayna vislumbra desde su soledad abierta un diálogo permanente con otras figuras del pensamiento y la creación lírica siempre presentes como el gallego José Ángel Valente y el repaso consciente a otros diaristas de excepción como Valéry, Amiel, Gide, Jünger , Prado Coelho, Cioran. Cada entrada anual de “Mundo, año, hombre” aclimata el tintero a la manera de susurrante quehacer trascendental, aquí aparecen con mayor repetición la luna, el jardín, las nubes, el “rito del atardecer” con el hallazgo del rayo verde, vuelven a darse cita los sueños personales, audiciones preferidas y lecturas varias, todo un abanico de enumeraciones que desbrozan la polución del devenir inexorable de las horas con una luz intermitente, crítica respecto a cuestiones como la perversión del lenguaje y el modus vivendi de la política oficial, so pena de aclamar para sí el retiro, refugio de “la casa abrigadora”, espacio entre el recuerdo y la esperanza.


El testimonio del poeta, dícese “colector de signos” es un genuino bastión en penumbra de la gravitación interrogante del yo, en una realidad dañada por la irreversibilidad medioambiental y las consecuencias desastrosas de la geopolítica mundial. Es la obra diarística de Sánchez Robayna una conciencia debeladora del mundo de la vida -lebenswelt diría Habermas- que resulta atenazado en todas las esferas de la existencia por la racionalización extenuante de una promesa de modernidad todavía inconclusa en el ojo del huracán de la debacle contemporánea.
Este libro a fin de cuentas es un obsequio tardío del autor, que reaviva a manos llenas el campo de visión sobre las confluencias en el panorama actual del pensamiento, con despedidas clave a figuras relevantes como Maurice Blanchot, Haroldo de Campos, el profesor José Manuel Blecua, el amigo Eugenio Granell, de Cartier-Bresson a Czeslaw Milosz, así como la celebración de amistades como Kostas Tsirópulos, François Wahl, Edmond Amran El Maleh, Alejandro Cioranescu, junto a la concurrencia a eventos del momento como el pasado centenario de Cernuda y viajes incesantes hasta Agadir, México, Cartagena de Indias, Berlín.


Todo en volandas y bajo el influjo de un diapasón clarividente en el que Tegueste, la isla, el “solar atlántico”, aparece y desaparece, el mar –“sí, madre longeva”- testigo de los momentos pasados en familia con M. y el testimonio del hijo que crece, a pie de playa y callao en mano, el legado del poeta: “pan eterno, belleza, jade fulvo”.
Samir Delgado, publicado en El Perseguidor, Diario de Avisos, 30 /10/2016
Islas Canarias

lunes, 3 de octubre de 2016

Fuerteventura, la isla descifrada

Ejemplares del libro "Cifra", de Francisco León y Mercedes Pintado Brage (2016)

Reseña del libro “Cifra” con textos de Francisco León y fotografías de Mercedes Pintado Brage, Colección Piedra y Cielo, Islas Canarias, 2016.


La tradición no es solamente un legado proveniente del tiempoatrás sino que también define igualmente el horizonte común de lo porvenir que atañe a una pluralidad de vidas, de voces, de huellas. Como dijo Gadamer, la tradición es aquel umbral de lo vital palpitante que define las interpelaciones del hábitat histórico para una comunidad de seres que comparten un espacio de signos, de cifras, de rostros. 

Y si ese lugar es una isla, con una tradición propia de alcance ancestral, que se redefine a sí misma continuamente a partir de la interconexión de confluencias, de la escritura desvelada en su paisaje total y de la propia biografía de su acontecer cultural visitado, entonces encontramos un hilo de Ariadna ejemplar para redescubrir en Fuerteventura a la más vieja de las islas atlánticas, un territorio propiciador para el desentrañamiento de una tradición insular, con mayúsculas indistintas que pueden circundar tanto el Caribe como la Polinesia, toda ella silueta y metáfora de una condición insular, que puede llegar a ser descifrada y que permanece a ojos del visitante con todo su potencial seductor y hechizante, como le gustaba fruta en mano a Lezama Lima. 
 
Y así ocurre que la edición reciente del libro “Cifra”, dentro de la Colección Piedra y Cielo, con textos del poeta Francisco León y fotografías de la autora Mercedes Pintado Brage, supone un hecho literario feliz que abunda en la tradición del libro de viajes a una isla canaria, del verano como estación predilecta para los itinerarios existenciales y la compaginación de la palabra y la imagen para experimentar, en simbiosis conjunta, el proceso hermenéutico de una estadía en Fuerteventura, la isla-esqueleto, a la que acudieron en su día célebres visitantes como Olivia Stone y Miguel de Unamuno. 
 
El libro “Cifra” es una rara avis que intensifica el regusto de cualquier bibliófilo, a medio camino entre el almanaque y un mapa del tesoro, el libro- objeto y la reliquia para coleccionistas, con sus escasos cincuenta y cinco ejemplares numerados a mano, que cuentan el viaje post-iniciático, confidencial y de eternos retornos, del poeta canario a la isla, del habitante insulario al solar atlántico, conjugando fotografías y textos de resolución exquisita, eclipsantes, abrigados por una corriente de conciencia debeladora, que sumerge al lector cómplice en el laberinto de analogías que solo una isla -tótem naturístico- es capaz de sintetizar dentro de sí misma con vocación de esplendor, entre los márgenes de luz colindante y la preponderancia simbólica de una geografía auroral.

La lectura del libro “Cifra” conlleva una cascada de visitas implícitas, el juego manual con su estructura de pliegues acrecienta el placer de cada viaje repetible, ya que ninguna lectura resultará similar a la anterior. Así el poeta acierta como conductor improvisado de una odisea revelatoria- y además de qué manera- con el planteamiento interrogativo que afronta el pórtico insular y la exhortación íntima a la aparición del libro como un material de epifanías. 

Su final es concluyente, deseable y necesario, al dar pie a la esperanza utópica de otras islas posibles, en este tiempo-mercancía de agnosia colectiva, de colapso de la experiencia bajo el influjo del turismo de masas, de todo incluido en la cadena de resorts y colofones de piña colada, del que escapa el poeta por la gracia de la escritura actuante, con soporte liberador y pulsión contemplativa, revisadora del diálogo interiorizado con la naturaleza libro de raigambre filosófica- incluye citas directas de Hans Blumenberg- para el despliegue de su cantera de enigmas ante el disfrute del ciudadano lector, más allá del escaparate típico de exuberancias prefabricadas que denostó para siempre jamás Dereck Walcott en su discurso de Estocolmo.

El libro “Cifra” es un regalo para el goce estético y la toma de conciencia ecológica, para el acercamiento público a las poéticas contemporáneas sobre la insularidad y muy especialmente para contrarrestar con novedades de este tipo el clínico estado de postración en el que permanece el panorama cultural de las islas y el circuito literario de provincias. 
 
Los poemas en prosa de Francisco León y las fotografías de Mercedes Pintado Brage conceden la posibilidad de otras islas, en un viaje renovado a los páramos mahoreros, a los aledaños mágicos de Tindaya, la misma isla que en agosto de 1996, hace ya veinte años, apuntaba en su diario Andrés Sánchez Robayna, en otra visita de poeta cuyo testimonio da pie a que prosigan las tentativas descifrantes, entre viejos paisajes y nuevas poéticas, sobre una isla tan universal como Fuerteventura donde “este tosco primitivismo es tal vez lo más nuestro1”.


Samir Delgado,
Octubre 2016


1 Andrés Sánchez Robayna, Días y mitos, Diarios, FCE, 2002, (pág. 43)

lunes, 26 de septiembre de 2016

“Las abejas que golpeaban los cristales”, Relato sobre la visita de Charles Piazzi Smyth al Teide

Charles Piazzi Smyth: The Great Comet of 1843


Las Islas Canarias son la zona ultrasensible del planeta
André Breton


Nadie jamás imaginó en la isla de las maldiciones que una mañana veraniega de 1856 zarparía desde Southampton la más célebre incursión astronómica capitaneada por Charles Piazzi Smyth, un egiptólogo de pésima reputación que soñaba con la posibilidad de cruzar el atlántico de camino a la estrellas.

A bordo del buque Titania, la expedición científica había sido patrocinada por acaudalados británicos que sentían la tentación de ganarse la inmortalidad costeando los aparatosos catalejos ópticos y primitivos telescopios de la época que estaban fabricados con la finalidad de acariciar los cráteres lunares.

Una vez pisaron tierra, tras hospedarse en un hotel del Puerto de la Cruz, pasaron por una infinidad de turbulencias y costosos desplazamientos en burros hasta las Cañadas del Teide. Todos los resultados científicos logrados por la arribada de Charles Piazzi Smyth supusieron un avance notorio para la captación de imágenes nocturnas, llegando incluso a conseguir para mayor gloria de las islas, tan celebradas por la mitología grecolatina, que en la propia superficie lunar se bautizaran los picos de Tenerife.

Como no podía ser de otra manera, a nuestro observador distinguido le acompañaba su esposa Jessie Duncan, remota descendiente de Hipatia de Alejandría y Madame Châtelet, todas aquellas mujeres computadoras del harén de Pickering y las primeras astrónomas de la Royal Society, la mirada femenina sobre el universo que durante milenios fue silenciada bajo los impedimentos de la cultura oficial en las cortes de la sabiduría.

Y es que nadie jamás imaginó que fuera la propia hermana de Tycho Brahe la que durante las oscuras noches del siglo XVI registró el cálculo de las órbitas planetarias, tampoco que Aspasia de Mileto fuera una de las grandes artífices de la retórica griega y mucho menos aún que el descubrimiento astronómico de los púlsars fuera un hallazgo de Jocelyn Bell, aquellos faros celestes que hipnotizaron a Carl Sagan como un polvo de estrellas de infinita edad cósmica.

Ahora todo el mundo contempla extasiado el impresionante complejo astronómico en las Cañadas del Teide, la isla de las maldiciones acoge una gran multitud de científicos que podrán indagar en las espirales galácticas que laten a millones de años luz, pero en el revés de los tiempos, siempre quedará entre el eco de los grandes relatos de la humanidad, el zumbido inquietante de las abejas que golpeaban los cristales.



Samir Delgado (2009) 

Relato finalista VI Concurso Universitario de Relato Breve Día del Libro, Universidad de La Laguna.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Ciudad atlántica /Atlantische Stadt (Plaquette de poemas para leer en Berlín)

Gerhard Richter: Familie am Meer (Family at the Sea), 1964

[Ciudad atlántica]


Un sol con sabor a naranja amarga. Lejos siempre otra isla.
Las vértebras del tiempo crujen dislocadas sobre las azoteas
de algodón sucio. Reina el horario de la ponzoña electrónica.
Solamente el sueño de los nenúfares calmará esta sed de olas.


[Atlantische Stadt]

Eine Sonne mit Geschmack nach bitterer Orange. Fern immer andere Insel. Die Wirbel der Zeit knirschen verschoben auf den flachen Dächern aus schmutziger Watte. Es herrscht der Termin des elektronischen Giftes. Allein der Traum der Seerosen wird diese Durst nach Wogen lindern.



[Sobre el tablero de ajedrez]
Qué profundo correr por mares de silencio

Domingo López Torres

Aquel verano detuvo el timbre cosmopolita
de los despertadores. Acuartelados pelotones
de alfiles negros pisotearon los túmulos de luz
con su alquimia sonora. Fue un jaque mate fallido.
Todavía las pajaritas surrealistas asoman el rabillo
de sus ojos por las cerraduras líquidas de la historia.


[Auf dem Schachbrett]

Wie tiefsinnig über Meere der Stille zu laufen

Domingo López Torres

Jener Sommer stellte den kosmopolitischen Ton der Wecker ab. Kasernierte Kommandos schwarzer Läufer trampelten über die Lichtgräber mit ihrer klingenden Alchemie. Es war ein missglücktes Schachmatt. Die surrealistischen Vögelinnen versenken noch ihre Augenwinkel durch die flüssigen Schlösser der Geschichte.



[Naturaleza muerta]


Con la amanecida varios grupos de turistas sajones
alcanzaban con fatigas las cumbres kilométricas de la isla.
Tras largos siglos de expediciones clavaron sus banderas
sobre las piedras del castillo estrellado. La jornada diaria
transcurre entre las computadoras que calculan la vida del sol.
Y a pocos metros: la triste alfombra de bencomias y codesales.


[Stilleben]


Mit dem Tagesanbruch erreichten verschiedene Gruppen britischer Touristen voller Mühe die kilometergroßen Gipfel der Insel. Nach langen Jahrhunderten der Expeditionen rammten sie ihre Flaggen zwischen die Steine der gesternten Burg. Die tägliche Arbeit läuft ab zwischen den Rechnern, die das Leben der Sonne kalkulieren. Und wenige Meter weiter: der triste Teppich der Bencomias und Codesos.



[Flores estrelitzias]
Sobre un óleo de Juan Hernández

Dejaste los pinceles para siempre.
Sólo te queda, ahora, morir

Andrés Sánchez Robayna


I

Boceto de jarrón en lienzo virginal.
Un niño entra corriendo a toda prisa
en la habitación del fondo. Trementina.


II

Pincel azul tenue con dispersión aglomerante.
El niño lleva tiempo haciendo alocadas travesuras
de un querubín desenfrenado. Pausa prolongada.


III

Remate final con flores estrelitzias naranja ámbar.
Sobre el horizonte un colorido cementerio de piruetas.
El niño lloraba.


[Strelitzienblüten]
Über ein Ölbild von Juan Hernández

Du hast die Pinsel für immer liegen gelassen.
Jetzt bleibt dir nur noch zu sterben

Andrés Sánchez Robayna

I

Entwurf eines Kruges auf jungfräulicher Leinwand.
Ein kleiner Junge kommt eilig rennend hinein
in das Zimmer ganz hinten. Terpentin.


II

Sanft blauer Pinselstrich mit sich ballender Dispersion.
Der kleine Junge treibt schon lange den übermütigen Unfug
eines losgelassenen Cherubim. Längere Pause.


III

Endgültiger Abschluss mit Strelitzienblüten in orange-bernstein.
Am Horizont ein farbenfroher Friedhof ausPirouetten.
Der kleine Junge weinte.


[Souvenir de París]
Sobre un óleo de Óscar Domínguez


Y pese a todo permanece
la magia
en lo que sobrevive

Lázaro Santana: Rosso fiorentino
  
I

Ligero perfume trasnochado de la Place Blanche.
La paleta tiembla al compás de una excavadora telúrica.
Brochazos fugitivos. Suena el timbre en la oscuridad.


II

Retorno en seco. Al fondo un pescador solitario.
Hay carcoma onírica en las puntas de sus zapatos.
Larga espera. Pincel fino. Las mariposas a salvo.


III

Afuera hiere la vista. Túnel subterráneo a lo ancho.
Aleteo de insectos primitivos. Pulso enérgico. Risas.

Última hora: París entre los dientes.


[Souvenir aus Paris]
Über ein Bild von Oscar Domínguez

Und trotz allem bleibt
die Magie
 in dem, was überlebt.

Lázaro Santana: Rosso fiorentino


I

Leichtes, übernächtigtes Parfüm der Place Blanche.
Die Palette zittert im Takt eines tellurischen Baggers.
Flüchtige Pinselstriche. Es läutet die Klingel in der Dunkelheit.


II

Plötzliche Rückkehr. In Hintergrund ein einsamer Fischer.
Es ist Traumfäulnis an seinen Schuhspitzen.
Langes warten. Feiner Pinsel. Die Schmetterlinge in Sicherheit.


III

Außen verletzt den Blick. Unterirdischer Tunnel in der Breite.
Flattern primitiver Insekten. Energischer Puls. Lachen.

Letzter Augenblick: Paris zwischen den Zähnen.



[Lanzarote Sky]
Para las vacaciones de verano recomiendo Lanzarote
que se parece mucho al planeta Marte

Michel Houellebecq: El mundo como supermercado
  
I

Arrecife al atardecer huele a fuertes aletazos de fragancia marina y la quemazón del solajero desperdigado entre Valterra y Tinasoria. Desde las crónicas normandas hasta los últimos afiches turísticos Parece que nada cambió en la piedra volcánica de la legendaria isla de Lanzarote. Ella permanece aisladamente impoluta. A su lento ritmo Geológico. Sin embargo los periódicos no dicen que los camellos lloran de noche. Que hay palmeras que titubean muertas de pena en la Playa del Reducto. Y que las gaviotas abandonaron hace tiempo las faluas del Charco San Ginés.


II

Femés definitivamente es un pueblo de papel
que desaparece del mapa
cuando presiente la luz roja de las videocámaras.   


[Lanzarote Sky]


Für die Sommerferien empfehle ich Lanzarote
das sich sehr dem Planeten Mars ähnelt.

Michel Houellebecq: Die Welt als Supermarkt


I

Gegen Abend stinkt Arrecife nach den starken Flossenschlägen der Seegerüche und den verstreuten Sonnenbränden zwischen Valterra und Tinasoria. Seit den ersten normannischen Chroniken bis zu den letzten touristischen Plakaten scheint, dass sich nichts verändert hat im vulkanischen Gestein der sagenumwobenen Insel Lanzarote. Sie bleibt abgesondert unbefleckt. In ihrem langsamen geologischem Rhythmus. Trotzdem schreiben die Zeitungen nicht, dass die Kamele nachts weinen. Dass es Palmen gibt, die todtraurig am Strand von El Reducto taumeln. Und dass die Möwen schon vor langer Zeit die Barkassen des Charco San Ginés verlassen haben.


II

Femés ist, endgültig, ein Ort aus Papier,
der von der Landkarte verschwindet,
wenn er das rote Licht der Videokamaras vorausahnt.




Samir Delgado, del libro Banana Split  (2010)
(Versiones al alemán de Karl J. Müller)

jueves, 25 de agosto de 2016

Huellas en la concavidad del vacío (Reseña de la exposición “Lux” del artista mexicano César Bernal)


Estudio del artista mexicano César Bernal, Durango (2016)


Las imágenes como interposiciones 
naciendo de la distancia entre las cosas

LEZAMA LIMA


La pertenencia de un artista a un territorio fijo, estable y perfectamente ubicado en las coordenadas de google maps puede ser un factor de riesgo de cara a la trayectoria futura en un panorama artístico mundial caracterizado por lo líquido, el no- lugar, la evanescencia de toda frontera en la aldea global de McLuhan. Sin embargo, lejos de la difuminación que provocan igualmente las redes, el topos de una obra manufacturada, pictográfica en su basic definition, objetivada materialmente en su textura física bajo ciertas luces, en el contexto vital de un horizonte propio, habitado con vocación de órbita, hace que el artista levite, que su grado de proyección arraigue con una cobertura exponencial, que crezca, se reproduzca y muera con todas sus consecuencias, dejando huellas en la concavidad del vacío, hilvanando un diálogo con su entorno trascendido, a fin de cuentas pintando a muerte y con un sentido de sacralidad transgresora que devuelve a la condición de artista ese lado de investigador, de filósofo de la materia y del color, que desde Grecia nunca debió de supeditarse a los cánones y a las academias de lo bello.

Este perfil del artista localizado, localizable y glocal me parece una forma verdadera -por sentida como tal-, para encuadrar la exposición “Lux”, de César Bernal, en el Estado de Durango, norte de México, una muestra artística que relumbra con apetito de universales. A través de la visualización remota, con su necesaria transfusión de megas a través del ciberespacio, el mosaico de cuadros del artista duranguense evidencia el poder de la mixtura, la taxonomia del trance creador y la apertura hacia una realidad paralela, inventariada en la conjugación alquímica del cerebelo y la mano cuasidivina, retadora a conciencia de toda alteridad potencial que contemple- ya sea in situ o desde la otredad virtual- el campo de pruebas de su imago creativa.


Hay en las piezas de César Bernal una fluctuación cromática que hace del cuadro una monada viviente, un cuadrángulo de pigmentación áurea, peceras geoestáticas que nutren a toda luz una cosmovisión propia, bien pensada, repleta de signos cuya percepción prolonga la mirada hacia los interiores absolutos del yo. Hay figuras arcangélicas, distorsiones espirituosas, fruta esparcida al infinito, plataformas oleiformes de legos, oleajes disruptivos del sentido, combinaciones atómicas y un hilo invisible de madeja metafísica que recorre cada obra con personalidad, un hipervínculo de tramas, la pista solemne de la peripecia del demiurgo, el artista duranguense que vence al desierto de la incultura y de la intoxicación televisal.

Y es que crear mundos oníricos con alcance cosmopolita, sobre madera y lienzo, y hasta con vitromosaicos, a día de hoy parece cada vez más una aspiración dificultada por el reino dictatorial del píxel y la consola. De ahí que la Salamandra y El árbol de la vida, El sueño de una noche de verano o El origen de la luz y La ciudad de las montañas, también Claudia y Duranyork, compongan en su articulación expositiva un canto a la esperanza y una mirada desenfadada, autosuficiente y soberana hacia el encanto imperecedero de la fuente inagotable del arte para irradiar energía liberadora, más allá del sucumbir inexorable de la computerización de todo credo, la hibernación en carcasa del ensueño rimbaldiano, la celebración olvidada por los navegantes del ciberworld del hecho inaudito de la existencia de la lux que César Bernal nos propone, la magna interposición de imágenes que dijo Lezama Lima, pero ya solidificadas, materia pura para el brindis en la constelación de recreaciones, la donación impagable de otros mundos nuevos: ahí-la-obra-hecha-del-artista.

Samir Delgado, Islas Canarias
Agosto 2016

jueves, 18 de agosto de 2016

Poema Exhumación / Riesumazione (Federico García Lorca in memoriam)

Dibujo de Federico García Lorca


EXHUMACIÓN
                                                                                                                                             
FOLIO PRIMERO. Por orden del juzgado de instrucción de Granada
el taladro geomántico inicia la perforación sobre el lugar del crimen.
La primera veta descubre piedras magulladas por el dolor del tiempo.
Aparecen en la superficie ramilletes de jacintos y luciérnagas muertas.
El martilleo incesante extrae algunos libros de la Columbia University
y los primeros trozos dispersos de la Barraca. Hay crines de caballos.
Corazones de manzana. Una sombra de chopo y cuerdas rotas de guitarra.
Pero ni rastro de las huellas del duende gitano. Ian Gibson tenía razón.
No había luna en la noche que mataron al poeta Federico García Lorca.


RIESUMAZIONE


PARTE PRIMA: Per ordine del Tribunale della istruzione di Granada
il trapano geomantico inizia la perforazione sopra il luogo del crimine.
Il primo incavo svela pietre graffiate per il dolore del tempo.
Appaiono in superficie piccoli rami di giacinto e lucciole morte.
Il martello incessante estrae alcuni libri della Columbia University
e i primi detriti dispersi della Barraca. Ci sono peli di criniera di cavallo.
Cuori di mela. Una ombra di pioppo e corde rotte di chitarra.
Però non c’é traccia di impronta del folletto gitano. Ian Gibson aveva ragione.
non c’era la luna nella notte in cui ammazzarono il poeta Federico García Lorca.


Samir Delgado. Del libro Banana Split, Traducción al italiano de Carolina Sterchele, 2016